LA HISTORIA DE LA
RESTAURACIÓN
B.J. Humble - (Parte A)
En los años a
partir de 1830 fueron años de unidad, optimismo y crecimiento extraordinario para
el movimiento de restauración. Pero también fueron años en los cuales la
semilla para controversias posteriores estaba siendo sembrada- controversias
tan serias que causaron definitivamente la ruptura de la unidad del movimiento. Los años a partir de 1830 fueron testigos de
la aparición de reuniones de colaboración entre las iglesias. La siguiente
década fue testigo de la organización de la sociedad misionera cristiana
americana (1849), y este desarrollo, a su vez, condujo a una controversia que
continuó hasta que el movimiento fue dividido.
En 1831-1832.
Alexander Campbell publicó en el "precursor milenial" una
serie de siete artículos sobre "La colaboración de iglesias".
Campbell creía que el mundo nunca podría ser evangelizado a menos que las
iglesias colaboraran en la proclamación del Evangelio, y sus artículos eran un
llamamiento a la colaboración. Campbell argumentaba que el Nuevo Testamento
proveía ejemplos de iglesias colaborando con otras (2 Cor. 8), y esto establecía
una autoridad escritural para la colaboración de la iglesia. Sin embargo, él
insistía que los detalles exactos de como debieran colaborar las iglesias se
dejaba a la discreción de cada generación. Campbell sugirió como un ejemplo de
como las iglesias podrían trabajar juntas: que todas las iglesias en su propio
condado podrían tener una reunión general, anual, en la cual se hicieron planes
para evangelizar el área, se seleccionara un evangelista y se planeara su
sostenimiento.
Siguiendo las
sugerencias de Campbell, las iglesias, en la década a partir de 1830, empezaron
a organizar "reuniones de colaboración" en muchas áreas. Por ejemplo,
el 12 de abril de 1834 se realizó una reunión en Wellsburg, Virginia, cerca a
la casa de Campbell para organizar tales reuniones. Las 13 iglesias
representadas acordaron contratar dos evangelistas: nombraron un tesorero para
recibir fondos de las iglesias para el sostenimiento de los evangelistas y
nombraron un comité de 13 para supervisar a los evangelistas y su trabajo. Sin
embargo hubo oposición a esta "colaboración
Wellsburg" y un año después desapareció. En su lugar, las iglesias
decidieron que las reuniones de colaboración debieran ser delimitadas al número
de congregaciones necesarias para sostener a un solo evangelista.
Las iglesias de
esta década fueron muy lentas en la organización de tales reuniones de
colaboración; pero después de 1840 el movimiento ganó impulso. A nivel estatal
empezaron a realizarse reuniones de colaboración. Los cristianos de Illinois
efectuaron una reunión estatal en Springfiel en 1834, asistida por Barton W.
Stone. El precursor Milenial de 1840 incluiría anuncios de reuniones de
colaboración en seis estados: Illinois, Virginia, Missouri, Ohio, Kntucky, e
Indiana- una indicación de que las reuniones estaban obteniendo la aprobación
de la hermandad.
Hubo
predicadores que miraban las reuniones de colaboración con duda. No bien había
Campbell empezado sus primeros artículos llamando a la colaboración, cuando un hermano
objeto que tal "combinación" de iglesias era malo T.H. Henley, un
hombre prominente de Virginia, escribió a Campbell, en 1836, que a él le
parecía "al tener reuniones de colaboración con presidentes y secretarios,
llamando a los mensajeros de las iglesias y estableciendo distritos" como
alejarse de la simplicidad de la institución cristiana. Henley recordó que de
esa manera se habían organizado las asociaciones bautistas y recalcó como
habían sido tratados los cristianos por las sociedades bautistas en Virginia,
comentando: "el niño que se quema teme al fuego".
Después de la
advertencia contra las reuniones de colaboración, Henley insistió que el
también estaba en favor de la colaboración y propuso una alternativa para la
colaboración por medio de la iglesia local. Recomendó que si una congregación
deseaba enviar un evangelista pero no podía sostenerlo, podría invitar a otras
iglesias para ayudarle. Los ancianos de una congregación supervisarían la obra,
recibirían fondos de otras iglesias, y reportaría su uso a las iglesias
patrocinadoras.
Hay muchos
ejemplos de iglesias que siguieron este plan de cooperación por medio de una
iglesia. Por ejemplo, en 1842- tres iglesias en Kentucky recaudaron fondos de
varios cientos de dólares para predicar el Evangelio. A la iglesias de
Georgetown se le dio los fondos y los ancianos de Georgetown contrataron a John
T. Johnson para trabajar bajo su supervisión. Cuando otras iglesias adoptaron
este plan, Johonson las felicitó por seguir "los mismos principios Escriturales"
de cooperación.
Si hubo quienes
dudaban de las reuniones de cooperación, hubo otros, incluyendo a Alexander
Campbell, que creían que las reuniones de cooperación no beneficiaban lo
suficiente. En 1841 Campbell inició una serie de artículos intitulados:
"la naturaleza de la organización cristiana", y dos años después,
cuando la serie de 16 artículos se concluyó, Campbell había propuesto el
establecimiento de una "organización general" entre las iglesias. La
iglesia, argumentaba Campbell, es descrita como "el cuerpo de Cristo"
y un cuerpo debe necesariamente ser organizado. Admitiendo que el Nuevo
Testamento no establece ninguna organización general de la iglesia, Campbell
concluyó que el crear la organización se dejaba a juicio de las iglesias.
Propuso que las iglesias organizaran una convención y planeara una organización
general. Tal organización, de acuerdo a Campbell, permitiría a las iglesias
administrar sus propios asuntos internos; pero además las capacitarías para
concentrar sus recursos en la predicación del evangelio; y tendría autoridad
para ordenar evangelistas y arreglar disputas entre la congregación local.
El viejo amigo
de Campbell, Walter Scott, se opuso fuertemente a la organización general propuesta
por Campbell. Campbell había afirmado repentinamente que las iglesias estaban
"deficientes de organización", pero Scott no estaba de
acuerdo. Scott insistía que cuando la iglesia tiene ancianos y diáconos "ya está organizada", e insistía
que ese era el sentir de toda la hermandad. Preguntó en una manera cortante:
"¿quién ha constituido al hermano Campbell como nuestro organizador?.
La primera
organización de la hermandad fue la sociedad bíblica cristiana americana,
la cual fue organizada en Cincinnati, Ohio, a principios de 1845. D.S. Burnet,
un prominente predicador de Cincinnati, tomó el liderazgo en organizar la
sociedad bíblica en vez de Alexander Campbell. El propósito de la sociedad era:
"ayudar en la distribución de las Sagradas Escrituras" en todo el
mundo. La constitución hecha por Burnet, autorizaba oficiales, reuniones
anuales y la organización de sociedades auxiliares, las cuales depositarían los
excesos de fondos a disposición de la sociedad de Cincinnati. D.S. Burnet fue
elegido presidente de la nueva sociedad bíblica, a la que llamó una "causa
santa", la cual debería "incorporar todos nuestros afectos".
La sociedad
bíblica recibió un apoyo entusiasta de parte de la mayoría de los boletines de
la hermandad; sin embargo Campbell anunció en el “precursor Milenial” que él se
oponía. La actitud de Campbell es algo sorprendente en vista a sus frecuentes
artículos apelando a una organización general entre las iglesias. La razón que
él dio para oponerse a la sociedad era el hecho de que esta había sido
organizada por pocos hermanos de Cincinnati y no por una convención de
iglesias. Pero pudo haber habido más que esto para la oposición de Campbell.
Arthur Crifield posteriormente hizo la observación que si la sociedad bíblica
"hubiera principiado en Bethany" , Campbell no se hubiera opuesto; y
bien pudo haber tenido razón. La actitud de Campbell resultó en una aguda
controversia editorial entre el y los patrocinadores de la sociedad bíblica.
Campbell y D.S. Burnet eran amigos cercanos y pudieron resolver sus
diferencias, pero Campbell no cedió en su hostilidad hacia la sociedad.