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Los Ojos, Los Espejos del Alma
(Sermón 87) INTRODUCCIÓN:
I:- OJOS SOÑOLENTOS: Por ejemplo, algunas veces cuando miro sobre mi audiencia durante un sermón, veo ojos soñolientos. A. Ahora, todos comprendemos que hay ciertas situaciones de emergencia que ocasionalmente podrían hacer que uno se levantará tarde el sábado en la noche contra su voluntad. B. Es un acto de fe para él estar reunido con los santos al día siguiente aún cuando no pudiera exactamente sentirse mejor. C. Pero la mayoría del tiempo, los ojos soñolientos indican que una persona no tenía el suficiente respeto para la adoración de Dios para prepararse correctamente la noche anterior con un descanso adecuado. D. Es bastante distrayente para alguien estar cabeceando en una constante pelea por permanecer despierto durante los servicios. E. Pero ¿qué acerca de aquellos que roncan y aún se caen se sus sillas? Ambas cosas suceden, usted lo sabe. El único registro en la escritura de alguien que se durmió en la iglesia es Eutico en Hechos 20:7-12; se cayó de una ventana y murió. F. Eso simplemente puede ser una indicación de lo que podría ocurrir (espiritualmente) a aquellos que habitualmente se duermen durante la adoración. Muchos deberían estar agradecidos de que las mayorías de las iglesias hoy día no se reúnen en un tercer piso con sillas cerca a una ventana abierta.
II:- EL OJO EN BLANCO: A. Otra clase de ojo que noto mientras predico es el ojo en blanco, sin interés. B. Este me dice que una persona esta aburrida, fastidiada con lo que está sucediendo. C. Por supuesto, los predicadores necesitamos hacer nuestros sermones tan interesantes como sea posible sin usar artimañas y apelaciones no Escriturales. D. Pero siempre que el evangelio de Cristo es proclamado, indiferente de quien lo predica y como es enseñado, todo Cristiano tiene la obligación de escuchar atentamente (Mateo 13:9; Apoc. 2:7). E. Lo que pasa detrás del ojo en blanco es una adivinanza para cualquiera. Podrían ser los pensamientos de la comida, el juego de fútbol, la visita que viene, el programa de televisión, el examen de mañana, lo que la hermana pepita se colocó, o una cantidad de otras cosas mundanas y terrenales que no tienen conexión con la adoración a Dios o el estudio de Su palabra. F. En adición, algunos ojos podrían estar dirigidos hacia el arreglo físico del auditorio, a un niño jugando, o a algo afuera. G. Cada oyente debe desarrollar suficiente control sobre su mente de manera que sea capaz de concentrarse y hacer una aplicación espiritual de lo que está siendo enseñado en la asamblea.
III:- OJOS ENOJADOS. A. Un predicador también puede encontrar ojos enojados entre aquellos que se sientan delante de él. Al menos en este caso, el orador sabe que ha producido alguna respuesta. Esto es mucho mejor que los cabeceos soñolientos y las miradas en blanco. B. No obstante, debo sentirme triste por aquellos que reaccionan a la predicación del evangelio con ira, a menos que su ira inicial los motive a cambiar. Pablo preguntó a los Gálatas: “¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?” (Gál. 4:16). C. Cuando una persona responde airadamente a la verdad, se que no está deseando enfrentar los hechos, es prejuicioso y desea permanecer voluntariamente ignorante. D. Algunos de los seguidores de Jesús se apartaron cuando El les dijo cosas que no les gustaron. Uno de la audiencia de Pablo demandó que lo sacaran, diciendo que no era apropiado que viviera. Los oyentes de Esteban taparon sus oídos porque predicó la verdad. Los ojos airados son indicativos de una actitud semejante.
IV:-LOS OJOS OBSTINADOS. A. Hay también otras clases de ojos: Los ojos obstinados (no me importan lo que usted diga, no voy a hacer eso) B. Los ojos santurrones (usted dígaselo, predicador)
V:- LOS OJOS ANSIOSO A. Por los ojos que quisiera ver son los ojos ansiosos. B. Como aquellos en la sinagoga cuando Jesús leyó, aquellos ojos están fijos en el predicador cuando tienen la intención de aprender. C. Ellos indican un interés en las cosas espirituales, investigación por la verdad, un deseo de escuchar la palabra de Dios y obedecerla. Podrían dar un vistazo ahora y luego comparar lo que es dicho con la escritura, pero básicamente miran al orador y dicen: “Estoy escuchando, predica”. ¿Qué revelan sus ojos? ¿Qué dicen ellos acerca de usted?
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