La historia de: Verna
Wood
“Cáncer de Pecho”
Choqué contra la mesa del comedor
batallando en reconocer la voz del otro lado de la línea telefónica. No se
suponía que esto fuera a pasar. Mi doctor decía que todo se miraba bien en el
tiempo de mi biopsia. Solo cuatro semanas antes, mi mamo grama había sido
claro.
Nadie en mi familia había tenido
cáncer de pecho. “Voy a morir”, pensé
mientras miraba los rostros de mi familia alrededor de mí abrazándome.
Así empezó nuestra jornada bajo
un desconocido y temeroso camino. Inmediatamente fuimos bombardeados con mucha
información que nos abrumaba. Estábamos en un crucero en el que no sabíamos que
camino tomar. ¿Lumpectomía,
Mastectomía, Quimo Terapia, Radiación? ¿Cuáles tratamientos serían los más efectivos
y cuales los más invasivos? ¿Dónde encontraríamos a los mejores
doctores? ¿Cómo afectaría esto a
nuestros tres hijos? Thomas de 13, estaba para empezar el octavo grado. El
pequeño Dusty
tenía solo tres años. ¿Cómo explicarles que mamá estaba enferma y fuera
de casa con tratamientos y cirugías?. ¿Y qué de Skye? A los doce ya entrando a la pubertad. ¿Sabría ella
que algún día correría ese riesgo?
Estaba preocupada por mi esposo Skip, ¿cómo reaccionara si pierdo uno de mis pechos? ¿Pensará que sigo siendo hermosa? El me aseguraba que mi salud era lo que más
le importaba. Después de recibir dos diferentes opiniones, optamos por una
tercera. Se volvió una combinación de las dos primeras.
“EL CANCER NO ES UNA SENTENCIA DE MUERTE, PERO
ES EL PRINCIPIO DE UNA JORNADA QUE HAY QUE CAMINAR”
Nuevas pruebas revelaron que el cáncer estaba más avanzado y agresivo
que en las primeras pruebas. Las células cancerígenas se encontraban en el
borde de la incisión de la biopsia. Volví a cirugía. Un
área grande había sido removida, como 28
nudos linfáticos. Cuatro de los nudos linfáticos volvieron positivos. Los nudos
linfáticos significan que el cáncer ha comenzado a desparramarse. Una vez más las células cancerígenas seguían
en el borde de la incisión. Probablemente el cáncer se había quedado en mi
pecho. Un porto catéter había sido colocado
quirúrgicamente en mi hombro derecho. La droga de quimioterapia iría directa a
mi corazón.
Las oraciones me ayudaban a contraatacar
los sentimientos de pánico y pérdida de control sobre mi vida. Una carta
estaba pegada en el espejo de mi baño con
Empecé la quimioterapia el 19 de Septiembre. Por la complicación de los
nudos linfáticos. Tendría ahora nueve series de quimioterapia de las seis que
tenía. Mi esposo lloró conmigo cuando la
enfermera explicó los efectos de la droga y lo que debíamos esperar. La primera vez me puse muy mal. Estaba
conectada a la bomba de “quimo” en viernes y la llevaba a casa conmigo. El
Lunes realizábamos un viaje de tres y media horas para regresar al centro de
quimos para desconectarme.. Mi doctor prescribió más
medicamentos los cuales causan nauseas, y los próximos cinco tratamientos no
fueron tan malos.
Como se esperaba, 21 días después mi cabello se comenzó a caer. Ya me
había cortado el cabello hasta los hombros, era menos traumático ver caer
cabellos cortos, que los largos en mi almohada.
Más adelante pruebas revelaron que no sólo tenía cáncer dúctil sino
también cáncer lobular. El cáncer lobular algunas veces se refleja en el otro
pecho. No lo mostraban muy bien los mamo gramas, así que no había manera de
saberlo con seguridad. Si no estaba presente aún, tenía el 10% de posibilidad
de desarrollarlo. Ese porcentaje aumentaría en
1% cada año. Terminada la primer quimioterapia,
volví a entrar a cirugía por mastectomías
bilaterales. Finalmente el 18 de Abril,
después de siete meses de quimioterapia, estaba conectada
con la bomba por última vez. Lágrimas rodaron por mis mejillas, conforme
caminaba del centro de quimioterapia hacia fuera. ¡Me sentía libre!. Tres semanas después principió la terapia de radiaciones.
Tuve 32 tratamientos, con poco o ningún resultado. Yo me seguía cansando, pero
era menor comparado con los efectos de la quimioterapia.
Después de completar todo el tratamiento de radiaciones volví con mi
oncólogo, sentía estallar antes que llegara con los resultados.
¡TODO
ESTÁ CLARO! No encuentro
evidencia de CÁNCER en tu cuerpo.
¡ESTAS FUERON LAS PALABRAS MÁS DULCES
QUE JAMÁS ESCUCHE!
¡ALABADO SEA NUESTRO PADRE POR SUS
MISERICORDIAS Y BONDAD!. AMÉN.
Mirando atrás, no creo que
hubiera sobrevivido sin el sostén de
mi familia, de mis Hermanos y hermanas
en Cristo, mis amigos
y vecinos. Ellos lloraron conmigo, me
sostuvieron, oraron por mi. El teléfono aún
suena. Recibí mas
de 300 tarjetas y Cartas. A través de
todo el país y, por el Internet se hicieron peticiones de oración por mi. Plenos de comida estábamos cuando, yo no
podía cocinar. Amigos proveían taxi para mis hijos cuando no podía manejar. Sus maestros miraban por ellos al salir de la
escuela.. Skip, Thomas y Skye, cuidaban de Dusty cuando yo
estaba muy débil para atenderlo. Mis
suegros que tienen 70 y 80
años miraban por la cocina y la lavandería. Mis padres se quedaban con
mis hijos cuando yo tenía que ir por cinco días a las quimioterapias. Mi suegra
viajó desde Harlington, Texas para cuidar de Dusty. Nuestros
amados realmente nos sostuvieron con sus brazos. Mi esposo, mis hijos y mis
padres, me dijeron que me veía bonita, yo no lo sentía así. Perdí mi pecho, mi
cabello, mis cejas y pestañas y subí
Teniendo con quien hablar, cuando
experimentas cáncer del seno, eso es muy importante. Una vez que se te
diagnostica cáncer, viene a colación que todos tienen una historia de una
hermana, primo o amigo, quienes han experimentado el cáncer. Todos ellos bien
dispuestos a compartir sus historias y a escuchar la mía.
Una
hermana cristiana a quien casualmente descubrí que tenía cáncer en el seno un
poquito antes que yo. Nos visitamos, y nos llamamos por teléfono y nos reunimos
para comer. En un sentido teníamos nuestro pequeño grupo, y gané una nueva
amiga. Dos memorias especiales me dieron ánimo durante el último año.
Un miércoles nuestra pequeña
congregación, se formó en círculo. Cada varón tendría su turno para pedir en
oración por mi. Me sentí tan bien cuando a mi hijo
Thomas de 13 años le tocó su turno para pedir en oración por mi.
Otro jovencito, Jasón, pidió a Dios que mi cáncer no fuera un problema del
todo. ¡Qué ánimo tan grande para mí!.
Mi esposo hace mucho trabajo en las prisiones locales, especialmente con
nativos Americanos. Una noche ellos tuvieron una sesión de oración por mi. Un prisionero que nunca he visto oró: “Señor, estoy
saludable. Tengo manos y pies fuertes. Y la familia de Verna
la necesita. Por favor quita de ella el cáncer y dámelo a mi.
¡Dios escucha el clamor de sus hijos!”
¡Los obstáculos existen cuando
quitas tu mirada de la verdadera meta!
Cuando me desanimo, trato de enfocar mi meta de estar libre de cáncer
para poder levantar a mis hijos. Yo espero y oro porque nunca vulva a
enfrentarme con el cáncer otra vez, pero ahora, yo sé que se puede hacer, los
médicos dicen: “El cáncer”, no es una sentencia de muerte, pero sí el principio
de una jornada. Yo oro por esta jornada que me ha enseñado, lo que es
verdaderamente importante.
Verna Wood y sus tres hijos viven en Chickasha,
OK. Y son miembros de la iglesia de Cristo en Ninnnekah. Tristemente, su esposo Skip
murió repentinamente hace sólo unos meses
Sus ojos estaban oscuros como la media noche,
Su cabello negro profundo.
Me dijo que me amaba, yo sé que así era,
Y todavía.
Nuestro amor creció tan fuerte
Con el nacimiento de un hijo,
Un precioso varoncito,
Un pequeñito hermoso.
Luego allí estaba una hija,
Con su cabello brillante como el oro
Una dulce y amorosa niña
Tan hermosa, le dijimos.
Y cuando pensamos que nuestro gozo
Estaba completo, llegó el tercero
Tan maravilloso y dulce.
Todo este tiempo me amó.
Cuidó de nosotros tan bien.
Yo pensé que sabía qué era el amor,
Sólo el tiempo lo diría.
El doctor dijo: “Es cáncer”
Yo empecé a llorar
Pero mi amor de todos estos años
Sigue fuerte y a mi lado.
Sostuvo mi mano a través de las terapias
Me ayudó cuando estuve enferma
Y me dijo que aún me amaba
Sin importar cómo me miraba (mi apariencia)
Ahora sé lo que es el amor;
No son flores y encajes,
Pero sigue estando a mi lado
Cuando lágrimas inundan mi rostro.
¿UN MUNDO SIN FE?
A veces me pregunto como sería más hermosa la vida, con la fe o sin la
fe. Es evidente que apagada la fe, se encienden las luces verdes para todos los
apetitos. Pero cuando llegan los golpes,
cuando invade el hastío o se aproxima la vejez, el hombre sin fe tiene que
sentirse miserable, impotente y desarmado.
No quisiera estar en su piel en esos momentos.