EL PREDICADOR
Preparación Física
(2)
Puntos a tratarse:
Buena Condición Física. Alimentación. Ejercicios.
Presentación en el Púlpito. Buena apariencia. Cortesía y corrección. El Traje.
El Aseo.
No hay ocupación de más importancia y de mayor
trascendencia que la de predicar. La predicación es la función principal del
obrero del Señor. En ella debe procurar llegar a la excelencia. No son muchos
los buenos predicadores. Abundan más las medianías y las nulidades. El buen
éxito en la predicación, depende en gran parte de la preparación que el
ministro haya tenido y de la que haga cada vez que vaya a predicar. En la
predicación, pues, debe mostrar su eficiencia y su preparación. Esta es triple:
física, intelectual y espiritual. Estudiemos por ahora la primera, dejando para
un estudio posterior las dos últimas.
(a)
Dormir bien. El sueño repara las energías gastadas. La ciencia
médica enseña que el organismo tiene un desgaste diario de uno a dos
kilogramos, y este desgaste debe reponerse principalmente por el sueño y la
alimentación. Debe dormirse ocho horas cada noche. Las veinticuatro del día
deben dividirse en tres períodos de ocho cada uno, dedicando ocho horas para
trabajar, ocho para estudiar, recrearse, comer y descansar y ocho para dormir.
Dedicar menos tiempo al sueño, es perjudicar la salud. Puede ser que en los
años de la juventud, no se note mucho esta falta, pero el desgaste queda
latente. Con los años será considerable
llegará a afectar seriamente la salud. El predicador debe evitar a toda
costa, toda clase de desvelos.
(b)
Alimentación regular. Doy a entender
por regular que se tenga a horas fijas. Perjudica la salud no tener horas
regulares para comer. También es conveniente comer sólo tres veces al día, con
intervalos de cinco a seis horas. Terminada la comida nada debe tomarse entre
horas. Tampoco debe comerse durante la noche, para obtener un sueño tranquilo y
reparador. Una cena pesada e indigesta tomada tarde, ocasiona pesadillas o
insomnios. La alimentación debe ser en cantidad y calidad suficientes, pero
nunca con exceso. Siempre es mejor comer menos, que comer más. Nunca nos
arrepentimos de haber comido poco, pero sí muchas veces de haber comido más de
la cuenta. Una comida rica en condimentos y grasas, entorpece el cerebro y da
trabajo excesivo a los órganos digestivos.
Los excesos de la mesa han arruinado a más de un predicador. “Pon
cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito,” es consejo que no debe olvidar
el predicador. Con frecuencia son cortésmente invitados los predicadores a la
mesa de hermanos y amigos, estando por esto más expuestos a abusar de los
placeres de la misma. Tampoco debe olvidarse que el predicador con un estómago
excesivamente lleno, difícilmente puede predicar bien, Especialmente la comida
que precede a la predicación, debe ser frugal. Mejor sería no tomar nada antes
de predicar. Así estará el predicador en mejor condición para el desempeño de
su difícil cometido.
(c)
Ejercicios musculares. Muchos organismos se atrofian por falta de ejercicio. No
es necesario que el predicador se distinga como atleta, ni que sea figura
prominente en juegos deportivos. Pero sí es conveniente que haga
sistemáticamente determinados ejercicios que tonifiquen su sistema y le
permitan la conservación de su salud, que tan necesaria le es para su ocupación
principal. Hay riesgo de que el predicador olvide este aspecto de su vida, por
descuido o por ocuparse exclusivamente en trabajos mentales. Una regla bien
conocida es ésta: “si trabajas con la mente, ejercita los músculos, si trabajas
con los músculos, ejercita la mente “.
El predicador no debe avergonzarse de manejar un hacha, un azadón o
cualquier instrumento de trabajo. El mejor predicador que el mundo ha conocido,
los manejó hábilmente y esto sin duda fue parte de su preparación para el
desempeño de su misión divina. El predicador debe poder resistir largas
jornadas a caballo, escalar montañas, andar largas distancias a pie, saber
nadar y, en suma, debe ser hábil para cualquier ejercicio físico, pues esto le
ayudará a conservar en buen estado su salud.
Estas son algunas indicaciones
que ayudarán al joven predicador en su preparación física. Fin. Rev.