LA HISTORIA DE LA RESTAURACION
B.J.
Humble ( Cap. 4-B)
El Postulado de la
Restauración
La membresía en la
Iglesia. Cuando Campbell aplicó el
postulado de la restauración a la pregunta “¿cómo se hace ciudadano del reino
de Cristo?” Concluyó con que la fe y la inmersión eran requisitos
esenciales. La Declaración y Mensaje de
Thomas Campbell había definido la
membresía de la Iglesia en términos de fe en Cristo y obediencia a él, pero no
hizo esfuerzo alguno de aclarar lo que estaba incluido en la obediencia. Muy pronto, Alexander se dio cuenta que el
rociamiento de infantes no estaba “ordenado expresamente” En el Nuevo
Testamento, y después de un estudio intensivo, aceptó la inmersión. Después de esto, Campbell insistió en que la
inmersión era esencial para una Iglesia restaurada. Con frecuencia usaba la analogía de la naturalización para ilustrar
cómo los hombres se constituían ciudadanos del reino de Cristo (como resultado,
quizá de ser un ciudadano naturalizado en los estados unidos). ¿Cómo recibieron
los apóstoles la ciudadanía en el reino de Cristo? Ellos ordenaron que los hombres
reconocieran la
supremacía del Rey confesándole como el Hijo de Dios y expresando su lealtad en
“un acto de naturalización”, el bautismo.
Esa es la manera que debe de ser hecho en la Iglesia restaurada.
Después de que los
Campbell empezaron a practicar la inmersión la primera meta de la Declaración y
Mensaje – la unión de todos los cristianos – empezó a perderse en el
trasfondo. La súplica había sido la
unidad a través de un retorno al cristianismo primitivo, pero en la práctica no
resulto así. La mayoría de las Iglesias
no aceptaron la inmersión, y cuando los Campbell llegaron a la conclusión de
que la inmersión era esencial en la Iglesia restaurada, ellos en efecto estaban
diciendo que había una verdad bíblica que los presbiterianos, metodistas y
muchos otros deberían aceptar a fin de que la unidad de la Iglesia de Cristo
pudiera ser lograda. Sin embargo
aquellos había rehusado acertarla. De
manera que las metas de unidad y
restauración, complementarias en teoría, resultaron ser antagónicas en
práctica. De esa manera, el Movimiento
de Restauración confrontó un dilema triste.
Había ansiado la unidad de todos los creyentes en Cristo, pero no había
estado dispuesto a abandonar la búsqueda del cristianismo del Nuevo Testamento
a fin de obtener la unidad.
La adoración. Otro ejemplo excelente de la metodología de Campbell en
aplicar el postulado de restauración a los problemas concretos de la
responsabilidad cristiana se encuentra en un artículo sobre la adoración
cristiana. Las Iglesia norteamericanas
estaban adorando a Dios en una manera desordenada, pero Campbell insistía en
que había ciertos actos de la adoración autorizados divinamente que deberían
ser practicados en la asamblea cristiana. El argumento de Campbell era
sencillo: “¿Hay un patrón de adoración autorizado divinamente o no? Si no, es
obvio que no hay ninguna limitación en cuanto a la adoración y cualquier coso
puede ser hecha en el culto. Campbell
concluyó: “aquellos que sostienen que no hay ningún mandato autorizado para
divinamente para la adoración en las asambleas cristianas, al mismo tiempo,
deben sostener inevitablemente que no hay desorden, error, innovación, o
transgresión en la adoración de la
Iglesia cristiana”. Después de haber
establecido este principio, Campbell dedicó muchos artículos ala discusión de
los actos propios de la adoración cristiana en público, la observancia semanal
de la Cena del Señor, el canto, la oración y la enseñanza.
La organización de la Iglesia. Cuando
Campbell aplicó el principio de restauración al gobierno de la Iglesia,
concluyó con que el Nuevo Testamento no autoriza ninguna organización sino la
Iglesia local, y en base s eso, denunció las asociaciones bautistas, los sínodos presbiterianos, y
todos los sistemas episcopales. El
creía que el patrón del Nuevo Testamento requería que cada Iglesia local fuese
independiente y que estuviera bajo la supervisión de ancianos y diáconos.
Campbell también
creía que la distinción entre el clero y los laicos no tenía base en la
Escritura, y era muy agresivo en sus ataques contra el clero. Les llamó “Sacerdocio Protestante” y
denunció que sus credos y lenguaje teológico eran una barrera entre la gente y
la fe sencilla de los primero discípulos.
Problemas en la Aplicación
Es muy fácil recitar el principio de restauración – la
Iglesia en cada época deberá ser tan semejante a la Iglesia del Nuevo
Testamento como sea posible. Más no es
fácil determinar lo que el Nuevo Testamento requieren en cada situación. La Iglesia debe preguntar: ¿qué es lo obligatorio universalmente en el
patrón del Nuevo Testamento?, ¿y qué puede ser ignorado como parte de la
cultura del Mundo antiguo y no
obligatorio para la Iglesia en cada época? Este es un problema de
interpretación bíblica – un problema de hermenéutica- y las respuestas no son siempre fáciles.
Los primeros
restauradores confrontaron este problema de la misma manera nuestra. A Campbell con frecuencia le preguntaban que
por qué ciertas prácticas del Nuevo Testamento ya no eran requeridas: El ósculo
santo, el observar la Cena del Señor
por la noche, el lavamiento de pies.
¿Por qué no se requería estas cosas en la Iglesia restaurada? El pensar
de Campbell al tratar los ejemplos del Nuevo Testamento era estudiar cada uno
de su contexto y determinar si está era una práctica común que pareciera ser
requerida de todas las Iglesias, o si ésta era una “circunstancial” y que no
era parte del patrón de Dios. La manera
como Campbell tomaba el hecho que la Iglesia de Jerusalén tenía las cosas en
común ilustra su método. El comparo la
Iglesia de Jerusalén con otras congregaciones del Nuevo Testamento y concluyó
que no había razón para creer que todas las Iglesias se les requería tener
todas las cosas en común. Pero hubo
otros que no estuvieron de acuerdo con Campbell. Sidney Rigdon creía que el hecho que la Iglesia en Jerusalén
tuviera todas las cosas en común era un modelo que posteriormente las iglesias
deberían seguir e introdujo esas prácticas en Kirtland, Ohio. Posteriormente, cuando Campbell se le opuso,
Ridgon desertó y se fue con los mormones, convirtiéndose en rival de Brigham
Young por el liderazgo después de la muerte de Joseph Smith.
Otro problema al
aplicar el postulado la restauración esta en el silencio de las
escrituras. En la Declaración y
Mensaje, Thomas Campbell había establecido que nada debería ser admitido en la
fe o adoración de la Iglesia a menos
que fuera enseñado expresamente en el Nuevo Testamento. Pero, ¿quiso decir que cualquier cosa que
nos fuera mencionada en el Nuevo Testamento estaba prohibida? En 1830, Campbell
y Barton Stone estuvieron en desacuerdo sobre la comunión con los que no habías
sido sumergidos. Stone estaba a favor,
mientras que Campbell se oponía. Stone
argumentaba que no había nada en la escritura que le prohibiera tener comunión
con personas no bautizadas. De esta manera Stone estaba usando el silencio de
las escrituras para permitir tal práctica.
Sin embargo, Campbell respondió: “No es suficiente decir que no hay
mandamiento en contra de eso. ¿hay
algún mandamiento para eso? Si no hay mandamiento o precedente, podemos
encontrar fácilmente uno en su contra.
Porque cualquier cosa que no haya sido ordenada por el Señor es algo
humano”. Campbell interpretó el
silencio de las escrituras como diciendo:
“ No, usted no tiene autoridad de hacerlo”. Posteriormente, Campbell admitió que algunas cosas expendientes
eran necesarias, tales como los edificios para la Iglesia. Pero cuando la música instrumental empezó a
ser introducido en las Iglesias, el silencio de la escritura se convirtió en un
tema serio en el pensamiento de la restauración.