REGOCIJARSE COMO JESUS SE
REGOCIJABA
Capítulo XV
“En aquella misma hora Jesús se regocijó en el Espíritu, y dijo: Yo te
alabo, oh Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a
los niños. Sí, Padre, porque así te agradó”
(Lucas 10:21).
Jesús sentía pleno gozo, y se regocijó en el Espíritu, pues estaba
unido con el Padre y contento con la obra que Él le encomendó. ¡Qué gozo, qué alegría y qué regocijo!,
Cuando el hombre puede servir a su Hacedor. Uno siente una alegría profunda,
edificante que sólo en el servicio de Dios se siente.
En el Diccionario de uso del Español por María Moliner leemos el
significado de “regocijo”:
“Alborozo, contento, júbilo, alegría muy intensa, que se
manifiesta con risas y bullicio, gozo; sentir regocijo interiormente,
entretenimiento en fiestas.” Esta definición
nos da a entender lo que quiere decir “me regocijo”, “me regocijo en el
Seño.” Una sana alegría muy intensa por
servir al Señor, y por recibir de él los beneficios espirituales y materiales
que nacen de ese servicio.
Ahora bien,
“Pero a media noche orando Pablo y Silas,
cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25) Pablo y Silas,
habiendo predicado el evangelio, fueron azotados mucho (Hechos 16:23) y luego
se les echó a la cárcel. ¡Y cantaban himnos a Dios!
“Y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que
no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron
de la presencia del concilio, gozaos de haber sido tenidos por dignos de
padecer afrenta por causa del Nombre”
(Hechos 5:40-41) Los siervos del Señor estaban gozosos de haber padecido
por el evangelio.
La vida esta llena de sorpresas. Hay momentos de alegría, y hay
momentos de pena. La solución de todo ello está en la actitud del cristiano. Es
fácil sentir gozo cuando todo marcha bien.
¿Qué haremos en el día malo? Los ejemplos considerados son dignos de ser
imitados por todo creyente.
Por ejemplo, Pablo escribe a los filipenses, y les dice: “Sé vivir
humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así
para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. TODO LO PUEDO EN
CRISTO QUE ME FORTALECE” (Filipenses
4:12-13)
Si el apóstol tenía la habilidad de estar contento y gozoso en todas
las situaciones de la vida, nosotros también podemos imitar el ejemplo del
apóstol. Y él dice que le imitemos, así como él imita a Cristo. “Todo lo puedo en Cristo.” ¿Por qué preocuparse por tantas cosas? Dios
tiene providencia de nosotros y nada ni nadie puede apartarnos de su amor
(Romanos 8:28,31) No hay nada más negativo
para el ánimo del ser humano que la tristeza causada por la preocupación. La
palabra de Dios nos invita a ser gozosos y regocijarnos continuamente. Dios nos
ha creado para que seamos contentos delante de él. Las muchas pequeñas cosas de
la vida diaria, los miles de problemas, nos apartan de ese regocijo que
podríamos tener en el Señor. Él quiere vernos alegres. ¿Qué hacemos nosotros para estar contentos
cada día? ¿No es posible? ¿Y nuestros hombres de