EL AMOR DEL PADRE
"Cuando
Israel era muchacho, yo lo amé; y de Egipto llamé a mi hijo. Mientras más los
llamaba, más se iban ellos de mi presencia. A los Baales
ofrecían sacrificio, y a los ídolos quemaban incienso. Pero fui yo el que
enseñó a caminar a Efraín, tomándolo por sus brazos. Sin embargo, no
reconocieron que yo los sanaba. Con cuerdas humanas los atraje, con vínculos de
amor. Fui para ellos como los que ponen un bebé contra sus mejillas, y me
inclinaba hacia ellos para alimentarlos. "No volverá a la tierra de
Egipto, sino que el asirio será su rey; porque no quisieron volver a mí. La
espada caerá sobre sus ciudades y destruirá sus refuerzos. Los consumirá en
medio de sus propias asambleas. (Oseas 11:1-6 SRVA)
EL PADRE NOS AMA:
Cuando la gente se queja diciendo “estoy solo
en el mundo”, el Padre responde, “Yo estoy contigo no tengas miedo” (No temas,
porque yo estoy contigo. No tengas miedo, porque yo soy tu Dios. Te
fortaleceré, y también te ayudaré. También te sustentaré con la diestra de mi
justicia.' (Isaías 41:10 SRVA). Cuando los humanos se lamentan diciendo “nadie
me quiere”, el Padre responde “Yo te amo mucho”: “Puesto que ante mis ojos tú
eres de gran estima, y eres honorable, y yo te amo, daré hombres por ti, y
pueblos por tu vida. (Isaías 43:4 SRVA). La gente se queja diciendo
,”soy un marginado del mundo, ni Dios sabe que existo”. El Señor
responde con una pregunta: ¿Puede acaso una mujer olvidarse del hijo de sus
entrañas?. “"¿Acaso se olvidará la mujer de su
bebé, y dejará de compadecerse del hijo de su vientre? Aunque ellas se olviden,
yo no me olvidaré de ti.” (Isaías 49:15 SRVA)
Se vive sólo una vez. Cómo nos gustaría
hacer esta única excursión con plena sensación de bienestar y salud. Sin
embargo, las enfermedades acaban al hombre como viejas sobras en cualquier
esquina, esperando cada una su turno: desaparece una para aparecer otra,
desaparee esta y aparece otra. Siempre hay en que gastar y de que preocuparse,
médicos, medicinas, régimen alimenticio... Tantos años en pie de guerra contra
tal enfermedad que tanto me limita, y hoy estoy peor que nunca. Y es probable
que tal molestia me acompañe hasta el final.
En la travesía de la vida, es la enfermedad
una de las más sensibles limitaciones. El problema de la enfermedad no es el
desequilibrio biológico sino la resistencia mental..
Lucharé, pues, con todos los medios para estar sano. Cambiaré de médico, me
esmeraré en el régimen alimenticio, buscaré medicinas más eficaces. Pero si aún
asó los resultados de mis esfuerzos me son adversos, los acepto.