Introduciendo el tema: Nuestro mundo está lleno de diferentes iglesias que buscan nuestro compromiso y adhesión. Una decisión debe tomarse. ¿Cuál es la iglesia del Nuevo Testamento? ¿Cómo podemos decidirlo?

Algunas decisiones son tan críticamente importantes que afectan la forma como viviremos delante de Dios en esta vida y determinarán nuestro destino eterno. Estas decisiones, que influencian la vida y la eternidad requieren seria reflexión e investigación en oración, antes de ser tomadas.

¿Cuál es la iglesia del Nuevo Testamento?

 

(Lección 13)

 

Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo
en Cristo, y todos miembros los unos de los
otros (Romanos 12.5).

 

    El vivir responsablemente en este mundo requiere, por necesidad, el tomar decisiones. Podríamos, incluso, decir que la vida, una vez reducida a su expresión más básica, consiste de dos características:  el tiempo que se tiene en este mundo y la toma de decisiones.

     La mayoría de nuestras decisiones son pequeñas, momentáneas y algo insignificantes. Afectan nuestra vida brevemente y luego se olvidan. Hay otras decisiones que son influyentes y determinantes. Ellas proyectan una larga sombra y afectan no sólo nuestra vida hoy sino también, nuestro futuro. Son decisiones que pueden, ya sea, ayudarnos, o perseguirnos, el día de mañana. En consecuencia, una decisión importante, tomada con descuido, a menudo resulta lamentable para el resto de la vida. Algunas de nuestras decisiones las tomamos con cierto apresuramiento y sin mucha reflexión, dando nosotros una respuesta tan rápida que más bien parece una reacción. Estas decisiones no nos afectan mentalmente, ni durante el tiempo posterior a cuando se toman. Existen otras decisiones que requieren una profunda reflexión y una cuidadosa ponderación de la evidencia que pueden prolongarse hasta por varias semanas o meses.

     Algunas decisiones son tan críticamente importantes que afectan la forma como viviremos delante de Dios en esta vida y determinarán nuestro destino eterno. Estas decisiones, que influencian la vida y la eternidad requieren seria reflexión e investigación en oración, antes de ser tomadas.

    Estas verdades acerca de la toma de decisiones nos recuerdan que tal vez no haya decisión más trascendental que podría considerarse, que aquella que se propone con la pregunta. “¿Cuál es la iglesia del Nuevo Testamento?”. La decisión que tomemos respecto a esta pregunta influenciará nuestro diario vivir para Dios, nuestra identidad espiritual, nuestra adoración, y nuestro servicio espiritual. Esta pregunta, entonces, debe considerarse con todo cuidado hasta que se responda según lo señalan las claras enseñanzas de las Escrituras y lo mejor de nuestro razonamiento no prejuiciado.

     Nuestro mundo está lleno de diferentes iglesias que buscan nuestro compromiso y adhesión. Una decisión debe tomarse. ¿Cuál es la iglesia del Nuevo Testamento? ¿Cómo podemos decidirlo?

    Es obvio que los criterios que nos dicta el sentido común deben ser seguidos, para ayudarnos a pensar cuidadosamente acerca de la evidencia, y así elegir correctamente la elección que agradará a Dios. Si seguimos estos criterios con integridad, podremos identificamos con la iglesia del Nuevo Testamento en el mundo de hoy.

¿Cuáles son estos criterios?

 

CONSIDERE SU COMIENZO

    Una de las marcas que identifican a la iglesia del Nuevo Testamento es el tiempo cuando dio comienzo, Cualquier iglesia que comenzó en un tiempo diferente al de la iglesia del Nuevo Testamento, obviamente no es tal iglesia.

     Cuando Jesús había cumplido tres cuartas partes de su ministerio, esto fue lo que prometió: “edificaré mi iglesia” (Mateo 16.18). El cumplió su promesa el primer día de Pentecostés que siguió a su resurrección (Hechos 2.41-47). Desde este día de Pentecostés en adelante, es que se habla de la iglesia como un ente que existe y ello se da en todo el resto del Nuevo Testamento (Hechos 5.11; 7.38; 8.1, 3).

En el Nuevo Testamento no se
encuentra ninguna denominación
de ningún tipo.

 

    Suponga que alguien dijo: “Mi iglesia dio comienzo en el Antiguo Testamento”. La iglesia del tal tuvo un comienzo demasiado temprano. El Antiguo Testamento anuncia la venida del reino, pero no registra el establecimiento del mismo. Suponga que alguien dijo: “Mi iglesia dio comienzo en el tercer siglo, d.C.”. La iglesia del tal comenzó demasiado tarde.

     Esta no puede ser la iglesia del Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento no termina con la esperanza del establecimiento de la iglesia como algo que sucedería en el futuro. Más bien, termina con el imperio romano temblando bajo el poderoso esparcimiento de la iglesia por todo el mundo.

     Las iglesias protestantes en general, brotaron a la existencia durante el siglo dieciséis, ya sea durante o después de la reforma. En el Nuevo Testamento no se encuentra ninguna denominación de ningún tipo. La iglesia del Nuevo Testamento fue establecida, y varios siglos después, cuando dieron comienzo las apostasías que se apartaron del orden establecido por el Nuevo Testamento, allí fue cuando las denominaciones comenzaron a formarse. El cuadro de la iglesia que da el Nuevo Testamento es de personas llegando a ser cristianas, viviendo, y adorando como el cuerpo de Cristo, mucho antes de que cualquier denominación llegara a existir.

     Cuando usted somete a su consideración una iglesia específica, pregúntese: “¿Cuándo fue el verdadero comienzo de ella?”. Si éste se remonta a un tiempo que es diferente al del primer día de Pentecostés después de la resurrección de nuestro Señor, ella no puede ser la iglesia del Nuevo Testamento.

 

CONSIDERE SU PROPÓSITO

    Otra característica que identifica a la iglesia del Nuevo Testamento es su propósito o meta. La iglesia del Nuevo Testamento no tiene otra meta más, en este mundo, que ser eso mismo: la iglesia del Nuevo Testamento. No busca ser algo similar, ni parecido, ni cerca de ello.  ¡Es su intención ser ello!

     Cuando se somete a consideración la pregunta “¿Cuál es la iglesia del Nuevo Testamento?”, usted puede preguntar acerca de una iglesia específica: “¿Cuá1 es su meta o propósito en este mundo?”. La iglesia del Nuevo Testamento era el cuerpo de Cristo en este mundo. Esto fue lo que Pablo dijo: “Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12.5). Cualquier iglesia que no busca ser el cuerpo de Cristo en su comunidad, sencillamente no es la iglesia del Nuevo Testamento.

     El cuerpo de Cristo del que habla el Nuevo Testamento no pudo haber estado formado por denominaciones, pues las denominaciones no existían en el primer siglo. Estaba formado por cristianos individuales que habían entrado a ese cuerpo mediante la fe en Jesús (Hechos 16.31), el arrepentimiento (Hechos 2.38), la confesión de que Jesús es el Hijo de Dios y el Señor (Romanos 10.10), y el bautismo para el perdón de los pecados Hechos 22.16. Como eran el cuerpo de Cristo, ellos se reunían para adorar y para tener comunión en las comunidades en las que vivían (Hechos 2.42). Aquellos cristianos no eran el cuerpo de Cristo y algo más; no se les llamaba por ningún otro nombre pues buscaban ser el cuerpo de Cristo; eran sencillamente el cuerpo de Cristo, la iglesia de Cristo (Romanos 16.16). Ellos adoraban juntos, cuidaban unos de otros, y cumplían con la obra de Dios juntos, con una unidad que es ilustrada por aquella unidad que produce adhesión entre los miembros de un cuerpo físico.

     Cristo no llamó a las personas para que fueran sus discípulos mediante el estar en una denominación. Les llamó para que fueran sus discípulos mediante el estar dentro de su cuerpo en el mundo. Este cuerpo ha de llevar su nombre, adorar juntos en su nombre, y hacer su obra en el mundo para su gloria.

 

CONSIDERE SUS PRÁCTICAS

    Todavía otra marca de la iglesia del Nuevo Testamento la constituyen sus prácticas. Una cosa es decir que una iglesia es la iglesia del Nuevo Testamento, pero otra muy diferente es que esa iglesia demuestre su identidad mediante sus prácticas. Cualquier iglesia puede alegar que es la iglesia del Nuevo Testamento, pero la prueba de esa alegación siempre es la práctica.

     Las prácticas de la iglesia del Nuevo Testamento, se ven fácilmente en el Nuevo Testamento. La iglesia del Nuevo Testamento se reunía para adorar el primer día de la semana, y partía el pan, en memoria de la muerte del Señor. Esto se hacía cada primer día de la semana (Hechos 20.7; 1 Corintios 11.20; Hebreos 10.25). Los cristianos cantaban juntos, hacían melodía en su corazón y se edificaban unos a otros. El Nuevo Testamento no contiene ningún registro del uso de música instrumental en la adoración de ellos, ni se halla ningún mandamiento en el sentido de que se usara tal música (Efesios 5.19; Colosenses 3.16). Ellos daban de su prosperidad material, cada primer día de la semana, con el fin d que se pudiera llevar a cabo el trabajo de Dios y también ayudar a los pobres (1 Corintios 16.1-2) Ellos oraban juntos y consideraban la voluntad de Dios que estaba siendo revelada por los hombres inspirados (Hechos 2.42). Cada congregación de la iglesia del Nuevo Testamento se gobernaba a sí misma mediante obispos o ancianos (1 Timoteo 3.1- 7), quienes ponían la mirada en Cristo que es la única cabeza de la iglesia. Los diáconos (1 Timoteo 3.8-11) y los evangelistas (2 Timoteo 4.1-2) servían a la iglesia bajo la supervisión de los ancianos.

     Suponga que yo tuviera varias bicicletas al frente de mi casa y que yo le ofreciera darle una a usted si usted la pudiera encontrar. Usted inmediatamente preguntaría: “Cuáles son las características de ella?”, con el fin de poder encontrarla. Si yo le dijera: “Es de color rojo, sobre su manivela tiene una canasta de tela metálica que contiene seis manzanas, y tiene dos luces rojas en el guardafango trasero”, usted inmediatamente sabría qué hacer. Usted iría afuera y le echaría una mirada a las bicicletas que hay allí, y trataría de asociar las características que yo le había mencionado con alguna de las bicicletas en frente de mi casa. Cuando usted encontrara una que fuera igual a la que le describí, usted de inmediato la reclamaría como suya, tal como lo habíamos acordado.

     ¿No es nuestra tarea la misma hoy día, cuando de identificar la iglesia del Nuevo Testamento se trata? Debemos hacer una lista de las prácticas características de la iglesia del Nuevo Testamento y después comparar esta lista con las iglesias que vemos alrededor nuestro. Cuando encontremos la que verdaderamente se ajusta, cuando encontremos una iglesia que sigue el patrón del Nuevo Testamento, entonces hemos encontrado la iglesia del Nuevo Testamento, la iglesia del Señor.

 

CONSIDERE SUS DESIGNACIONES

    Otra marca que identifica a la iglesia del Nuevo Testamento, la constituyen sus designaciones. Las frases descriptivas que se usan para referirse a la iglesia del Nuevo Testamento, en la Biblia, son reveladoras y distintivas.

     A la iglesia del Nuevo Testamento se le designa en el Nuevo Testamento como “el cuerpo de Cristo” (Efesios 4.12), “la iglesia de Dios” (1 Corintios 1.2), “las iglesias de Cristo” (Romanos 16J6), “la congregación de los primogénitos” (Hebreos 12.23), “el reino de los cielos” (Mateo 16.19), y simplemente, “la iglesia” (Efesios 1.22). Estas designaciones describen la naturaleza e identidad de la iglesia. Son frases descriptivas más que nombres.

     Es por la gracia de Dios que un buscador honesto puede identificar a la iglesia del Nuevo Testamento en el  mundo hoy día.

     ¿Qué tal si usted está considerando una iglesia a la que se le designa con una frase o nombre que no se encuentra en el Nuevo Testamento? No hay duda de que debemos admitir, que esto es inaceptable. En primer lugar, si esta iglesia es la iglesia del Nuevo Testamento, ¿por qué usa para sí misma una designación que es extraña al Nuevo Testamento? En segundo lugar, si ésta es la iglesia del Nuevo Testamento, ¿por qué no usa ella la designación que el Nuevo Testamento le da a la iglesia y así indicar a todos que ella es la iglesia del Nuevo Testamento?

     En tercer lugar, si esta iglesia es la iglesia del Nuevo Testamento y está usando como designación una frase que es extraña al Nuevo Testamento sin pensar realmente en ello, no hay duda de que, cuando esto sea traído a su atención, ella gustosamente la cambiará para adoptar las designaciones del Nuevo Testamento y así nadie los confundirá con alguna otra que no sea la iglesia del Nuevo Testamento.

    Las designaciones son importantes. Ellas identifican y distinguen. Es verdad que una rosa no deja de ser una rosa por el hecho de llamársele con otro nombre, tal como William Shakespeare lo dijo. No obstante, si un lirio quisiera convertirse en una rosa y quisiera que todo mundo supiera que se ha convertido en una rosa, él no sólo querría adoptar las características de una rosa, sino que también querría llamarse una rosa. Si un lirio quisiera convertirse en una rosa, habría adoptado las características de ésta, y habría querido que todo mundo supiese que es una rosa, no tendría sentido llamarse a sí mismo un girasol.

     Así también es con la iglesia. Si una iglesia desea ser la iglesia del Nuevo Testamento, y quiere que todos sepan que ella es la iglesia del Nuevo Testamento, debería aplicarse a sí misma las designaciones que en el Nuevo Testamento se dan para ella y ninguna otra más que esas.

 

CONCLUSIÓN

Es por la gracia de Dios, que el buscador honesto puede identificar a la iglesia del Nuevo Testamento en el mundo de hoy día. Son cuatro los criterios especialmente útiles que existen para identificar la iglesia del Señor y ellos son:

1)    échele una mirada a su comienzo,

2)    échele una mirada a su propósito,

3)    échele una mirada a sus prácticas, y

4)    échele una mirada a sus designaciones.

 

    Cuando estas características son usadas como rasgos para identificarla, uno puede rápidamente determinar cuál es la iglesia verdadera, de entre las falsas.

     Es a través de sus singulares características que la iglesia del Nuevo Testamento se destaca de entre todos las iglesias del mundo que han sido hechas por los hombres. Cuando miramos sus rasgos especiales, podemos entonces distinguir a la iglesia del Señor entre ellas. No obstante, será necesario ponderar toda la evidencia, hacer comparaciones no tendenciosas, y hacer ciertas preguntas.

     ¿Deberíamos conformarnos con cualquiera que no sea la iglesia del Nuevo Testamento? ¿Quién querría?

 PREGUNTAS PARA ESTUDIO Y COMENTARIO

  1. ¿Por qué es trascendental tomar la decisión acerca de cuál es la iglesia del Nuevo Testamento?
  2. Haga una lista de los versículos de la Escritura que muestran que la iglesia del Nuevo Testamento dio comienzo el día de Pentecostés en Hechos 2.
  3. ¿Cuándo fue que las denominaciones brotaron?
  4. ¿Cuál es la meta o propósito de la iglesia del Nuevo Testamento?
  5. ¿Quiénes forman el cuerpo de Cristo —los cristianos individuales, o las iglesias denominacionales? (Véase 1 Corintios 12.24).
  6. ¿Llamó Cristo a sus discípulos a ser denominaciones en este mundo? ¿Cómo lo sabe?
  7. ¿Cuáles son las prácticas de la iglesia del Nuevo Testamento?
  8. ¿Deberían las iglesias de hoy día seguir las prácticas de la iglesia del Nuevo Testamento?
  9. ¿Cómo se le designa a la iglesia del Nuevo Testamento en éste?
  10. ¿Por qué debería una iglesia, la cual está buscando ser la iglesia del Nuevo Testamento, designarse a sí misma de la misma manera como se le designa a esta iglesia?
  11. ¿Por qué son importantes las designaciones?
  12. ¿Es realista creer que deberíamos poder distinguir e identificar la iglesia del Nuevo Testamento hoy día?

 

INICIO