¨JESUCRISTO¨
(1)
Cuando se menciona a Jesucristo, es difícil permanecer impasible. Su dimensión es más
extensa que la tierra y más ancha que el mar, más alta que los cielos y más
profunda que el Seol (vea Job 11.8-9). Por más que lo
escudriñe no lo conoceré completamente, ni llegaré
a [conocer totalmente] Su perfección (vea Job 11.7).
No obstante, hay
cinco períodos en los que se puede describir con toda certeza al inconmensurable
Cristo:
1) desde la eternidad hasta la creación,
2) desde la creación hasta su nacimiento en Belén,
3) desde su nacimiento en Belén hasta la resurrección,
4) desde la resurrección hasta el Día del Juicio y
5) desde el Día del Juicio hasta la eternidad.
DESDE
Antes que las montañas fueran creadas, antes
que la tierra y los habitantes del mundo nacieran, aun desde la eternidad, Jesucristo vivía y era eficaz y más cortante que
toda espada de dos filos (Salmos 90.2; Hebreos 4.12). No había cosa creada que
no fuera manifiesta en su presencia; todas las cosas estaban desnudas y
abiertas a Sus ojos (Hebreos 4.13). Sus salidas eran desde el principio, desde los días de la eternidad (Miqueas 5.2). Durante su breve paso por la tierra. El recordó la gloria que tenía con el Padre antes
que el mundo fuese, en una época cuando era rico
(Juan 17.5; 2a Corintios 8.9). Jesucristo no es prisionero del tiempo, sino que es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos (Hebreos 13.8). Es «[el] Padre Eterno». (1
Referencia)[ECM1]
Jesucristo es Señor. (2 Referencia)[ECM2]
. Ante la verdad de esta afirmación,
no es pequeño el error de los que aseveran que es un ser creado. La noción gnóstica de un Cristo que fue hecho por el Padre como
un eón,
o «emanación divina», no guarda armonía con el
hecho de que Jesús es Señor. Cuando Colosenses 1.15
dice que Él es «el primogénito de toda creación» no debe interpretarse en el
sentido de que El fue la primera de todas las cosas creadas. Si así fuera, significaría que Él se creó a sí mismo, pues «todo fue creado por medio de él» y Él era y es
«antes de todas las cosas» (Colosenses 1.16-17). Por lo tanto, la palabra «primogénito» de Colosenses 1.15 debe
tener significado figurado, refiriéndose a estatus o posición, (3
Referencia)[ECM3] no a origen. Jesús es el Mayor, el Soberano, el que está
por encima de todo lo creado (vea Salmos 89.27). Si no fuera así. Jesús mismo sería una cosa, una criatura, y esto que dice Juan acerca de El no podría ser
cierto: «Todas las cosas por él fueron hechas, y
sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho»
(Juan 1.3).
Existe un grupo religioso que sigue el
ejemplo de los gnósticos al hacer de Cristo un dios creado, una deidad inferior. (4
Referencia[ECM4]). Malinterpretan la
palabra «principio» de Colosenses 1.18 para dar a entender que significa que
Cristo tuvo un principio. No obstante, el contexto
no manifiesta que Cristo tuviera un comienzo, sino
que Él fue el que dio comienzo a todas las cosas,
fue el iniciador, la fuente primaria, la causa
eficaz de todas las cosas. (5 Referencia)[ECM5]
Este grupo religioso también hace mal uso de
la palabra «principio» de Apocalipsis 3.14, con el
propósito de negar la naturaleza eterna de Jesús. El que diga que Jesús fue la
primera cosa cuya existencia se inició en la creación de Dios, en lugar de ser el iniciador de esta, deberá también decir que Dios Padre tuvo un comienzo, pues la misma palabra se usa en Apocalipsis 21.6
para referirse a Él.
(6 Referencia).
[ECM6]Además,
el afirmar que Jesús tuvo un principio, no solo le
daría al Padre un comienzo, sino que en el contexto
les daría a los dos un final. (7 Referencia[ECM7]). La armonía entre todos los pasajes bíblicos
se logra cuando uno interpreta correctamente que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son eternos. (8
Referencia)[ECM8]
Si Jesús no era solamente con Dios al
comienzo, sino que también era Dios,
entonces Su eternidad es incuestionable (Juan 1.1). Es imposible explicar cómo
Jesús podía ser con Dios y a la vez ser Dios. No es por matemáticas, sino por
fe, que una persona dice que uno es tres, y tres son uno (Deut.
6.4; Hebreos 1.8; Hechos 5.3-4). Los tres constituyen una sola Deidad, de una
sola sustancia, aunque cada uno tenga sus propios pensamientos (Romanos 8.27;
Fil. 2.5). Que Dios es uno y trino es bíblicamente incuestionable, pero
humanamente inexplicable. Aunque Jesús está subordinado a Su Padre en autoridad
(«el Padre mayor es que yo»; Juan 14.28), no lo está en sustancia ni en esencia
(«Yo y el Padre uno somos»; Juan 10.30). Es igual en sustancia al Padre, y a El
mismo se le llama «Dios» y «Dios Fuerte» (Filipenses 2.6; Isaías 9.6).
Al estar Jesús subordinado al Padre, algunos
no sólo han negado Su eternidad, sino que también han negado que sea «la imagen
misma de su sustancia» (Hebreos 1.3). En el siglo cuarto. Arrio
de Alejandría rehusó aceptar el hecho de que la esencia (del griego: ousios) de Jesús fuera de la misma (del
griego: homo) sustancia que la del Padre, afirmando que era de una
esencia semejante (del griego: homoi).
En consecuencia. Arrio sostenía que Jesús no era
eterno —que era una criatura superior al hombre pero inferior a Dios. Atanasio
se opuso a Arrio, haciendo énfasis en la palabra
«esencia» o «sustancia» (del griego: hupostasis)
de Hebreos 1.3, y afirmando que Jesús era de la misma esencia (del griego: homoousios) de Dios, y no meramente de
esencia semejante (del griego: homoiousios).
La distinción se reducía de esta manera a la inclusión u omisión, en la grafía de
la palabra, de una sola letra, la letra «i»; pero en doctrina constituía una
diferencia entre criatura y Creador, entre humanidad y Deidad.
La frase «Hijo de Dios» debe estudiarse con
sumo cuidado, porque si
Los autores bíblicos sí se refirieron a
Jesús como el que fue engendrado cuando nació en Belén. Aparentemente, fue por
esto que se le llamó «Hijo de Dios» (Lucas 1.35). También, de un modo figurado,
cuando Jesús fue resucitado de entre los muertos y glorificado en el cielo,
también se dice de él que fue engendrado (Hechos 13.30-35; Hebreos 1.3-5; 5.5).
Tanto literal como figuradamente, fue acertado, pues, que a Jesús se le llamara
«Hijo de Dios»; sin embargo, durante su existencia anterior a la creación no se
usó este título para referirse a Él. Si antes de la creación hubiera habido una
relación Padre-Hijo, el Hijo no podría haber tenido la misma edad del Padre.
Además, si antes de la creación hubiera habido una situación familiar, uno se
preguntaría quién habría sido la madre, y qué parentesco habría tenido el
Espíritu Santo con los miembros de esa familia. Estas difíciles preguntas dejan
de tener sentido al entender que Jesús no era «Hijo de Dios» antes de la creación.
A Jesús se le llama ahora Hijo de Dios, y es
preciso que los pecadores conozcan y crean esta verdad de todo corazón (Romanos
10.9-10). No es preciso que sepan cuándo, ni en qué sentido, llegó Jesús a ser
heredero de ese título. Sin embargo, todo pecador puede conocer y apreciar que
el título expresa una preciosa y significativa relación dentro de
Para muchos es piedra de tropiezo y roca de
caída el hecho de que el Hijo de Dios no es menor que Dios mismo (Romanos
9.33). La mayoría de los judíos y de los liberalistas
aceptan que «Él es un buen hombre», pero no llegan a deificarlo (Juan 7.12).
Al mismo tiempo que muchos (tales como los
judíos, los gnósticos, los arríanos y otros) ven en Jesús a alguien menor que
Dios, otros se han ido al extremo opuesto y han rehusado hacer distinción
alguna entre Dios Padre y Dios Hijo. En el siglo tercero, los monarquianos afirmaron que el Hijo es el Padre
(haciendo mal uso de Juan 10.30 y 14.9). Llamaron a Jesús «el Dios y Padre del
universo». (10 Referencia). [ECM10]Un
grupo llamado los «patripasionistas», enseñaba que el Padre sufrió y
murió en la cruz. Parte de esta idea ha sido trasladada del tercer siglo al
presente, mediante la creencia de un grupo
religioso, la cual consiste en que
DESDE
Las palabras: «Hagamos al hombre»de Génesis
1.26 constituyen una indicación de por lo menos un Ayudante divino en el
proceso de la creación. Un Ayudante era el Espíritu,
tal como se desprende claramente de otras citas veterotestamentarias
(Génesis 1.2; 33.4; Salmos 104.30; vea también Job 26.13). Otro Ayudante, el
que más se recalcó, fue Jesucristo, a quien se le identifica como el Verbo:
En el principio era el Verbo, y el Verbo era
con díos/ y el Verbo era Dios.
Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por él fueron hechas, y sin
él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho (Juan 1.1-3; vea Hebreos 1.1-3).
Se cuentan por millares los que han tenido
dificultad para entender el contenido de la declaración de Juan en el sentido
de que el que vino en carne fue el Verbo, el Logos,
En un versículo se le identifica como Dios al mismo tiempo que se le distingue
de Dios. Sin el Logos, (palabra griega
que ha llegado a ser española) nada fue hecho. ¿Qué significa este término?
Como sustantivo común, puede ser símbolo de un sonido articulado que comunica
una idea. No necesariamente se ha de entender como sonido audible, pero tal vez
esta sea la idea (en términos de actividades humanas) que llevan implícita las
siguientes afirmaciones:
Porque él dijo, y
fue hecho; El mandó, y existió (Salmos 33.9).
Por la palabra de
Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el ejército de ellos por el aliento de
su boca (Salmos 33.6). (12 Referencia)[ECM12]
Por lo tanto,
apoyado en lo escrito por Juan, uno bien podría parafrasear la exclamación de
David en Salmos 33.6, de la siguiente manera:
Por el Logos del Señor fueron hechos los cielos, Y todo el
ejército de ellos por el aliento de su boca.
No obstante, el Logos que así se describe, era más que un sonido
articulado: era la mismísima Deidad.
Tal vez, a Jesús se le da el título de Logos por ser este un término muy abarcador. Como
sonido oral transmite una idea para representar pensamiento, de modo que la
palabra logos denota pensamiento y razón. En
filosofía, el logos se define como principio
racional del universo. Aplicado a Jesús, denota el pensamiento, la razón, la
sabiduría de Dios. Al presentarse a Jesús como el Logos
se le está reconociendo como la personificación de la razón y de la sabiduría.
El Logos no
solamente demostró sabiduría, razón y pensamiento en la creación, sino que Su
trabajo continuó después de la creación, como inspirador y verdadero autor de
los libros del Antiguo Testamento. El Espíritu de Cristo estuvo en los profetas
(1ª Pedro 1.10-11). Fue Cristo el que
inspiró a David, aunque David lo expresó de la siguiente manera: El Espíritu de
Jehová ha hablado por mí/ Y su palabra [logos]
ha estado en mi lengua (2° Samuel 23.2).
(13 Ref)[ECM13]
Desde la creación hasta Su nacimiento en
Belén, Jesús no solamente fue el Logos que
creó el universo y el Logos que inspiró a los
profetas, sino que también fue «la roca espiritual que [...] seguía» a los
israelitas. Por medio de Él fue apagada la sed de estos (1a Corintios 10.4).
Por último, se le describió con una frase
que llegó a ser muy especial, que suscitaba expectativa en los que lo
esperaban, la frase: «el que viene» (Salmos 118.26; vea Mateo 11.3; 21.9).
DESDE SU NACIMIENTO
EN BELÉN HASTA
Cuando vino el cumplimiento del tiempo,
«descendió del cielo» aquel cuya venida se había prometido (Juan 6.51, Calatas
4.4). El que anteriormente había sido Logos
espiritual en el cielo, se hizo carne entre los seres humanos (Juan 1.14). Dios
había planeado que fuera físicamente simiente de la mujer, simiente de Abraham
y simiente de David (Génesis 3.15; 22.18; vea 2° Samuel 7.12-14). Dios planeó
también que naciera de una virgen, (14 Ref) [ECM14]
lo cual no es asunto de menor importancia.
Algunos creyentes se han debilitado ante los
ataques de los naturalistas que se atienen a la imposibilidad de que nazca un
niño sin la intervención de un padre (partenogénesis). Sin embargo, la
realidad es que un naturalista tiene tanta dificultad para explicar esta clase
de nacimiento como la que tiene para explicar a ciencia cierta el nacimiento de
un hijo en el cual intervienen dos progenitores (Eclesiastés 11.5). Si Jesús
hubiera nacido de dos padres, entonces no habría sido más divino que el resto
de nosotros. Si alguien dice que cree en Jesús, pero no en Su nacimiento
virginal, en realidad está diciendo que cree en un Jesús totalmente humano. Si
Jesús hubiera sido totalmente humano, no habría razón para creer que Su sangre
tiene más poder salvador que la sangre de otros buenos hombres. Tampoco podría
haberse levantado del sepulcro, ni podría haber levantado a nadie más.
Pareciera, entonces, que la deidad de Jesús está irremediablemente relacionada
con Su nacimiento virginal. Un cristianismo sin nacimiento virginal se
convertiría en una religión sin salvación por la sangre, y sin resurrección.
Quedaría
sencillamente reducido a un evangelio social para esta vida solamente.
Puesto que la deidad de Jesús depende de que
tenga un padre divino (no uno humano), se pone de manifiesto cuán importante es
que se le llame «Hijo de Dios» (Lucas 1.35). Al mismo tiempo, Jesús consideró
importante que se le llamara «Hijo del Hombre», un título del que se recogen
ochenta y dos ocasiones en las cuales lo pronunció con Sus labios —más
ocasiones que cualquier otro. Al ser Hijo del Hombre, era humano y tenía sangre
para derramar por los pecados de todo el mundo (Mateo 26.28; Hebreos 2.9; 9.22;
l Juan 2.2). Como Hijo del Hombre, podía compadecerse de las debilidades
humanas (Hebreos 2.17-18; 4.15). Debido a que era
divino Hijo del Hombre, era mortal, pero al morir podía conquistar la muerte
(Juan 11.25-27; 14.19; 2ª Timoteo 1.10).
Hay ciertas personas a las que les ha
parecido demasiado degradante que Dios se haga carne. Para los gnósticos, por
ejemplo, la carne era forzosamente impura. Según ellos. Dios no se hizo carne,
sino que descendió sobre Jesús en su bautismo, y lo abandonó después de Su
crucifixión. Los gnósticos docetistas negaban la
humanidad de Jesús, haciendo de él un mero fantasma y considerando, en
consecuencia, que Su nacimiento y muerte fueron solamente apariencias, que no
fueron hechos reales.15 Algunos incrédulos han intentado reducir a Jesús a no
más que un mito/pero al hacer esto, tienen que reconocer que sería más fácil
reducir a mito a George Washington, a Julio César y a
Alejandro Magno. En consecuencia, la mayoría de los incrédulos no ponen en duda
que un Jesús de Nazaret haya existido física y
realmente en el siglo primero d. C.
Haciendo a un lado toda polémica, grande es
el misterio de la piedad (1ª Timoteo
3.16). No hay ser humano que pueda explicar cómo Dios pudo haberse manifestado
en carne, ni cómo pudo haber sido recibido arriba en gloria nuevamente, pero es
una verdad sencilla de creer: «Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios
y los hombres, Jesucristo hombre» (1ª Timoteo 2.5). Descendió de Dios, y es el
único que conoce el camino que lleva a Su morada: «Yo soy el camino, y la
verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí» (Juan 14.6).
DESDE
Jesús tenía Su mirada puesta, más allá de Su
muerte carnal, en un estado de gloria nuevamente en el cielo con Su Padre (Juan
17.5). «Por el gozo puesto delante de él» sufrió la cruz, menospreciando el
oprobio (Hebreos 12.2). Entró en la morada del hombre fuerte de la muerte y
estuvo allí tres días —lo suficiente para probar que en verdad murió. Después
arrebató las llaves del Hades, «para destruir [...] al que tenía el imperio de
la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la
muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre» (Hebreos 2.14-15;
vea también Apocalipsis 1.17). De este modo «quitó la muerte y sacó a luz la
vida y la inmortalidad por el evangelio» (2a Timoteo 1.10).
Al resucitar del sepulcro. Jesús fue
declarado Hijo de Dios con poder (Romanos 1.4). Con la resurrección ocurrida el
domingo de resurrección (9 de abril del 30 d. C.) se cumplió por fin la gozosa
exclamación de Dios que se recoge en Salmos 2.7, y que dice: «Mi hijo eres tú;
Yo te engendré hoy». Jesucristo no fue Hijo de Dios desde la eternidad hasta la
creación, ni desde la creación hasta Su nacimiento en Belén. Lo fue a partir de
Su acimiento en Belén, cuando se convirtió en hijo de
María y del Espíritu del Padre (Lucas 1.35). Aún en ese momento, no era Hijo de
Dios según el sentido de Salmos 2.7. Treinta y tres años después que Jesús se
hizo Hijo de Dios físicamente, por medio de la virgen. Dios lo resucitó (Hechos
13.33). No fue sino hasta entonces que se cumplió lo que «está escrito también
en el salmo segundo: Mi hijo eres tú, yo te he engendrado hoy».
¿Cómo pudo ser esto? ¿Cómo pudo una
resurrección llenar los requisitos del cumplimiento de un anuncio de
nacimiento? Literalmente, la palabra del profeta no tiene sentido.
Figuradamente, es hermosa. No hay anuncio más gozoso que pueda hacerse desde un
hogar que el de la llegada de un bebé. Paralelamente, asemejándose a un padre,
Dios no pudo hacer anuncio más gozoso que el de las nuevas acerca de Jesús
venciendo la muerte, y acerca de esta dejando de tener señorío sobre Él, con lo
cual Jesús llegó a ser nuestro precursor. Fue en ese momento que El pudo entrar
«en [la] gloria» por la cual oró (Romanos 6.9; Hebreos 6.20; Lucas 24.26).
Entre el monte de los Olivos (del cual
ascendió) y el cielo. Jesús se deshizo del cuerpo camal que estaba horadado por
clavos. Se convirtió nuevamente en lo que había sido antes de salir del cielo
treinta y tres años atrás (1ª Corintios
15.50). Aunque había pasado un tercio de siglo en forma humana, no volvería
nunca más a ser degradado de tal manera (2a Corintios 5.16). Así, el Salmo 2.7
se cumplió el día de
A partir del día de Pentecostés, hasta el
fin del mundo, toda autoridad tanto en el cielo como en la tierra ha sido dada
al hi)o. se le
han sujetado los ángeles, los principados y las potestades (Mateo 28
Durante el tiempo del supremo señorío de Jesús,
los pecadores deben acercarse a Dios por medio de Él como mediador. Además, por
ser abogado de los cristianos. Él es el único por quien estos pueden recibir
perdón para sus pecados (lera Timoteo 2.5, lera Juan 2.2). Se le presenta como el que está ahora
preparando morada para los Suyos (Juan 14.1-3). Por último, todos los hombres
estarán de pie delante de Él p^ra ser juzgados por Él
—no delante del Padre en sí, ni delante del Espíritu Santo, sino delante de
Cristo— y esto será un día que sólo Dios conoce (Hechos 17.30, Juan 5.22; 2a
Corintios 5 10).
DESDE EL DÍA DEL
JUICIO HASTA
Después del Juicio, la posición de Jesús
como jefe supremo será voluntariamente devuelta a Su Padre Después, el Hijo
mismo, juntamente con todas las gentes, se sujetarán a
Aquel que había delegado la autoridad desde Pentecostés hasta el juicio, para
que Dios sea el todo en todos (1ª
Corintios 15.24). Este traspaso de autoridad será tan sosegado que no se
sentirá, pues por toda la eternidad el Hijo (Lucas 1 33, Hebreos
1.8) y los santos (Apocalipsis 3 21, 22.3-5) serán corregentes con Dios Padre. «¡Oh profundidad de las riquezas
de la sabiduría y de la ciencia de Dios' ,Cuán insondables son sus juicios, e
inescrutables sus caminos! [.. ] A él sea la gloria
por los siglos. Amén» (Romanos 11.33, 36).
«
(1Referencia) Las palabras 'abbi-adh (Isaías 9 6,
versículo 5 en
(2 Referencia) La palabra «Jehová»
no es una traducción fiel
del tetragrámmaton
YHWH/ pero es la palabra que usa
(3 Referencia). La palabra «primogénito» está relacionada con
el más alto honor En tiempos veterotestamentanos, el término
llevaba implícita la idea de codiciado prestigio Daba a entender el honor de la prioridad,
puesto que el hi]o primogénito recibía doble honor
entre los hijos de la familia La palabra también indicaba el honor de la posición, pues
podía referirse a la distinción que se le daba a
alguien debido a su
superioridad de
carácter A Jesús se le llama primogénito por ambas razones Lo es porque nos precedió
con su resurrección de entre los muertos
(Colosenses 1 18), y lo es porque Dios lo exaltó al darle el primer
lugar por encima de todas las cosas (Hebreos 1 6)
(4 Referencia). La versión del
Nuevo Mundo de las Escrituras no es una traducción fiel de
(5 Referencia). La palabra arche de Colosenses 1 18 significa «la persona o cosa que da inicio, la primera persona o
cosa de una sene, el líder» (C
G Wilke and Wilibaid Gnmm, A Greek-English
Lexicón of the New Testamenta trad y rev Joseph H
Thayer [Edmburgh, Scotland T & T Clark,
1901, edición de reimpresión, Grand Rapids, Mich. Zondervan
Publishmg House, 1973],
76-77) Significa «comienzo» en el sentido de «origen» (Walter Bauer, A Greek-English
Lexicón of the New Testament and Other Early Chnstian
Literature [Léxico
gnego-inglés del Nuevo Testamento y otras
obras literarias del cristianismo primitivo],
2nd
ed/rev WilhamF Arndt.F WilburGingnch.andFredenck W Danker [Chicago, 111 Umversity of
(6
Referencia). La palabra arche de Apocalipsis 3 14, significa «aquello por lo
cual algo comienza a ser, el origen, causa activa» (Thayer,
77), significa «causa primera» (Arndt/ Gingrich, and Danker,
111) Arndt/ Gingnch y Danker aseveraron que el significado de «el primero que se
creó» es lingüísticamente posible, sólo que este significado también es
lingüísticamente posible para Arche en Apoc. 21 6, donde se usa para referirse al Padre Dos
significados pueden ser posibles lingüísticamente, pero desde el punto de vista
de las Escrituras y de la lógica, sólo uno puede ser verdadero el de «causa
primera».
(7
Referencia). La frase «el principio y
el fin» se refiere a Cristo en Apocalipsis 22 13, y al Padre en Apocalipsis 21:
6).
(8
Referencia) Son eternos el Padre (Salmos
90 1-2), el hijo (Miqueas 5 2,
Hebreos 13 8) y el Espíritu (Hebreos 9 14)
(9 Referencia).
La palabra «engendrado» (N. del T El autor se refiere a «begotten»)
de Juan 1 18, 3 16, 18, 1ª Juan 4 9 en
(10 Referencia). Arthur
Cushman McGiffert, A History of Chnstian Thought [Historia del Pensamiento Cristiano] [
(11
Referencia). En particular, hacen mal
uso de Isaías 9 6, Juan 313, 10.30, 14.9, 2a Corintios 5 19, Colosenses 2 9 La
idea de «una persona en un Dios» fue debatida por G K. Wallace
y Ray Vaughn (Wallace-Vaughn Debate [Debate Wallace-Vaughn]^ded [OkIahomaClty TelegramBookCo /1972]).
(12
Referencia). En
(13 Ref). En
(14 Ref). La palabra que
usa el Espíritu Santo para referirse a «doncella» o «virgen» en Isaías 7: 14
(del hebreo 'almah) es una palabra general
para referirse a la madurez sexual En el
15 McGiffert, 1 52
«
jesús, UN EJEMPLO PARA PREDICADORES:
1—Su respeto por
las Escrituras (Luc. 20.25-26).
2—Su conocimiento
de las Escrituras (Mat. 4.1-11; Le. 2 52; 4.17)
3—Su horario (Luc. 2.52; 4.16; 1038-42; Mar. 1.35;Hech. 10 38).
4—Su sencillez
(vea Mat. 5 1-12; Mar. 12.37).
5—Su dedicación (Luc. 2 49; Juan. 4.34; 5.30; 6.38; 12.49; 17.4; 19 30).
«
SOBRE
Un predicador llegó a estar fascinado por
libros de hombres y había estado predicando sermones de gran erudición sobre
filosofía. Un domingo encontró sobre el pulpito una nota que decía: «Señor,
quisiéramos ver a Jesús, (Juan 12.21)». El predicador de inmediato entendió su
error y acudió nuevamente a
Las Escrituras advierten a los cristianos
acerca del peligro de dejarse llevar por «filosofías y huecas sutilezas»
(Colosenses 2.8). Así como el pulpito puede llegar a estar vacío de Jesús,
también puede llegar a estarlo la vida de cualquier cristiano La ambición de
todo discípulo debe ser pensar, hablar y actuar de un modo tal que los que no
son cristianos recordarán a Jesús por asociación con ese discípulo.
Hechos 4.13 nos
relata acerca de dos hombres sin letras, carentes de educación universitaria,
que se conducían de un modo tal que los de afuera «les reconocían que habían
estado con Jesús». Ninguno de nosotros alcanza Su estatura; sin embargo, todos
deberíamos ser capaces de decir: «Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir
es ganancia» (Filipenses 1.21); «Ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí» (Calatas
2.20).
¨
[ECM1](1Referencia) Las palabras 'abbi-adh (Isaías 9 6,
versículo 5 en
[ECM2](2 Referencia) La palabra «Jehová» no es una traducción
fiel del tetragrámmaton YHWH/ pero es la palabra que
usa
[ECM3](3 Referencia). La palabra «primogénito» está relacionada con
el más alto honor En tiempos veterotestamentanos, el
término llevaba implícita la idea de codiciado prestigio Daba a entender el
honor de la prioridad, puesto que el hi]o primogénito
recibía doble honor entre los hijos de la familia La palabra también indicaba
el honor de la posición, pues podía referirse a la distinción que se le
daba a alguien debido a su superioridad de carácter A Jesús se le llama
primogénito por ambas razones Lo es porque nos precedió con su resurrección de
entre los muertos (Colosenses 1 18), y lo es porque Dios lo exaltó al darle el
primer lugar por encima de todas las cosas (Hebreos 1 6)
[ECM4](4 Referencia). La versión del Nuevo Mundo de las Escrituras
no es una traducción fiel de
[ECM5](5 Referencia). La palabra arche
de Colosenses 1 18 significa «la persona o cosa que da inicio, la primera
persona o cosa de una sene, el líder» (C G Wilke and Wilibaid
Gnmm, A Greek-English Lexicón of the New Testamenta trad y rev Joseph H Thayer [Edmburgh, Scotland T & T Clark, 1901, edición de reimpresión, Grand Rapids, Mich.
Zondervan Publishmg House, 1973], 76-77) Significa «comienzo» en el sentido de
«origen» (Walter Bauer, A Greek-English Lexicón of the New Testament
and Other Early Chnstian Literature [Léxico gnego-inglés
del Nuevo Testamento y otras obras literarias del cristianismo primitivo],
2nd
[ECM6](6 Referencia). La palabra arche
de Apocalipsis 3 14, significa «aquello por lo cual algo comienza a ser, el
origen, causa activa» (Thayer, 77), significa
«causa primera» (Arndt/ Gingrich,
and Danker, 111) Arndt/ Gingnch y Danker aseveraron que el significado de «el primero que se
creó» es lingüísticamente posible, sólo que este significado también es
lingüísticamente posible para Arche en Apoc. 21 6, donde se usa para referirse al Padre Dos
significados pueden ser posibles lingüísticamente, pero desde el punto de vista
de las Escrituras y de la lógica, sólo uno puede ser verdadero el de «causa
primera».
[ECM7](7 Referencia). La frase «el principio y el fin» se refiere
a Cristo en Apocalipsis 22 13, y al Padre en Apocalipsis 21: 6).
[ECM8](8 Referencia) Son eternos el Padre (Salmos 90 1-2), el hijo (Miqueas 5 2, Hebreos 13 8) y el
Espíritu (Hebreos 9 14)
[ECM9](9 Referencia). La palabra
«engendrado» (N. del T El autor se refiere a «begotten»)
de Juan 1 18, 3 16, 18, 1ª Juan 4 9 en
[ECM10](10 Referencia). Arthur
Cushman McGiffert, A History of Chnstian Thought [Historia del Pensamiento Cristiano] [
[ECM11](11 Referencia). En particular, hacen mal uso de Isaías 9 6,
Juan 313, 10.30, 14.9, 2a Corintios 5 19, Colosenses 2 9 La idea de «una
persona en un Dios» fue debatida por G K. Wallace y Ray Vaughn (Wallace-Vaughn Debate [Debate Wallace-Vaughn]^ded [OkIahomaClty TelegramBookCo /1972]).
[ECM12](12 Referencia). En
[ECM14](14 Ref). La palabra que usa el Espíritu Santo para
referirse a «doncella» o «virgen» en Isaías 7: 14 (del hebreo 'almah) es una palabra general para referirse a la
madurez sexual En el