EL ATLETA CRISTIANO

 (Sermón 81)

 Introducción:

A.      En los últimos años uno de los equipos que más éxito ha tenido ha sido el equipo de baloncesto de la Universidad de UCLA que manejaba el entrenador John Wooden. En un período de 10 años ganaron el campeonato nacional 9 de esos años.

B.      Es una hazaña tremenda al considerar que hay tantos otros buenos equipos en la nación con los cuales competir. La clave del éxito del equipo, muchos están de acuerdo, se encontraba en el entrenador. Aunque no es de la iglesia del Señor, es un hombre religioso. Tengo entendido que es diácono en la Iglesia Cristiana.

C.      El impuso las siguientes reglas que gobernaban al equipo mientras que él lo dirigía:

a)    No murmurar uno del otro al hacer una mala jugada.

b)    Al hacer uno una buena jugada, al hacer el gol, hay que dar gracias al que le tiró el pase.

c)     Si no, quizás no volverá a recibir el pase de ese jugador.

 

1. LOS BENEFICIOS DEL DEPORTE:

  1. El carácter del individuo es fortalecido.
  2. Aprende uno a perder y a ganar.
    1. El buen gusto de saber perder y ganar: Esto bien ilustrado en las últimas olimpiadas.
    2. Hace unos años atrás jugábamos Marta y yo con nuestras niñas para enseñarles como jugar un juego que acabábamos de comprarles. Al terminar el partido un servidor estaba ganando y noté que la niña más pequeña comenzaba a llorar porque ella perdía. La tomé en mis brazos y le decía que era solamente un juego y que no había que llorar por ello. Al otro día, vinieron unas amiguitas a jugar con nuestras niñas y al comenzar a jugar con el nuevo juego le decía nuestra niña, Liliana, a una de las amigas: “Mira, si gano, no vayas a llorar. Es nada más que un juego.” Parece que la niña había aprendido su lección y su padre muy orgulloso de su niña de 4 años. C. Por medio del deporte uno conoce a la persona a fondo; ahí se ve si la persona es honesta o no.

 

II. LA BIBLIA NOS HABLA DEL DEPORTE:

  1. II Timoteo nos habla de la lucha (2:5).
  2. II Corintios 4:7-9 nos hace ver la ayuda del Señor en nuestra lucha espiritual.
  3. 1 Corintios 9:24-27 nos habla de corredores, boxeadores y de atletas en general al darnos Pablo una gran lección espiritual.
  4. Pertenecemos TODOS AL MISMO EQUIPO. No hay competencia entre nosotros. Todos vamos a recibir el mismo premio si somos fieles hasta la muerte (Apoc. 2:10).

 

III. APLICACIÓN PRACTICA DE LO DICHO:

  1. Debemos hacer lo mejor que podemos cada uno de nosotros como atletas cristianos.
  2. No murmurar del que no juega tan bien. No criticar por criticar, pero AYUDAR.
  3. Al hacer puntos, dar gracias al que nos tiró el pase. Es decir, dar crédito a otros cuando corresponde. No querer tomar todos los laureles nosotros solos.
  4. Ser compañeros con los del equipo. El jugador exitoso es aquél que JUEGA BIEN, SEGÚN LAS REGLAS Y QUE SE LLEVA BIEN CON LOS DEMÁS JUGADORES. El ejemplo de Willie Mays: este atleta, aunque ya jubilado, es uno que se ama y se respeta porque era uno que se llevaba bien con los de su propio equipo así como con los del equipo contrario.
    1. Nuestros enemigos están fuera del equipo. Están inclusive en OTRO EQUIPO. Son los contrarios.
    2. ¡Pero cuántas veces tratamos a otros jugadores de nuestro propio equipo como si fueran enemigos! Esto no debe ser. Véase Juan 13:34-35. Los del mundo podrán saber si somos del Señor si mostramos amor los unos para con los otros. De otra manera, no será posible.

 

CONCLUSIÓN: Seamos un equipo efectivo con Cristo Jesús como nuestro gran Capitán. Así seremos todos vencedores (Colosenses 2:18; Filipenses 3:13-14).

 

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