HOMILÉTICA
(8)
RECOMPENSAS DEL
PREDICADOR
Introducción:
- Al pensar sobre este asunto, pensamos en los
motivos y las recompensas que existen para todas las actividades
designadas por Dios.
- Dios siempre ha tratado con el hombre desde
el punto de vista de este principio, y al leer en el Nuevo Testamento nos
damos cuenta que la fe es un requisito "sin el cual nadie puede
agradar a Dios, porque es menester que el que a Dios se allega, crea que
le hay y que es galardonador de los que le buscan". (Hebreos 11:6).
- Cuando Pablo escribió a los corintios les
dijo: "Pues bien que anuncio el evangelio, no tongo porque gloriarme;
porque me es impuesta necesidad; y hay de mi si no anunciare el
evangelio!. Por lo cual, si lo hago
de voluntad premio tendré; mas si
por fuerza, la dispensación me ha sido encargada". (1ª Cor. 9:16,17)
- Es claro que el apóstol no usa la palabra
"premio" para referirse a la recompensa final que tendrán todos
los cristianos, sino al premio presente , a la recompensa gozada mientras
se vive en este mundo.
- De la misma manera hay muchas recompensas
que gozan aquellos que predican el evangelio con sinceridad en nuestra
época, recompensas que llevan a un servicio más eficiente.
- En esta ocasión se citarán TRES de las
recompensas más sobresalientes en la vida del predicador; una en lo relacionado a la asociación
con Dios, otra con el prójimo y la última en relación al predicador mismo.
(Tito 2:11,12).
I:- LA PRIMERA:
COMPAÑERISMO CON DIOS.
A. En el sentido real de la
palabra cada predicador es "coadjutor con Dios" en el esfuerzo que se
hace para salvar a los hombres del pecado y hacerlos aceptables a los
requisitos divinos para vivir la eternidad con él.
B. Dios hizo posible la
existencia del evangelio y su poder para salvar al creyente (Romanos 1:16,17), pero
ha ordenado que los hombres convertidos por ese evangelio sean los que lo
prediquen (2ª Timoteo 2:2), así es como
Pablo habla del evangelio como "nuestro evangelio" (2ª Tes. 2:13,14).
- Hay que tomar en cuenta la diferencia que
existe entre los predicadores inspirados que fueron usados para la
revelación del evangelio en el primer siglo, y los que predican el
evangelio en la actualidad, pero es cierto que el evangelio es
"nuestro" y que somos un factor importante en el esfuerzo
divino para salvar a los hombres del pecado.
II:- LA SEGUNDA: SALVAR
AL PERDIDO.
- "Hermanos, si alguno de entre vosotros
ha errado de la verdad, y alguno le convirtiere, sepa que el que hubiere
hecho convertir al pecador de su camino, salvará una alma de muerte y
cubrirá multitud de pecados". (Santiago 5:19,20).
- Salvar al perdido es el propósito principal
de toda la predicación genuina, y ESTE HECHO NUNCA SE DEBE OLVIDAR, ya que
solamente teniendo esto en cuenta se tiene mucho cuidado con lo que se
dice y se hace:
- Note esto: "Ten cuidado de ti mismo y
de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, a ti mismo salvarás
y a los que te oyeren". (1a
Tim. 4:16).
a) Es mucha satisfacción, y
uno de los premios más grandes que existen en. la predicación, saber que se ha
contribuido a la salvación de un alma.
b) Mirar los rostros llenos
de felicidad, las vidas siendo útiles al cumplir los mandamientos de Dios.
III:- LA TERCERA:
ENRIQUECIMIENTO ESPIRITUAL.
- Tres son las fuentes que contribuyen para
hacer posible esta clase de riqueza.
- El estudio personal que todo predicador
tiene que hacer para poder ser apto y desempeñar su trabajo con
eficiencia (2ª Timoteo 2:l5);
- Segundo: su asociación con personas a
quienes trata de ayudar y con quienes convive al trabajar por el Señor
(Hechos 20:25);
- Y tercero: su trabajo en el pulpito (Tito
2:l) es también una forma de crecer, pues una buena actuación en el
pulpito demanda mucho estudio, preparación y conocimiento de las
necesidades personales espirituales de los que lo escuchan.
- Se ha dicho que el predicador puede ofrecer a
su audiencia doctrinas profundas y aun curiosidades brillantes para que
diviertan sus intelectos; pero si ha de alimentar las almas debe de hablar
conciente de las necesidades de los que lo escuchan, necesidades que ha
conocido siendo observador de la vida y la manera de pensar de los que lo
rodean.
- Hay mucha satisfacción en saber, pero esa
satisfacción será máxima cuando se aplique el conocimiento en beneficiar las vidas de los que nos
rodean.
- El predicador debe amar su profesión porque
está preparado para desempeñarla.