
Lección # 6
EL PLAN DE DIOS
El establecimiento de la iglesia se
debe a la "multiforme sabiduría de Dios" y su "propósito
eterno" (Efe. 3:9-11). No era un remedio de última hora, sino parte de un
plan. Si medimos la importancia de una cosa por el tiempo y el esfuerzo que se
invierte, la iglesia es muy importante. Dios la consideró tan importante que no
sólo la visualizó desde el principio, sino que también la prometió a los
patriarcas, la anunció por los profetas del Viejo Testamento, la preparó en los
días de Cristo y al fin, la estableció como una realidad en
Durante
Dios escogió a la nación judía (o sea, la descendencia de Abraham) para traer a Cristo a este mundo. Para preservar a Israel para este propósito, Dios lo separó de otros pueblos, dándole una ley, la cual les prohibía mezclarse con otras gentes (Deut. 5:1-3; Hech. 10:28). No obstante, los profetas judíos predijeron que se aproximaba el día cuando Dios establecería un nuevo pacto (Jer. 31:31-34), y un nuevo reino en el cual los hombres de todas las naciones se unirían para servir a Dios (Sal. 22:27-31; Isa. 2:2). Cristo y su iglesia cumplieron estas profecías. Cristo estableció el Nuevo Pacto (Heb. 8:6-13) y así comenzó a reinar en su reino, que es la iglesia (Hech. 2:30-36; Efe. 1:19-23; 1 Cor. 15: 23-26). Pues, con frecuencia la iglesia se describe como un reino (Mat. 13:11, 18-19; 16:18-19; Col. 1:13; Apoc. 1:9).
Los profetas Isaías y Miqueas vieron unos detalles muy claros sobre el establecimiento del reino: (1) "en lo postrero de los tiempos"; (2) en "Jerusalén"; (3) cuando correrán al reino todas las naciones; (4) cuando la ley sale de Jerusalén (Isa. 2:1-3; Miq. 4:1-3). En ese mismo texto, Isaías llama tal reino universal la "casa de Dios", término que el Nuevo Testamento aplica a la iglesia (1 Tim. 3:15; Heb. 3:6). Vemos su cumplimiento en el día de Pentecostés, cual día según Pedro era "en los postreros días", en la ciudad de Jerusalén, el mismo Pedro predicó a una reunión de todas las naciones el primer sermón evangelístico, esto es, la ley del reino.
Dios predijo más claramente el
tiempo del establecimiento de la iglesia en Daniel 2:1-45. Lea usted este
capítulo muy cuidadosamente, antes de estudiar la ilustración arriba y el
comentario que se ofrece más adelante. La imagen que Daniel describió
representa cuatro reinos mundiales (Dan. 2:36-40). En los días del cuarto
reino, Dios había de establecer su reino o iglesia (Dan. 2:44). Daniel mismo
identifica a tres de estos reinos: (1) El primer reino, representado por la
cabeza de oro, era el de Nabucodonosor de Babilonia (Dan. 2 :36-38; 1:1); (2)
El segundo reino, representado por la plata (Dan. 2:32, 39) es nombrado en Daniel
5:25-31 como el imperio medo-persa; (3) El tercer reino, representado por el
bronce (Dan. 2:32, 39) está profetizado en Daniel 8:1-21 (lea especialmente los
versículos 20 y 21) como el imperio griego. Libros históricos verifican el
seguimiento histórico de estos reinos tal y como enseña aquí
La descripción en Daniel 2:40-43 se parece exactamente a lo que la historia bíblica y secular (Luc. 2:1-2, 3:1) exponen como el imperio romano. "En los días de estos reyes" Dios había de establecer su reino (Dan. 2:44). El hecho sobresaliente de esta profecía es que el reino había de establecerse en los días del reino mundial que siguió al griego, el cual era el imperio romano. Como el imperio romano ya no existe, pero existió en el día de Pentecostés del primer siglo, no cabe duda de que el reino profetizado es sencillamente la iglesia.
EN LOS DIAS DE CRISTO
Cristo vino a la tierra para preparar el establecimiento de la iglesia. Nació, vivió y murió durante los días del imperio romano (Luc. 3:1). Primero, Juan el Bautista, el precursor de Cristo, vino predicando que el Reino de los Cielos se había acercado (Mat. 3:2). Después Cristo predicó el mismo mensaje, añadiendo las palabras: "El tiempo se ha cumplido" (Mar. 1:15). Luego, Cristo mandó a sus apóstoles que predicaran que el reino estaba cerca (Mat. 10:7). Les prometió que El mismo edificaría su iglesia o reino (Mat. 16:18-19). No cabe duda. Juan y Jesús creyeron que el tiempo para establecer el reino ya había llegado. La idea común de que Cristo establecería el reino en su Segunda Venida es equivocada e ignora estos textos claros. La idea de que Cristo trató de establecer el reino y como no pudo, estableció la iglesia en su lugar no luce bien a Dios. La iglesia no era un remedio de última hora sino el reino prometido, aunque de naturaleza inesperada - un reino espiritual.
Más tarde
Pero aun después de la muerte de Jesús la gente todavía esperaba la venida del reino (Luc. 23:51). Entonces, ¿cuándo fue establecida la iglesia? Jesucristo había enseñado anteriormente que el reino vendría "con poder", y esto antes que algunos de los apóstoles murieran (Mar. 9:1), "algunos" porque Judas se iba a ahorcar antes. También, Jesús mandó a sus apóstoles a que se quedaran en Jerusalén hasta que recibieran este poder, el cual vendría con el Espíritu Santo (Luc. 24:47; Hech. 1:8).
Haciendo un buen repaso, podemos ver que tanto el Antiguo Testamento como también Jesús profetizaron que el reino, o sea la iglesia, sería establecido: (1) en Jerusalén, (2) en los "últimos días", (3) durante el tiempo del imperio romano, (4) mientras algunos de los apóstoles vivían, (5) con poder y (6) con el Espíritu Santo. Ahora, la pregunta es: ¿fueron cumplidas estas profecías?
Los apóstoles esperaron en Jerusalén el cumplimiento de la promesa del reino (Hech. 1:4,12). En el día de Pentecostés, que era un día de fiesta religiosa para los judíos, unos 50 días después de la resurrección de Cristo, Dios milagrosamente cumplió todo lo que se había dicho respecto al establecimiento de su reino. En ese día Dios llenó a los apóstoles con el Espíritu Santo, dándoles poder milagroso (Hech. 2:4, 16-17; Joel 2:28). Entonces Pedro declaró que Cristo fue resucitado y ascendido al cielo para reinar en el trono de David (Hech. 2:29-36). Muchos judíos creyeron y, después de arrepentirse, se bautizaron. De esta manera el Señor mismo agregó a su iglesia como 3.000 personas (Hech. 3:37-47).
En este día la iglesia, o el reino,
llegó a ser una realidad. El diagrama que aparece aquí y los hechos ya
presentados muestran que todas las cosas necesarias para el establecimiento de
la iglesia acontecieron en este día: Jerusalén, los últimos días, los días del
imperio romano, la vida de los apóstoles, el poder y el Espíritu Santo. Especialmente
se ven claramente el tiempo y el lugar del principio de la iglesia. El lugar:
Jerusalén; la fecha: el día de Pentecostés del año 33 después del nacimiento de
Cristo. Después de aquel día la iglesia se menciona siempre como ya existente.
Todas las referencias en
Los apóstoles identificaron a la iglesia como el reino, describiendo a los miembros de la iglesia como siendo "trasladados al reino" (Col. 1:13), "llamados al reino" (1 Tes. 2:12), "en el reino" (Apoc. 1:9) y "sentados con Cristo en lugares celestiales" (Efe. 2:6, Apoc. 5:9-10). Ellos dijeron que Cristo estaba reinando a la diestra de Dios Padre, (Heb. 1:3, 13; 1 Cor. 15:22-26), sobre la iglesia (Efe. 1:19-23). Así fue cumplido el plan de Dios para establecer la iglesia.
Dios invirtió mucho esfuerzo e interés para establecer la iglesia. El la propuso desde el principio, la prometió, la profetizó, la preparó, y finalmente la estableció. La iglesia existe ahora para hacer la voluntad de Dios, y asimismo algún día existirá en perfección en un estado celestial (Efe. 5:25-27; 2 Ped. 1:11). Si Dios consideró la iglesia como de tanta importancia para hacer todo esto, seguramente el hombre tiene que estimarla también como algo de suma importancia.
¿PARA QUE SIRVE
La palabra "iglesia" proviene de una palabra
griega, "ekklesía", que significa "los llamados fuera". La
frase "llamados fuera" describe muy adecuadamente a la iglesia,
porque Dios la ha llamado fuera del mundo pecaminoso para cumplir su
"propósito eterno" (Efe. 3:.9-11).
EL CUERPO DE LOS SALVOS
Durante
Cuando una persona, no importa su nacionalidad o raza, obedece al evangelio es agregado a la iglesia (Hech. 2:41, 47). Por esta razón, la fe y el bautismo no son solamente condiciones para la salvación (Mar. 16:16), sino también son requisitos para ser miembro de la iglesia (Gál. 3:26, 27; 1 Cor. 12:13). Como Cristo añade a cada uno a la iglesia, no hay salvos que no hayan sido agregados a la iglesia del Señor.
UNA FAMILIA DE COMUNION
La iglesia goza de la comunión con Dios y con Cristo (1 Cor. 1:9). Dios es el Padre (Mat. 23:9), Cristo es el hijo primogénito de esta familia (Rom. 8:29) y todos los miembros de la iglesia son hijos de Dios y hermanos de Jesucristo (Rom. 8:14-16). Uno llega a ser miembro de la familia de Dios por medio de la fe y el bautismo, el acto de renacimiento (Jn. 3:5; Gál. 3:26-27). Como familia de Dios, los cristianos libremente piden a Dios como Padre por medio de la oración (Mat. 6:8-13). Aman a los miembros de la iglesia como a hermanos carnales (1 Jn. 4:20; 5:2). Congregados, los miembros de la iglesia se gozan por la presencia de cada uno, y se ayudan mutuamente en sus necesidades físicas (Hech. 2:44-47). Solamente en contacto, unos con otros, al estilo de familia, se aprende el fruto del Espíritu: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza. También sufren unos las cargas espirituales de los otros, animando a los débiles y restaurando al caído (Gál. 6:1-2; Sant. 5:16, 19, 20). Vivir sin la iglesia es como vivir sin familia, sin apoyo, sin el cariño que eleva y ayuda a uno a vencer. Un recién nacido sin una familia no puede sobrevivir. Gracias a Dios por bendecirnos con una familia de comunión.
UN REINO DE SERVICIO
Como ya hemos estudiado, la iglesia también es el reino de Cristo (Col. 1:13). No es un reino terrenal sino uno espiritual (Jn. 18:36; Luc. 17:21) y está compuesto de todos los salvos de "todo linaje y lengua y pueblo y nación" (Apoc. 5:9-10). Por lo tanto, uno entra al reino de la misma manera que entra en la iglesia, naciendo "del agua y del Espíritu" (Jn. 3:3, 5).
Siendo Jesucristo el rey (Apoc. 1:5; 17:14), los cristianos, como siervos o súbditos en el reino, deben permitirle que él gobierne sus vidas (Mat. 6:33). Por eso, cada cristiano debe ser un buen ciudadano en su propio país, obedeciendo a los gobernantes en lo que no contradice la ley de Dios (Rom. 13:7). La iglesia, como institución y cada hermano individualmente, debe ayudar al necesitado (Mat. 25:31-46 Luc. 10:25-37), hacer bien a todos (Gál. 6:10) y enseñar el evangelio de salvación a todos (Mar. 16:15; Hech. 8:1-4). Dios planeó la iglesia para que, siendo un reino de servicio, fuera una bendición para todo el mundo.
La obra de la iglesia es la obra de cada miembro pero una colectividad no puede coordinar su trabajo sin un liderato que dirige y dirigidos que cooperan. Un cristiano solitario sería como una abeja sin colmena. Le hace falta la iglesia para realizar una obra del Señor de la manera más efectiva.
UN TEMPLO DE ALABANZA
La iglesia se describe también como el templo espiritual, o santuario de Dios (Efe. 2:19-22). En los tiempos del Antiguo Testamento el templo era un edificio material en Jerusalén donde el Espíritu de Dios moraba con quienes llegaban a adorarle (1 Rey. 8). Pero ahora Dios ha establecido la iglesia, no un edificio hecho de piedras (como algunos se imaginan que es la iglesia), sino una casa espiritual edificada de gente redimida (1 Ped. 2:5; Hech. 5:11; 14:27). El Espíritu de Dios mora en este templo - en el corazón de cada cristiano (1 Cor. 3:16; 6:19). Dios ideó la iglesia de esta forma, para que la gente pueda alabarle en Espíritu y en verdad en todas partes y no solamente en Jerusalén (Jn. 4:20-24). Así que, la iglesia del Señor es un templo donde cada cristiano es un sacerdote (1 Ped. 2:5,9). Sí, pues cada cristiano tiene acceso directo a la presencia de Dios por medio de Cristo, como único Sumo Sacerdote y único mediador entre Dios y los hombres (Heb. 4:15-16; 1 Tim. 2:5).
Cristo prometió su presencia "donde están dos o tres reunidos". Unir nuestras voces en alabanza, compartir el pan y el vino en memoria de Cristo y predicar son actos de una reunión. Alabar a Dios sin reunirse deja mucho que desear.
UNA NACION SANTA
La iglesia asimismo es llamada
"nación santa" 1 Ped. 2:9. Ya que Dios es santo, sus hijos deben ser
santos (1 Ped. 1:15). "Santo" algunas veces se traduce
"santificado", y significa estar separado de lo que es pecaminoso o
inmundo. Es por esto que
Cada uno por su lado no funciona porque no podemos cumplir con nuestro deber de velarnos unos a otros, de corregirnos y exhortarnos. Cuando Dios estableció la iglesia, tuvo en mente formar un solo cuerpo de todos los salvos quienes se unirían gozando las bendiciones de la comunión fraternal, sirviendo a Jesús, alabando a Dios y viviendo una vida santa.
CONCLUSION
En verdad, el plan de Dios para establecer la iglesia de Cristo ha sido maravilloso. El la propuso desde el principio. La prometió, la profetizó, envió a su hijo para comprarla con su sangre. Además, mandó al Espíritu Santo para que guiara a los apóstoles en el establecimiento de ella y en propulsar su extensión sobre la faz de la tierra. La iglesia es digna de un alto aprecio. Solamente en la iglesia pueden los salvos reunirse como un cuerpo y cumplir el deseo eterno de Dios para la humanidad. Dentro de ella pueden gozar de las bendiciones espirituales de la salvación y del compañerismo, sirviendo y alabando a Dios y viviendo una vida santa para El.
No es extraño que
Cuestionario: Subraye la o las respuestas que crea son
correctas.
Nota: es necesario contestar 17 preguntas correctamente para poder pasar a la próxima lección.
NOTA:
Recuerde enviarme el cuestionario para su calificación. Henrycis52@yahoo.com