Para ser consientes
(2)
Un cristiano y un peluquero no creyente estaban caminando
por los barrios de la ciudad.
El peluquero dijo al cristiano: "Es por esto por lo que no puedo creer en
el Dios que tú me hablas, en un Dios de Amor. Si Dios fuera así como tu dices, Él no permitiría que estos vagos fueran adictos a
la droga y a otros hábitos destructivos. No, no puedo creer en un Dios que
permite todo esto."
El cristiano estuvo callado hasta que se encontraron con un hombre
particularmente descuidado. El cabello le llegaba hasta el cuello y la barba
sin rasurar.
El cristiano le dijo: "No serías un buen peluquero si permites que un
hombre como éste continúe viviendo aquí sin un corte de pelo y una buena
rasurada."
Indignado, el peluquero contestó: "¿Porqué me culpas por la condición de
este hombre? No puedo evitar que él esté así. Nunca ha ido a mi peluquería, yo
podría arreglarlo y hacerlo verse como un caballero si él me lo pidiera."
El cristiano miró fijamente al peluquero y le dijo: "Entonces no puedes
culpar a Dios por permitir que los hombres sigan viviendo en sus malos caminos.
Él constantemente los está invitando a acercarse para ser salvados y recibir
sus promesas a través de su palabra, pero al igual que este hombre, no se lo
han pedido.
"Esta decisión es personal y sólo tienes que invitarlo a entrar a tu
corazón."