Las
designaciones divinas de la iglesia de Cristo
(Lección 7)
Y él es la cabeza del cuerpo que
es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos
(Col. 1:18)
El primer día de Pentecostés después de la
resurrección de Cristo fue un día por el que se esperó largo tiempo. Hay días
importantes que llegan, ¡y hay días realmente importantes que también llegan!
Este Pentecostés era un día de Suprema y duradera importancia. Era el día hacia
el cual todo el Antiguo Testamento y el ministerio terrenal de Cristo había
apuntado. Las profecías que habían sido expresadas mediante el Espíritu Santo
mucho tiempo atrás, fueron cumplidas este día con la venida del reino de Dios.
El ministerio terrenal de Cristo fue la singular preparación de Dios para este
día especial.
Poco antes de que Cristo ascendiera para
regresar al Padre en los cielos, él les ordenó a sus apóstoles que esperaran en
Jerusalén, la promesa del Padre (Lucas 24.46-49). Cuando les hablaba, el último
día que estuvieron juntos1 acerca de la venida del bautismo del Espíritu Santo,
esto fue lo que les dijo: “la cual... oísteis de mí. Porque Juan ciertamente
bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro
de no muchos días” (Hechos 1.4-5). El tiempo se estaba acercando, y Cristo
podía decir que la venida del Espíritu se cumpliría en unos pocos días. Diez
días después, los apóstoles fueron bautizados con el Espíritu Santo (Hechos
2.1-4). Después de este derramamiento del Espíritu sobre los apóstoles fue que
se predicó el primer sermón del evangelio por medio del apóstol Pedro, a los
miles de judíos que se habían reunido para ver lo que estaba sucediendo. Fueron
tres mil judíos los que recibieron la palabra de Dios y fueron bautizados en
Cristo (Hechos 2.41). En el cumplimiento del plan eterno de Dios, la iglesia
nació. Jesús había completado su promesa de establecerla (Mateo 16.18). La era
cristiana, la era final de historia de la humanidad, había dado comienzo con el
establecimiento de la iglesia del Señor.
La iglesia que Jesús edificó llega a ser
casi el centro del enfoque de todo lo que restaba del Nuevo Testamento. Las
congregaciones de la iglesia del Señor aparecen en ciudad tras ciudad, por todo
el imperio romano. El cristianismo se esparce por todo el mundo como un
impetuoso fuego, cuando los hombres y las mujeres son añadidos al reino de
Dios, mediante la obediencia a la palabra del Señor.
El comienzo de la iglesia hace que surjan
ciertas preguntas: “Cómo se le designará en el Nuevo Testamento a esta iglesia
que Jesús estableció?” y “Cómo llegará a ser conocida esta iglesia?”.
Una lectura atenta del Nuevo Testamento
revela que la iglesia fue creada para que fuera un organismo especial y, por lo
tanto, se le refiere a ella de una manera especial por parte de los escritores
inspirados. Estas designaciones se pueden dividir en tres grupos. Se les usa
con un marcado significado, el cual expresa función, propiedad, y relación. Se
les dio por dirección divina y cumplen un propósito también divino.
Considere
cuidadosamente las designaciones divinas de la iglesia.
ESIGNACIONES DE
FUNCIÓN
Son tres las designaciones que se le dan a
la iglesia del Nuevo Testamento y que se relacionan con la función de ésta como
cuerpo o como organismo. Estas designaciones destacan lo que la iglesia del
Señor es en cuanto a propósito, diseño y acción.
Estas designaciones que usa el Espíritu
Santo no deberían ser vistas como meras ilustraciones. Una ilustración es una analogía, mientras que
una designación específica es término de identificación. A la
iglesia del Nuevo Testamento a menudo se le ilustra en este: es como un redil (Juan 10:1), como una viña
(Mateo 20:1), o como una perla preciosa (Mateo 13:45-46). Las ilustraciones iluminan y aclaran una
idea; arrojan luz sobre el tema. Estas ilustraciones de la iglesia nos ayudan
a entender mejor a la iglesia, pero son solo ilustraciones, no designaciones.
DESIGNACIONES DE
PROPIEDAD
Son dos las designaciones que se encuentran
en el Nuevo Testamento, que recalcan la relación tipo posesión que la iglesia
tiene con Dios y con Cristo, Estas designaciones sugieren propiedad y
liderazgo.
Uno de los propósitos importantes de las
designaciones es indicar identidad. La iglesia del Nuevo Testamento tiene
designaciones propias y esas son las que deberían usarse. Confundimos la identidad de la iglesia, cuando
usamos designaciones no bíblicas para la iglesia. Si un grupo de personas
buscan ser la iglesia del Nuevo Testamento y quieren ser conocidas como tal,
ellas deberían usar las designaciones que el Nuevo Testamento le da a la iglesia.
Una iglesia se puede llamar a sí misma la iglesia del Nuevo Testamento y no
serlo; pero si verdaderamente lo es, debería referirse a sí misma con el
lenguaje que es propio del Nuevo Testamento.
DESIGNACIONES DE
RELACIÓN
Son dos las designaciones que se encuentran
en el Nuevo Testamento que recalcan la idea de relación. Esto es lo que se
espera, dado que el ser miembro de la iglesia del Señor conlleva varias
relaciones.
Si
un grupo de personas
buscan
ser la iglesia del Nuevo
Testamento
y quieren ser
conocidas
como tal, ellas
deberían
usar las designaciones
que
el Nuevo Testamento le
da
a la iglesia.
La palabra “discípulo” sugiere una continua
relación que existe entre el cristiano y su Señor. El discípulo está siempre
aprendiendo de su Señor mediante la imitación y la instrucción. Su Señor es
también su Maestro (Juan 13.13), y él es el siervo de su Señor (Filipenses
1.1).
Estas designaciones de relación dan una
idea de lo que la iglesia es y de cómo debe vivir. Nos hablan acerca de la vida
aquí, y de nuestro futuro.
Dios le cambió el nombre a Abram, por el de
Abraham, pues Abram ya no le era apropiado. A Abraham se le dijo que sería el
padre de una muchedumbre de gentes (Génesis 17.5). “Abram” significa “padre
exaltado”. “Abram” era un nombre con gran significado, pero éste ya no
representaba el futuro que Abram tendría. “Abraham” significa “padre de una
muchedumbre”, un nombre que sería apropiado para un hombre, de quien habría de
nacer toda una nación de gentes. La designación que Dios le dio a Abraham tiene
un significado para los dos. Así
también, estas designaciones que Dios e dio a la iglesia tienen un significado
para él, y deben tenerlo en gran manera para nosotros.
CONCLUSIÓN
Puede que haya algunos que objeten: “Y a
quién le importa la forma como se le designe a la iglesia?”. La respuesta es
obvia. Estas designaciones identifican, caracterizan y describen a la iglesia.
En el establecimiento de la iglesia se cumplen los planes que Dios hizo desde
una eternidad en el pasado, el ministerio terrenal de Cristo y el regalo de
sacrificio que éste hizo en el Calvario. ¡Cuán preciosa debe ser ella para
Dios! ¿Nos atreveremos a designar a la iglesia de formas diferentes a las que
él eligió?
Se puede afirmar confiadamente que nuestra
consagración a ser la iglesia de Dios hoy día, debe reflejarse aun en la forma
como nos designemos. El llamarnos de la misma forma como Dios llamó a su
iglesia será por lo menos un comienzo en la búsqueda de la realización, en la
práctica y en la vida, del diseño y función que Dios le da a la iglesia. Cuando
nos llamamos de la misma forma como Dios llamó a la iglesia, ya estamos en el
camino correcto hacia lo que estamos tratando de hacer y llegar a ser.
PREGUNTAS PARA
ESTUDIO Y COMENTARIO
15. ¿Qué es lo que se logra cuando nos
referimos a la iglesia de la forma como