El cuerpo de Cristo

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Vosotros, pues, sois el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular (1 Corintios 12.27).

   Suponga que un hombre intentara utilizar un pequeño aeroplano a modo de auto. Hallaría que el aeroplano se resistiría a la conducción, sería torpe para girar en las esquinas, anormal para la comodidad de los pasajeros, diseñado inadecuadamente para el desplazamiento sobre tierra, y completamente inapropiado para el tránsito en las autopistas. No es nada realista esperar que un aeroplano se desempeñe apropiadamente cuando se utiliza a modo de auto, y la causa está en el carácter intrínseco” del aeroplano. No fue construido para ese uso, y utilizarlo así sería una violación de su naturaleza.

   A menudo se tienen concepciones erróneas acerca la iglesia neotestamentaria, porque la naturaleza de la iglesia se malentiende. Por lo tanto, es necesaria la adquisición de un entendimiento del “carácter intrínseco” de la iglesia, con el fin de percibir correctamente su función, propósito e identidad en el mundo.

   Como ya lo hemos visto, una de las expresiones clave del Nuevo Testamento (especialmente de los escritos de Pablo) para referirse a la iglesia, es “el cuerpo de Cristo”. Esta frase se usa como una ilustración práctica de la iglesia (1 Corintios 12.2 26), y también como una descripción funcional de la misma (1 Corintios 12.27). No puede entenderse la naturaleza de la iglesia neotestamentaria, a menos que se entienda que esta frase es una descripción de ella.

   Prestémosle especial atención a esta manera neotestamentaria de designar a la iglesia. ¿Cual será el significado que esta expresión comunica?

 

UNIÓN CON CRISTO

   En primer lugar, esta frase indica unión con Cristo. La conversión es más que “prometerle fidelidad a Cristo”. De lo que se trata es de estar unidos de una manera especial con Cristo en el momento que uno entra en el cuerpo espiritual de éste.

   En el proceso de conversión a Cristo, uno es bautizado en él. Esto fue lo que Pablo escribió: “¿no sabéis que todos los que hemos sido bautizado en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en si muerte?” (Romanos 6.3). La idea de estar unido con Cristo se observa especialmente en Romanos 6:4:

“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (énfasis nuestro). Otra cosa que Pablo dijo fue esta: “Porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo,...” (1 Corintios 12.13). En conclusión, es en el momento del bautismo cuando nosotros entramos en unión con Cristo.

   Esta singular unión espiritual con Cristo podría compararse con el matrimonio. Lo que ocurre cuando un hombre y una mujer entran en una relación matrimonial, es más que “el compromiso mutuo de dos personas por el resto de sus vidas”.  Lo que ocurre en el matrimonio es una unión —una unión tan profunda que al esposo y a la esposa se les puede referir como a “una sola carne” por el resto de sus vidas (Efesios 5.31), Cuando hablamos de una pareja, a menudo decimos que “los dos se hicieron votos mutuamente”. Tal vez, lo que debiéramos decir es que “entraron en la unión matrimonial”. La palabra “unión” conlleva el significado de unidad continua. El matrimonio es más que dos personas que se han puesto de acuerdo en andar juntas o en vivir bajo el mismo techo; el matrimonio es dos personas que se han puesto de acuerdo en ser una para la otra para el resto de sus vidas, en juntarse mediante la unión marital, la cual sólo la fornicación o la muerte pueden destruir. Esto es tan cierto que cuando dos entran en el matrimonio, ellos renuncian incluso a la potestad que tienen sobre sus propios cuerpos.   Esto fue lo que Pablo escribió: “La mujer no tiene potestad sobre su propio cuerpo, sino el marido; ni tampoco tiene el marido potestad sobre su propio cuerpo, sino la mujer” (1 Corintios 7.4 ).       Del mismo modo, en el momento de la conversión, nosotros entramos en una unión con Cristo lo cual sucede cuando somos añadidos a su cuerpo espiritual, es decir, la iglesia. Llegamos a ser uno con Cristo —Cristo es nuestro y nosotros somos de Cristo. De allí en adelante dejamos de tener potestad sobre nuestras propias vidas; le pertenecemos a Cristo —vivimos en unidad perpetua con él (1 Corintios 6.16).

 

UNIDAD A TRAVÉS DE CRISTO

   En segundo lugar, la frase que describe a la iglesia como el “cuerpo de Cristo”, sugiere que podemos estar unidos a través de éste. Retrata a la iglesia como un organismo con muchos miembros que trabajan concertadamente, tal como lo hace un cuerpo.

La unidad que experimentan los

miembros del cuerpo

de Cristo debería ser similar a la

unidad de los miembros del

cuerpo humano físico.

   Esto fue lo que Pablo escribió: “Porque así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo” (1 Corintio 12.12). El cuerpo de Cristo es uno solo y consta de muchos diferentes miembros. Lo que Pablo dijo del cuerpo humano físico, también podría decirse de la iglesia: “el cuerpo no es un solo miembro, Sin muchos”; “Porque si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?” (1 Corintios 12.14, 19). Así, la conclusión, a la cual debe llegarse, es que los cristianos son “el cuerpo de Cristo, y miembros cada uno en particular” (1 Corintios 12.27).

   La expresión “cuerpo de Cristo”, no sólo sugiere que pertenecemos a Cristo, sino que también nos pertenecemos el uno al otro, del mismo modo que cada miembro del cuerpo humano físico les pertenece los demás miembros.  Cuando un miembro del cuerpo sufre algún dolor, todos los miembros se compadecen y se duelen con él. Como deducción obvia del concepto de “cuerpo”, se tiene que: “no hay desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros. De manera que si un miembro padece, todos los miembros se duelen con él, y si un miembro recibe honra todos los miembros con él se gozan” Corintios 12.25-26).

   Cuando la expresión “el cuerpo de Cristo” se entiende bien, toda justificación para la existencia de diferentes confesiones religiosas cae por su propio peso. Se ha dado entre las confesiones religiosas una tendencia a justificar la existencia de diferentes grupos religiosos, con diferentes identidades y creencias. El concepto neotestamentario que encierra la frase “cuerpo de Cristo”, retrata a un cuerpo, al cuerpo de Cristo, en el que todo cristiano es un miembro de éste, que ama a los demás miembros y se preocupa por todos y cada uno de ellos. Si la iglesia neotestamentaria es el cuerpo de Cristo, entonces el conjunto de las diferentes confesiones religiosas no podría constituir el plan diseñado por Dios para “la iglesia”; si las confesiones religiosas estuvieran en lo correcto, entonces la iglesia neotestamentaria no podría ser el cuerpo de Cristo.

   La noche que lo traicionaron y arrestaron, Jesús oró por la unidad de todos los que después creerían en él (Juan 17.21-24). El día de Pentecostés, posterior a su resurrección de entre los muertos, él estableció la iglesia que, como cuerpo terrenal suyo que sería, crearía y mantendría esa unidad por la cual él había orado. Cuando entramos en el cuerpo de Cristo, se tiene como consecuencia que entramos en la unidad con todos los miembros del mismo. Todas las barreras de separación son destruidas. “Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3.28).

   La unidad que experimentan los miembros de cuerpo de Cristo debería ser similar a la unidad de los miembros del cuerpo humano físico —la unidad que se manifiesta en el trabajar juntos, en el amarse unos a otros y en el compadecerse unos de otros. En el cuerpo humano ningún miembro compite con otro. Cada miembro trabaja junto con los demás, ello da como resultado una entidad coordinada, la cual funciona como un cuerpo unido.

   La única petición que Jesús alguna vez le hizo a su pueblo es que ellos se comporten como el cuerpo espiritual suyo que son sobre la tierra. No les pidió que se organizaran en la forma de confesiones religiosas de diferentes clases y denominaciones.  La lealtad a su persona exige que le honremos mediante el cumplimiento de su petición en el sentido de que seamos su único cuerpo espiritual.

 

UTILIDAD PARA CRISTO

   En tercer lugar, la frase que retrata a la iglesia  como el “cuerpo”, tiene la connotación de utilidad  o provecho para la causa de Cristo. Lleva implícita la idea de que la obra de Cristo ha de llevarse a cabo en el mundo.

   Esto fue lo que Pablo pudo decir de su vida y servicio: “... para mí el vivir es Cristo...” (Filipenses 21). El no representó a confesión o a grupo u organización humana alguna; él se presentó delante de los hombres como un miembro del cuerpo espiritual de Cristo.  El se consideró a sí mismo como el instrumento de Dios para llevar el mensaje de reconciliación entre los hombres: “Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre Cristo: Reconciliaos con Dios” (2 Corintios 5.20). Pablo incluso interpretó que su propio sufrimiento era por la causa del cuerpo de Cristo: “Ahora me Gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia” (Colosenses 1.24).

   ¿Cómo habrá de llevarse a cabo la obra de Cristo sobre la tierra?. ¿Cómo se le podrá dar continuidad al ministerio terrenal, ahora que Cristo está a la diestra del Padre en los cielos?.  La respuesta a esta pregunta es sencillamente “a través del cuerpo de Cristo”. Con el establecimiento de la iglesia, Jesús envió al mundo a su cuerpo espiritual, con el fin de que éste le sirviera como medio suyo para prestarle servicio y expresarle su amor al mundo.

   El Nuevo Testamento no habla de un cuerpo sin cabeza ni de una cabeza sin cuerpo. Si no hubiera cristianos sobre la tierra, Cristo no tendría un cuerpo al cual guiar, dirigir o que hiciera su obra. Si los cristianos no vieran en Cristo su única autoridad y guía, la iglesia sería un cuerpo sin cabeza.  Jesús es la cabeza de su iglesia, y su iglesia se compone de aquellas personas sobre la tierra que se han sometido a su voluntad y que funcionan como su fuerza de trabajo aquí.

   Los cristianos son el cuerpo espiritual de Cristo, y el propósito de este cuerpo es que se haga su obra. Nosotros somos sus ojos para ver la necesidad del mundo. Si no viéramos la necesidad humana ni le ministráramos a ésta, los ojos de su cuerpo espiritual serían ojos sin vista. Nosotros somos sus oídos para oír su palabra y obedecer sus instrucciones. ¡Cuán trágico sería que el cuerpo espiritual de Cristo le prestara oídos sordos a su voluntad!.  Nosotros somos su lengua para hablarle de su palabra. Ciertamente que le destrozaría el corazón a Cristo si su cuerpo callara precisamente en este tiempo. Nosotros somos sus hombros para cargar con responsabilidades. Cristo desea que su iglesia esté saludable y fuerte, con el fin de que pueda llevar a cabo cualquier tarea que él nos asigne. Somos sus pies para llevarle sus recados por el mundo. Debemos mantener fortalecidos sus pies y hacer que corran velozmente por su causa. Se espera de nosotros que seamos sus amorosas manos de servicio. Asegurémonos de que sus manos estén completas, sean competentes y estén comprometidas en el servicio.

   Piense en la utilidad, genio y practicalidad del cuerpo espiritual de Cristo. En cualquier momento, de un momento a otro, alguien se convierte en cristiano, se convierte en un miembro activo del cuerpo de Cristo, para hacer su obra y manifestar su amor. Por este medio, tal persona continúa llevando acabo el ministerio de Cristo. Esta persona es una con Cristo y con todos los miembros del cuerpo de Cristo. Así, la unidad de la iglesia de Cristo se manifiesta al mundo. Cada cristiano se refiere a sí mismo, solamente del modo que la Biblia se refiere iglesia. El no se dirige a ninguna sede terrenal para que le den instrucciones; se dirige únicamente a Cristo, la cabeza del cuerpo. Como resultado de esto, toda la gloria y la honra se le dan a Cristo. ¿Ve cuán sencillo, y sin embargo, cuán sabio y eficaz es el “cuerpo de Cristo”?

   Incluso, para nuestra finita sabiduría humana, el concepto que encierra la frase “el cuerpo de Cristo”, tiene sentido. Es eficiente, funcional y práctico. refleja la sabiduría y gloria de Dios.

   Cumplamos con la obra de Cristo, siendo el cuerpo de Cristo para la gloria de Cristo.

 

CONCLUSIÓN

   La iglesia es el cuerpo de Cristo en la tierra. Fue por esta verdad que Pablo les dijo a los cristianos de Roma: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos miembros los unos de los otros” (Romanos 12.4-5). Cuando nos convertimos en cristianos, entramos en unión con Cristo, en unidad unos con otros a través Cristo y llegamos a ser útiles y provechosos para la causa de Cristo.

   ¡Es enorme la diferencia que hay entre un maniquí de tienda de departamentos y un ser humano!.  El maniquí tiene forma, pero no tiene vida. Tiene una apariencia externa, pero no esencia interna, no tiene espíritu. Es tan sólo una réplica, una representación artificial, no es la auténtica. Un ser humano tiene forma, espíritu y vida; es auténtico en cuerpo y espíritu. Tiene un cuerpo, un alma y una mente. Puede pensar, sentir, amar y obedecer.

   La diferencia que hay entre un maniquí y un ser humano ilustra la diferencia que hay entre una organización humana y el cuerpo de Cristo. La organización humana tiene forma, pero Dios no mora en ella; sólo el hombre la habita. Sea lo que sea que una organización humana procure lograr, ello debe hacerse mediante la energía y la sabiduría humanas solamente. El cuerpo de Cristo es la morad del Espíritu, palpita con la vida de Dios, y es guiada y dirigido por Cristo mismo.

   La iglesia neotestamentaria es el cuerpo de Cristo.  Todo cristiano auténtico es un miembro de él. No es una organización, sino un organismo que vive por el Espíritu de Cristo. Es guiado por Cristo, su cabeza. Su propósito para estar en el mundo es vivir y servir para la gloria de Cristo.

¿Es usted un miembro del cuerpo de Cristo?

 

PREGUNTAS PARA ESTUDIO Y ANÁLISIS

1.    Comente las dos maneras como la frase “e cuerpo de Cristo” se usa en relación con L iglesia.

2.    Describa nuestro bautismo en Cristo en término, de nuestra unión con Cristo.

3.    ¿Qué es lo que dice Romanos 6.3, acerca d nuestro venir a Cristo?

4.    Compare nuestra unión con Cristo con la unidad del matrimonio.-

5.    ¿Qué es lo que dice Romanos 6.4, acerca de nuestra unión con Cristo?

6.    ¿Cómo dice 1 Corintios 12.13, que nosotros entramos en Cristo?

7.    ¿Quiénes son los miembros del cuerpo de Cristo, las iglesias o los cristianos?

8.    ¿Qué es lo que la frase “el cuerpo de Cristo” sugiere acerca de nuestra relación unos con otros?

9.    Comente el fenómeno de las diferentes confesiones religiosas en relación con el concepto de unidad que sugiere el cuerpo de Cristo.

10.                      ¿Qué dice Gálatas 3.28, acerca de nuestra unidad en Cristo?

11.                      ¿De qué modo ha de hacerse la obra de Cristo en el mundo?

12.                      ¿Es la iglesia un cuerpo sin cabeza o una cabeza sin cuerpo?

13.                      ¿De qué modo funcionamos como el cuerpo de Cristo en el mundo?

14.                      ¿Serán lo mismo la iglesia y “el cuerpo de Cristo”?

15.                      Compare y contraste una organización con un organismo. Fin