SU MAJESTAD. EL ALCOHOL
A.
Soy el príncipe de todas las
alegrías, el compañero de todos los goces mundanos, el príncipe que gobierna el
mundo, el mensajero de la muerte.
B. Estoy presente en todas partes, en todas las
ceremonias, ninguna reunión tiene lugar sin mi presencia; fabrico adulterios,
hago nacer en el corazón pensamientos negros y criminales; a jóvenes y adultos
los hago inmorales y los contemplo satisfecho. ¡Soy el príncipe de la
corrupción y la desgracia!.
C. Enveneno la raza, mancho los hogares; traigo el
envilecimiento y la depravación; la locura, el crimen y el suicidio. Yo acabo
con la familia, degenerando y extinguiendo por completo la raza, ocasionando
los conflictos, crímenes y desgracias en los hogares.
D. Hago nacer a los niños raquíticos, retardados,
idiotas; a los jóvenes hago perder la vergüenza y la dignidad, el honor, la
educación y la religión; pongo un velo sobre los ojos y la conciencia, haciendo
parecer el crimen como venganza, la abyección como pasatiempo, el adulterio e
inmoralidad como entretenimiento.
E. Soy causante de las enfermedades y desgracias más
asquerosas y viles, dolorosas e incurables: cáncer, úlceras, tuberculosis,
tumores y muchas otras. Aspiro a convertir el mundo en un hospital, en
manicomio y en presidios.
F. Nazco en todas partes. Conozco las regiones de
Laponia y Siberia, los ardorosos valles de Egipto e Italia. América Latina, es
una tierra tan fértil para mí. Tengo mi origen en el trigo y en el arroz, la
cebada, el maíz, en el jugo de uva, el de caña y el maguey... Mi patria es la
tierra, mis esclavos los hombres, mujeres, jóvenes, adolescentes y hasta los
niños, me envía el diablo.
G. Lo anterior, lo sabe muy bien el hombre; sin embargo
hace caso omiso y prefiere “alegrarse” aunque tenga que padecer los
sufrimientos.
H. Salomón el rey sabio de Israel, el apóstol Pablo y
otros autores de las sagradas Escrituras, también se refieren a este tema; pero
ellos lo hicieron bajo la inspiración del espíritu Santo, y es por eso que debe
haber parte de todos, total sujeción a sus enseñanzas y advertencias.
I. El vino es escarnecedor, la sidra alborotadora, y
cualquiera que por ellas yerra no es sabio” Prov. 20:1). ¿
Para quién será el hay? ¿Para quién el dolor? ¿Para quién las rancillas?
¿Para quién las quejas? ¿Para quién las heridas en balde? ¿Para quién lo
amoratado de los ojos?. Para los que se detienen mucho
en el vino... no mires al vino cuando rojea, cuando resplandece su color en la
copa. Se entra suavemente; mas al fin como serpiente morderá, y como áspid dará
dolor. Tus ojos mirarán cosas extrañas, y tu corazón hablará perversidades.
Serás como el que yace en medio del mar, o como el que está en la punta de un mastelero(Prov.23:29-34).
J. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de
Dios? No erréis... ni los borrachos, heredarán... el reino de Dios(1Cor. 6:9-10).
K. “Andemos como de día, honestamente; no en
glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y
envidias, sino Vestíos del Señor Jesucristo, y no Proveáis para los deseos de
la carne” Romanos 13:13-14).