HOMILÉTICA
(18)
LA ACCION AL PREDICAR EL
SERMON
Introducción:
I:- LA POSICION DEL
CUERPO
A. El cuerpo debe estar
recto, erecto, echado hacia atrás con seguridad sin que esté tieso.
B. No debe balancearse, ni
encorvarse, y menos acostarse sobre el pulpito, no abrir las piernas en compás, ni dar golpes con los pies en la
plataforma, ni con las manos en el pulpito.
C. No es bueno pasearse o
voltearse para dirigirse a personas que estén a su espalda olvidando al
público.
D. El cuerpo pues debe de
indicar dignidad, humildad y decoro al estar ante los que van a escuchar la
Palabra de
II:- EL USO DE LAS MANOS
A. Se ha dicho que las
manos son "como la segunda lengua" pues rubrican de tal manera lo que
se dice que sin la acción de ellas el sermón parece que esta dicho solo a
medias.
B. Sin embargo LOS ADEMANES
NO DEBEN SER ESTUDIADOS, sino naturales, espontáneos.
C. El mismo desarrollo del
discurso ira indicando el uso al exponer cada una de las ideas que aclaren la
idea principal.
III:- LA EXPRESION
FACIAL
A. La expresión facial es
tan importante que en ella se pueden leer los sentimientos de una persona.
B. La alegría, la tristeza,
la cólera, la compasión, la humildad,
el orgullo, la devoción, etc.
C. La cara habla en
ocasiones con tanta o más eficacia que la voz el sermón que se esta
predicando.
D. He aquí algunas
sugestiones que nos ayudarán a tener una expresión eficaz al predicar la
Palabra de Dios.
IV:- LA ACTITUD DE LA
CABEZA
A. La predicación de la
Palabra de Dios es tan sensible que aun la actitud que indique se expresará por
la postura que la cabeza adquiera al presentar el mensaje Santo.
B. Observe como la cabeza
es muy significante según las posturas de ella:
1. Demasiado alta significa
ORGULLO Y SUFICIENCIA.
2. Inclinada significa
INDOLENCIA.
3. Baja quita toda
dignidad.
4. Tiesa o inmóvil muestra
algo de fiero y repugnante
C. La cabeza debe de estar
en una actitud natural que muestre humildad sin mostrar indolencia; que haya
dignidad sin indicar orgullo.
D. Se ha visto que ser
predicador no quiere decir ser solamente un buen hablista, es menester saber
accionar o rubricar con acciones lo que se dice.
1. Para lograrse estúdiese,
observe a los modelos (aquellos oradores de conocida reputación) y haga que su
estilo adquiera lo mejor de ellos, no trate de imitarlo, pero si, adapte lo
mejor de ellos a su propia personalidad.