“Mujer, he ahí tu hijo… he ahí tu madre”
(Juan
19:26,27)
(Lecc. 3)
Introducción:
A.
Nuestro Señor, aun en momentos de
sufrimiento y de muerte, nos dejó un vivo ejemplo de cumplimiento a los deberes
y obligaciones que cada persona debe tener.
B.
Previendo el desamparo que
ocasionaría su muerte a su madre, la dejó encargada para que nada le faltase.
A.
Quebrantada hasta lo más hondo de su
alma. Despidiendo a su Hijo amado.
B.
De los que sufrían y lloraban, nadie
como María,, sentía la pena más honda y la angustia más amarga, por ver a su
hijo como un criminal vulgar, castigado en forma infamante
C.
María se hallaba traspasada de dolor
como había sido profetizado por el anciano Simón ( Lucas
2:35), pero Jesús tuvo palabras de ternura para ella, e hizo arreglos para que
Juan el discípulo amado ocupara el lugar de hijo.
A.
Deberes de los padres:
1.
Criara sus hijos en la sabiduría de
la palabra de Dios (Prov. 22:6)
2.
Hablar y enseñar con sabiduría (Prov.
31:26)
3.
Dar a los hijos un ejemplo de temor
de Dios (Prov. 31:28)
4.
No provocar la ira en los hijos
(Efesios 6:4)
B.
El deber de los hijos:
1.
Obedecer y respetar a los padres
(Efesios 6:1,2)
2.
Aceptar su enseñanza y corrección
(Prov. 3:21)
C.
La enseñanza de Jesús:
1.
El cuidado que los hijos debemos de
tener para con nuestros padres ancianos
2.
Cristo reprendió la costumbre de los
fariseos. Ayudar, mas no honrar era la enseñanza de los fariseos (Mateo 15:5-9)
3.
Amor y responsabilidad. Dijo a Juan:
“he ahí tu madre”
a)
“desde aquella hora le recibió en su
casa”. ¡Que gran ejemplo el de Juan!. Así debemos
ayudar y amar a las hermanas ancianas en la iglesia. Recibirlas, aceptarlas en
casa cuando no tienen un hogar propio.
b)
No hay ninguna evidencia que enseñe
que Cristo quiso decir que María sería la madre de toda la humanidad, como
enseña la iglesia católica.
c)
Veamos en esto un simple cuadro. Uno
que muere y está preocupado por los suyos y procura un cobijo para los que ama.
CONCLUSIÓN:
A.
Nunca se podrá justificar el abandono
de los padres por los hijos. Cristo enseñó lo contrario. Nada de llevar a mis
papás a un asilo o casa hogar, como hacen ciertos hermanos.
B.
La primer palabra de Jesús fue a
favor de sus verdugos que le martirizaban; la segunda para el ladrón
arrepentido; y la tercera fue un mensaje no solo para los suyos, sino para el
mundo entero.
C.
¿Cumple usted sus deberes de hijo?