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Introducción:
Unos niños entraron a una sala donde
Tampoco la constituyen acciones físicas semejantes que llevan
a cabo cristianos que participan de la cena del Señor porque la adoración es
algo más.
Es una
manifestación efusiva de amor a Dios.
La palabra “adorar” significa manifestar respeto y honor a
una persona de valor. El diccionario de
No es cierto que los seres humanos heredan su deseo y habilidad para adorar, de antepasados que
evolucionaron de animales inferiores; los animales no pueden adorar. No obstante, en este aspecto las Escrituras
comparan a la humanidad con los animales: “Como el ciervo brama por las
corrientes de las aguas, Así clama por ti, OH Dios, el alma mía. Mi alma tiene
sed de Dios, del Dios vivo; ¿Cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?. (Salmo 42:1,2)
La sed física del
siervo hace que él busque el agua, y la sed espiritual del hombre lo lleva a
sacar con gozo “aguas de las fuentes de salvación” (Isa. 12:3) “Sacaréis con
gozo aguas de las fuentes de la salvación”.
En este salmo el
adorador que se encontraba lejos de del templo, decía que tenía celos de las
aves que vivían en este, y que le hubiera gustado vivir allí también: “Anhela
mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová; mi corazón y mi carne
cantan al Dios vivo” (Salmo 84:2)
Alabar a Dios, equivale, por lo
tanto, a adorar. Consiste en la
extroversión del espíritu humano hacia el Espíritu Divino. Es adorar a aquél que creó y preserva al
adorador. Es gratitud. Es una forma de decirle a Dios: “Mi persona
te pertenece y te amo”.
El cristiano
espera ansioso la próxima vez que los santos se congreguen, del mismo modo que
el judío del tiempo de los tiempos de David se alegraba cuando le decían que
fuera al templo. (Salmo 122:1). Al cristiano le causa tristeza el verse
obligado a faltar al culto (Salmo 84:2)
La adoración es
la reacción del hombre cuya mente se llena de las glorias de la creación, y
exclama: “¡Sólo Dios puede hacer un Universo como este!”. La esencia de la adoración es intangible e
invisible. Es un sentimiento, una
emoción, un pensamiento de reverencia y gratitud en el corazón del que canta a
Dios: “¡Cuán Grande eres Tu!”.
En vista de que la adoración es la
comunión del espíritu humano (interno, invisible, inmaterial y eterno; vea
(Zacarías 12:1) “Profecía de la palabra de Jehová acerca de Israel. Jehová, que
extiende los cielos y funda la tierra, y forma el espíritu del hombre dentro de
él, ha dicho”. (Mateo 22:32) “Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el
Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos, sino de
vivos”., con el Espíritu Divino, no puede ser nada
físico. Si la adoración se define como
expresión de respeto, homenaje y veneración, ella es intrínsecamente una
emoción, un pensamiento que se origina en la mente. Hay actos físicos que acompañan lo que ocurre
en la mente del adorador; sin embargo, ellos sólo sirven de
acompañamiento. Puede que en la oración
haya inclinación de la cabeza y/ o del cuerpo, que en el canto de alabanza a
Dios haya uso de los labios o que en la participación de
No hay adoración
a Dios cuando los hombres muestran amor con sus bocas, mientras que el corazón
de ellos está en pos de la avaricia (Ezeq. 33:31) “Y
vendrán a ti como viene el pueblo, y estarán delante de ti como pueblo mío, y
oirán tus palabras, y no las pondrán por obra; antes hacen halagos con sus
bocas, y el corazón de ellos anda en pos de su avaricia”. El discernimiento del cuerpo de Cristo (1ª Cor. 11:29) no se lleva a cabo con los dedos ni con la
boca. Es posible que el pueblo honre a
Dios de labios que aún sabiendo Este que el corazón de ellos está lejos de El.
(Mateo 15:8). La esencia de la adoración
está, por lo tanto, en el corazón del adorador.
A pesar de que la adoración es totalmente interna, hay
ciertas acciones externas, físicas, que casi siempre acompañan la adoración.. Históricamente, lo
que el adorador siente en su corazón, a menudo trata de expresarlo
externamente, tal como con la postración del cuerpo. De hecho la palabra hebrea que más se usa
para describir la adoración, shachah, significa,
primeramente, inclinarse. Cuando Orma compraba un sitio
para sepultar a Sara, él se levantó y se inclinó (shachah)
al pueblo de aquella tierra, a los hijos de Het> (Gén. 23:7). La misma
palabra se emplea para describirse el inclinarse interno de Abraham para adorar
a Dios. Cuando pidió a sus siervos que
esperaran en el campamento, el dijo: “Esperad aquí con el asno, y yo y el
muchacho iremos hasta allí y adoraremos (shachah), y
volveremos a vosotros (Gen. 22:5)
De igual modo, la
palabra griega que más se usa para dar la idea de adoración, proskuneo, significa primeramente (sin el prefijo)
“besar”. Los antiguos Persas se ponían
de rodillas y se doblegaban para besar la mano o el pie del rey, o el borde de
su manto. Con el tiempo, la magia del
acto físico de proskuneo comenzó a usarse para
describir el acto mental de la adoración.
Prueba de lo anterior es que, para cuando se habla de que >los
verdaderos adoradores (proskunetai) al Padre en
espíritu y en verdad> ya no se tiene
presente el acto físico (Juan 4:23)
Está bastante
claro que el hacer reverencia (tal como lo hicieron los soldados ante Jesús en
el palacio de Pilato, según se narra en Marcos 15:9),
y el besar ( tal como lo hizo Judas, según se narra en
Mateo 26:49) pueden ser actos que utilicen los hipócritas cuando uno no tiene
respeto en su corazón. No deja uno de
pensar en Aod, que yendo con un puñal ceñido debajo
de sus vestidos y que inclinándose y sonriendo ante el rey Eglon,
le hundió el puñal en el vientre (Jueces 3:14-23). Las manifestaciones, externas físicas de
respeto, no constituyen por sí mismos actos de reverencia o adoración. Mientras el corazón no se humille en su
interior, no hay adoración.
La esencia de la
adoración no la constituye, por lo tanto, ningún acto externo. A menudo se
habla de los cinco actos de adoración, cuando se ve en la adoración como un
conjunto de estos actos físicos en la adoración. Pensar así es estar falto de
entendimiento de la palabra adoración . El fruto de labios, es decir, el canto, no
constituye por sí mismo adoración; mas bien acompaña la adoración que se hace
en el corazón (Hebreos 13:15; 1ª Cor. 1415). La adoración en sí es puramente interna.
Es necesario usar
las manos y la boca para observar
Y así como ocurre
en el canto y
El siervo de
Abraham que estaba de pie junto a una fuente de agua, en las afueras de
LO QUE NO
ES ADORAR
Algunos enseñan que, en vista de todo lo que
el cristiano haga es para la gloria de Dios (1ª Cor.
10:31), su vida religiosa no se puede desligar de su vida secular. Tales
maestros han concluido que todo lo que hacemos es adoración.
Estos bienintencionados maestros han sido
confundidos, según parece, por las diversas traducciones que se han hecho de
(Romanos 12:1) “...presentad vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro servicio
racional” (KJV). La (NASB), la (NRSV) y
la (NIV) han quitado la palabra “servicio” de este versículo, y han puesto la
palabra “adoración” o la palabra “culto”.
Esto ha dado lugar a que algunos digan que, en vista de que sus cuerpos
están dedicados al servicio cristiano las 24 horas del día, ellos están
adorando en todo lo que hacen.
Lo que están enseñando es cierto en lo que a
dedicación total a Jesús se refiere. El
mandamiento apostólico dice: “Si coméis o bebéis, o hacéis ora cosa, hacedlo
todo para la gloria de Dios” (1ª Cor. 10:31); el amor
de Cristo constriñe a los cristianos a ya no vivir para sí, sino para aquél que
murió y resucitó por ellos” 2ª Cor. 5:14-15). El
cristiano no tiene la opción de ocuparse n servicio a medio a medio tiempo; es
cristiano día y noche, y tiene una ocupación en la cual jamás se jubilará en
esta vida. Se olvida completamente de sí
mismo. El que no deje todo lo que tiene,
dijo el Señor, no puede ser mi discípulo (Lucas 14:33)
Por otro lado, si la esencia de la adoración
es un pensamiento que uno tiene en su mente, si es una sincera emoción – y los
actos físicos solo la acompañan – entonces no todo lo que hacemos es
adoración. Es cierto que la palabra
griega que se usa en Romanos 12:1 (latreuo) se ha
traducido correctamente >adoración< en ciertos contextos. (En hebreos 10:2 hay una forma de la palabra
que se traduce por >adoradores<).
Sin embargo, la palabra en sí significa >servir<, ya sea que el
servicio se dé a Dios, o a los hombres. (Un “latris”
es un siervo contratado; “latron” significa contratar
o pagar). A veces, ciertas formas de la
palabra se refieren a una vida de servicio a Dios (Hechos 24:14; hebreos 12:28)
El contexto de Romanos 12:1 presenta la
ofrenda del cuerpo de uno como sacrificio vivo.
Este sacrificio se refiere a una vida de servicio, no a la meditación
(que es lo que define la adoración). Los
cristianos están llamados a estar a la disposición 24 horas al día para servir a Dios y a la
humanidad, sin embargo es imposible estar dedicado a la adoración (la
meditación) 24 horas al día. Aun su uno
pudiera mantener su mente centrada en Dios 24 horas al día, tal persona sería
inútil; no podría producir ningún bien práctico en su vida. Si no hiciera nada más que adorar, no podría
trabajar ni comer.
No es
acción continua
La adoración no es continua. Abraham subió a
una montaña para adorar en su cumbre; luego, después de adorar, regresó a su
campamento al pie de la montaña (Gén. 22:1-5)
David pasó siete días acostado en tierra
ayunando y orando por la vida de su hijo moribundo (2º Samuel 12:15-20). Cuando el rey se dio cuenta de que su hijo
había muerto, <se levantó de la tierra, y se lavó y se ungió, y cambió sus
ropas, y entró a la casa de Jehová, y adoró.
Después vino a su casa, y pidió, y le pusieron pan, y comió> (v.
20). El bañarse, el cambiar sus ropas,
su entrada a la casa de Jehová son acciones que precedieron a su
adoración. Después de un periodo de
adoración, fue a su casa y comió. Su
adoración no fue continua, y tampoco lo es la nuestra.
Un etíope que iba en un curro viajó cerca de
No es lo mismo que servir
Un antiguo letrero que cuelga sobre la
puerta de algunos lugares de adoración, reza: Entramos para adorar; salimos
para servir. Esta idea aún es
acertada. Hubo momentos en los que Jesús
oró (adoró) a solas (Marcos 1:35), y momentos en los que oró (adoró) en público
(Mateo 15:35-36). No obstante, El hizo
más que adorar: También anduvo haciendo bienes (Hechos 10:38)
Adorar es
servir a Dios, y es correcto decir que asistimos al servicio de
adoración (o al culto de adoración). No
obstante, no todo servicio que demos es adoración. Acciones como arar un campo, tocar una
guitarra o comerse una hamburguesa no constituyen adoración.
La adoración es vertical – las alabanzas son
elevadas a Dios. El servicio es
horizontal – las manos se extienden para ayudar a la humanidad. Es bueno proveer para la familia, criar
hijos, ayudar a los afligidos o tomarse unas vacaciones (1ª Tim.
5:8,10; marcos 6:31). Sin embargo, tales
acciones no constituyen adoración. El
contraste podría explicarse de la siguiente manera:
Adoración Servicio
Se dirige a Dios-
Juan 4:24 Se
dirige a la humanidad- Hechos 17:24,25; Gálatas 5:13; Heb. 6:10
Un pensamiento-
Sal. 95:4 --------------------
Un acto – Efesios 4:28
Interno --- Hechos 17:25 --------------------- Externo
- Lucas 10:33.35
Vertical -- Salmo
95:6; Juan. 17:1----------
Horizontal – Mat. 10:42
Discountinua - Gén. 22:5; 2 Sam.12:20------ Duradero o discontinuo- Heb. 6:2; 1ª Tin.5:10
Cinco actos que
la acompañan ----------------- Miles de obras Hech. 2:42; Efesios 5:19;
CONCLUSIÓN:
¡OH hermosura y sencillez de la adoración
colectiva! Los cristianos se reúnen el
primer día de la semana para partir el pan una actividad visible, física – pero
en sus corazones, disciernen otra vez el cuerpo sangrante de su Señor (1ª Cor. 11:29)
Sus labios se abren en gozosa alabanza para
su Padre Celestial (Hebreos 13:15). Los
que están allí de simples espectadores podrán ver solamente lo que está delante
de sus ojos, pero Jehová mira el corazón (1ª Samuel 16:7). Con alegría ponen aparte ofrenda voluntaria
para dar a su Señor (2ª Cor. 9:7), del mismo modo que
los magos abrieron sus tesoros de oro, incienso y mirra y, arrodillados,
ofrecieron presentes al niño Jesús (Mateo 2:11)
Ni el arrodillarse, ni las riquezas que
ofrecieron los magos constituyeron adoración – sino sólo acompañamiento de
este. La mayoría de los cristianos
cierran los ojos cuando la oración, cual incienso se eleva a Dios; sin embargo,
el cerrar los ojos no constituyen adoración, se hace solo para ayudar al
adorador a centrar su mente en hablar con Dios.
FIN.