SI NO HUBIERA CUMBRES
EL EVENTO MÁS grande la historia de la humanidad tuvo lugar en la cumbre
de una colina fuera de la muralla norte de la ciudad de Jerusalén. El nombre de
esta colina en griego es: Kraniun, en arameo Gólgota,
en latín Calvario y en español de
¿Dónde estaría la visión de los
siglos si Dios no hubiera formado los montes?
¿A dónde los sueños, los excelsos sueños que guían
hacia lo alto la voluntad de los hombres.
Los sueños que hacen de ellos
profetas y reyes de naciones que nacen y mueren una y otra vez. Si no hubiera
cumbres que se elevan al cielo. ¿Cómo podría el mundo sentarse y suspirar? Si no hubiera Carmelo o Sinaí,
si no fuera por el Calvario y Getsemaní, o aún por
las pequeñas colinas junto al mar, ¿Dónde se inspiraría nuestra paz o alegría?
SI NO FUERA por las cumbres, ¿cuántas escenas de la
historia del Antiguo Testamento no figurarían en ella? Estaba la cumbre de la
presentación de la vida, el Monte Ararat, donde Dios
mediante el Arca y su siervo Noé, preservó a la humanidad de ser totalmente
aniquilada en el diluvio Universal.
Estaba la cumbre del sacrificio: el Monte Moriah,
donde Abraham y su hijo Isaac nos dejaron el gran ejemplo de devoción a
Dios. Estaba el Monte de la comunión, el
Sinaí, donde Dios hizo conocer su ley a Moisés.
También estaba el Monte de Frustración, la cumbre Pisga
el Monte Nebo, desde donde se le permitió a Moisés
ver la tierra prometida a la que nunca entraría. Estaban también los Montes Gemelos Eval y Gerisim en Samaria donde
Josué hizo leer las porciones de la ley al entrar Israel en su primera fase de
su conquista de Canaan, montes de bendición y
maldición. Más tarde, también tuvo la
historia del pueblo de Dios su monte de adoración; Sión,
lugar donde fue construido el templo del Dios único, en Jerusalén. Hubo otro
monte de oración en el Antiguo
Testamento, el monte Carmelo, donde Elías encontró a los profetas de Baal y los
venció mediante la fe y el poder de la oración.
OBSERVEMOS TAMBIÉN, si no fuera por
las cumbres, cuántos pasajes inspiradores del Nuevo Testamento no hubieran sido
escritos en la forma e que nos fueron legados.
Recordamos una cumbre de adoración, que se designa solo como “el monte”,
a donde Jesús iba a menudo a meditar y descansar. Un monte de preparación, el monte de
MAS
TARDE, en la historia de la iglesia, hubo un monte de Marte, donde Pablo
pronunció su sermón a los Atenienses, declarándoles que Dios es aquél en quien
vivimos, y nos movemos y somos...
EL PORQUE DE LAS CUMBRES
La cumbre, en cualquier proporción,
representa el lugar más alto de la tierra y es,
simbólicamente, el punto más cercano al cielo. La vida está compuesta de experiencias sobre salientes,
puesto que no es una serie continuada de eventos de un mismo nivel. Se dice
comúnmente que “la vida tiene sus altos y sus bajos”. En la vida de Pedro, encontramos claramente
marcados estos momentos. Uno de ellos,
muy elevado, fue cuando el Maestro le dijo: “Bienaventurado eres, Simón, hijo
de Jonás, porque no te lo revelo carne ni sangre, sino mi Padre que está en los
cielos”, al declarar Pedro que Jesús era el Cristo. Pero casi de inmediato,
vino aquel en que el mismo Señor le dijo: “ Quítate de
delante de mí, Satanás”, reprendiendo a Pedro por su poca comprensión de la
necesidad de su pasión y muerte.
CREO QUE los momentos elevados de nuestra vida, son
aquellos en que nos reunimos con nuestros hermanos para adorar a Dios. Esta es una experiencia elevada, no hay otro
como ella. No podemos construir el
tabernáculo del Espíritu Santo sobre cimientos faltos de espiritualidad. Debemos ser espirituales para poder alcanzar
otras experiencias elevadas en nuestra vida.
OTRO ESCRITOR EXPRESO: Nunca es
más alto el hombre que cuando se postra de rodillas para elevar una oración
ardiente y secreta. Nunca más noble que
cuando su espíritu comparte el dolor de su prójimo y hermano. Es el mejor de los hombres cuando une sus
manos en plegaria intercediendo por los demás, cuando comprende y trata de
remediar las necesidades de los demás.
En verdad, el hombre es quien debe ser, sólo cuando ofrece adoración y
gratitud humildemente ante el trono de la gracia, a los pies de aquél adorado
por los ángeles, Rey de reyes, nuestro Bendito Señor.
Admitamos, por tanto, que el hombre
alcanza su mejor momento, cuando está en presencia del Dios Todopoderoso,
consciente de su divinidad y santidad.
Esta es una experiencia sobresaliente para todo hombre, en cualquier
tiempo.
SIMBOLIZA EL ESFUERZO
TAMBIENA el llegar a la cumbre, representa
esfuerzo. En el monte Sinaí, Moisés tuvo que ascender, pero también Dios tuvo que
descender, cuando hay una confrontación entre ambos. Esta es la naturaleza real de tal
relación. Lo anterior debiera recordarnos
que para alcanzar lo más alto de la santidad, el hombre necesita aplicar todo
su esfuerzo, ya que no es algo fácil de lograr.
La catarsis que sobreviene en cada una de nuestras vidas, la limpieza
espiritual que necesitamos experimentar, solamente puede lograrse mediante un
noble y cristiano esfuerzo. El
cristianismo presenta grandes demanda ante nosotros. Puede decirse que existe
solo mediante imperativos: busca, toca, pide, padece hambre, experimenta sed...
y muchas otras órdenes semejantes.
Representa esfuerzo, no para lograr nuestra salvación, que nos es dada
por gracia, sino para llegar a la altura que Dios desea que alcancemos. Todo está simbólicamente representado en
llegar a la cumbre.
EL TERCER MODO en que Dios imprime
la naturaleza de su relación con el hombre, es en la vista que alcanzamos al
contemplar las cumbres y su belleza. ¡Qué hermoso es posar la vista en los volcanes cubiertos por
nueves eternas, elevándose por entre nubes, encima de los valles. Creo que
algunas de las más preciosas experiencias
que tenemos en la vida es contemplar extasiados la hermosura de la naturaleza que Dios hizo. Cuando el
cristiano se siente conmovido por las manifestaciones del arte, , de la música, de la literatura, de la bondad del hombre,
de la hermosura de la naturaleza, alcanza una cubre en su vida. Este es uno de
las principales razones de la educación: enseñarnos a apreciar las bellezas que
ofrece la vida, llegar a conocer más y más el mundo en que vivimos.
VISIBILIDAD AUMENTADA
Desde las cumbres se aumenta todo
lo que puede abarcarse con la mirada.
Moisés desde el monte Nebo, podía mirar hasta
cerca del mar Mediterráneo. Podía ver los fértiles valles del río Jordán. Podía ver la tierra prometida que fluía leche
y miel. Pero también podía ver muchas
otras cosas; por ejemplo, el resultado de la desobediencia y la
trasgresión. Podía ver las penas que
vienen a todos los que desobedecen a los mandatos de Dios.
Pensemos en Elías en el monte Carmelo. Podía ver la bien regada planicie
de Meguido o con el río Kishon
pasando a través de ella, un rotundo contraste con las frías tierras de las
colinas circundantes. Podía volverse
hacia otro lado y ver el bello mar mediterráneo. También él podía ver muchas otras cosas: Podía ver los
resultados de la oración y la fe profunda. Podía ver cuánto vale el servicio al
Dios verdadero más que a los dioses falsos.
Hay un sentido en el cual nuestra visibilidad aumenta cuando hemos
alcanzado algunas de las experiencias cumbres de nuestras vidas: Tenemos una
visión más clara de lo que tuvimos antes.
La pureza de corazón nos capacita para ver a Dios. Es en tiempos como
este, en que deseamos más ardientemente ser verdaderos cristianos. Es una de
las razones por las que nos reunimos para adorar a Dios, no para mejorarnos y
lo más notable es que, al reunirnos nos mejoramos.
SOLEDAD Y QUIETUD
FINALMENTE quiero seguir diciendo
que desde las cumbres, experimentamos una soledad, una quietud, una intimidad
que es tan necesaria para el mundo actual tan agitado en el cual pocas veces
tenemos tiempo para la meditación y los propios pensamientos. Aquí podemos
escuchar la elocuencia de la voz quieta de Dios, como la oyó Elías el profeta
en el susurro suave. Aquí, en comunión sin palabras, pero total y llena de
sentido, llegamos a comprender un poco más de nuestra relación con Dios.
Hahlil Gibran dice: “Si
conoces a Dios, no conviertas en adivinador de enigmas, sino mira a tu
alrededor y podrás verlo jugando con tus hijos. Mira al espacio, y podrás
contemplarlo caminando en una nube y extendiendo sus brazos en el relámpago y
descendiendo en la lluvia. Lo verás sonriendo en las flores elevando sus manos
y saludando en las ramas de los árboles”. Esta es una forma poética de decir que Dios puede
ser hallado en la soledad y quietud en la cumbre de una montaña, en un cuarto
silencioso, en una capilla de una iglesia, en un hospital, aun en lo privado de
una oficina. El mismo autor dijo: “Cuando hayas llegado a la cumbre,
entonces empezará tu ascenso”.
SOLAMENTE si nosotros alcanzamos estas cumbres
espirituales, estaremos preparados para vivir, para tener vida y para darla en
abundancia, para llegar a conocer lo que significa en realidad el tener vida
eterna. Es solamente cuando escalamos la cumbre de la espiritualidad, cuando
estamos listos en realidad para conocer el significado de la vida.
PERO, si no hubiera cumbres: No estaría el monte
Calvario o de la calavera, y en ella una cruz y en la cruz un maravilloso
hombre que: murió derramando hasta la última gota de su sangre, por ti por mi.
Si no hubiera cumbres, entonces ¿cómo el hombre en su
dolor, sufrimiento y necesidad, levantaría su rostro, su corazón, su alma misma
hasta el monte calvario para encontrarse con Jesús y poderle decir. ¡Señor mío!
¡Dios mío!. Vengo hasta tu cruz, estoy cansado,
necesito de paz, vengo en busca de perdón, estoy arrepentido. Necesito un
amigo, un hermano. Alguien que me ayude a encontrar en verdadero sendero y
sentido de la vida.
Si no fuera por
ti, Cristo mi Salvador.
¿Qué sería yo
en la vida?
Si no fuera
por ti, esta vida feliz sería desconocida.
Si no fuera
por ti, no sería lo que soy,
sería alma
perdida. Si no fuera por ti, no sería lo que soy, no sería feliz.
Si no fuera
por ti, Cristo mi Salvador
Sería gota en
desierto,
Si no fuera
por ti, sería hoja infeliz llevada por el viento.
Si no fuera
por ti, no tendría razón
De vivir o
morir.
Si no fuera
por ti, no sería lo que soy
No sería
feliz.
Si no fuera
por ti, Cristo mi Salvador
No conociera
el gozo.
Si no fuera
por ti, OH divino Señor
No tendría
reposo,
Si no fuera
por ti, no podría seguir en tus pasos, OH Cristo.
Si no fuera
por ti, no sería lo que soy,
No sería
feliz.