ACEPTAR
·
Que los años vuelan. La fiesta de ayer es sólo un recuerdo.
La juventud se nos escapó como un sueño olvidado, y nunca volverá. Se aproxima
el atardecer, y pronto se apagará todo. Todo es irreversible: no se puede dar
ni un solo paso para atrás. Inexorablemente caminamos hacia el abismo. ¿Para
que resistirse?
·
Aceptar el hecho de no ser aceptado por todos. Acepte con paz
el hecho de querer ser humilde, y no poder; el hecho de no ser puro como
quisiera. Acepte el hecho de que con grandes sacrificios va consiguiendo
pequeños resultados; y el hecho de que la madurez se tan lenta y pesada. El
hecho de hacer lo que no quiere, y no poder hacer plenamente aquello que
debiera hacer.
·
Acepte con paz, contra todos los sueños de grandeza inmortal,
el hecho de que, después que haya terminado sus días, todo siga igual como si
nada hubiera sucedido en este mundo, como dice Storm
en su poesía: “A una muerte”
No puedo soportar
que,
Como siempre, el
sol ría;
Que, como cuando ti
vivías,
Marquen los
relojes, toquen las campanas,
Alternen sin
descanso noche y día.
Que cuando decrece
la luz diurna,
Llegue como siempre
la noche;
Que otros ocupen el
lugar
En que te sentabas
Y que nadie parezca
echarte de menos.
Mientras tanto, los
rayos de la luna,
Filtrados y
peinados por las rejas,
Se entrecrucen
sobre tu tumba.
No lo puedo
soportar.
·
Aceptar con paz el hecho de que los ideales sean siempre más
altos que las realidades. Acepte con paz el saber que ,
en cada empresa que comete, al final va a encontrarse, casi siempre con una pequeña frustración.
Acepte con paz el deseo de gritar a todos, y no poder, el deseo vehemente de
llegar a una profunda intimidad con Dios, y que el camino sea tan lento y
difícil.
Sube conmigo:
Tú que esperas
Y que, en tu
espera, a veces
Te sientes como una
tenue
Neblina anclada
En el fondo oscuro
del tiempo,
No desfallezcas.
Pues desde el fondo
del mismo tiempo,
Como un puño
enorme,
Avanza, inexorable,
a tu encuentro,
La esperanza.
·
Dame la mano, hermano. Necesito de ti, necesitas de mí. Si
estás solo, y caes, temo que nadie te levante. Si estoy solo, y me sorprende la
noche, temo ser devorado por el miedo. Dame la mano y sube conmigo. Si estas
conmigo, si estoy con tigo, somos como esa muralla, como aquel roble.
MAS ALLÁ
Más allá del
silencio, la armonía.
Más allá de las
formas, la presencia.
Más allá de la
vida,
Más allá de los
gozos, la alegría.
Más allá de la
fuerza, la energía.
Más allá de lo
puro, la inocencia.
Más allá de la luz,
la transparencia.
Más allá de la
muerte, la agonía.
Más allá, más allá,
siempre adelante.
Más allá, en lo
absoluto, en lo distante,
Donde la llama se
aparta del leño
A fulgir, por sí
misma, en la figura de un
Infinito, ya sin
amargura.
Y más allá de lo
infinito. EL SUEÑO. (Germán Pardo G.)