LA HISTORIA DE LA RESTAURACIÓN
(H.J. Humble ( Cap. 10)
Se ha dicho con
frecuencia que "el movimiento de restauración no ha tenido obispos; ha
tenido editores". Y es cierto que los editores de los boletines de la
hermandad han ejercido gran influencia en la reforma de la historia del
movimiento. Cuando una iglesia es gobernada por obispos (como en la iglesia
católica y episcopal), el poder está en sus manos. Pero cuando una iglesia cree
que cada congregación está libre de cualquier control superior, no hay ningún
oficial en comparación con el obispo católico. Sin embargo si debe haber
liderazgo. En el movimiento de restauración este liderazgo ha sido provisto por
los editores- editores Campbell y Stone cuyos boletines dirigieron el curso del
movimiento durante sus años de formación.
Los años después
de la Guerra Civil fueron muy afortunados para el movimiento de restauración, y
durante esos años fueron los editores, una vez más quienes dirigieron el
movimiento. Este capítulo describirá las funciones de cinco importantes
editores que dirigieron la iglesia a través de esos años cruciales.
El América
Christian Review, editado por Benjamín Franklin (1812- 1878) fue el periódico
más influyente de la hermandad del norte después de la guerra. Franklin había comenzado a predicar en los
años de 1830, y a pesar de que él era un autodidacta, llegó a ser el predicador
más popular entre la hermandad de los años 1860 a 1870. Él hablaba el lenguaje
de las masas, y era muy bien aceptado. Fue probablemente el Apologeta más popular en la iglesia después de
Campbell, y sus muchos debates contribuyeron a su popularidad como predicador.
Franklin inició
su carrera como editor en 1845. Su primer revista, The Reformer (1845-
1847), fue seguida por el Western Reformer (1850- 1853), y el American
Christian Review, fundada en 1856, que continuó por el resto de su vida. Lo
que era una revista mensual durante los primeros dos años, se convirtió en una
revista del tamaño de un periódico aparecido semanalmente en 1858, luego fue la
revista más influyente de la hermandad. Franklin describió su periódico:"
la revista ha sido intencionada y adaptada a las masas. Es plenamente un
periódico evangélico... su propósito es limitar el estilo de Jesucristo y los
apóstoles y mantener firmemente sus enseñanzas en todas las cosas”. La revista
de Franklin era completamente conservadora en su concepto del
cristianismo del Nuevo Testamento; se oponía fuertemente a la música instrumental
y otras "innovaciones" que se estaban introduciendo en la iglesia.
La filosofía
editorial del Review hacia la sociedad misionera cristiana americana fue
un factor importante en la controversia que meció a la iglesia después de la
guerra civil. Franklin había apoyado la sociedad por muchos años. El asistió a
la convención organizada por la sociedad en 1849. Fue elegido como un
administrador de la sociedad en 1850, ocupó puestos en la sociedad durante 17
años consecutivos, incluyendo un corto tiempo (1856- 1857) como secretario
corresponsal, el puesto más importante en la sociedad. En 1858 defendió la
sociedad en un acalorado editorial de controversia con David Oliphant. Pero la
guerra civil cambió la actitud de Franklin. Franklin se opuso a que los
cristianos sirvieran en el ejército, y creía que la sociedad misionera debería
mantener "su obra legítima" y evitar declaraciones políticas. Cuando
la sociedad adoptó la resolución que apoyaba a la unión en 1863, Franklin hizo
la advertencia de que si la sociedad causara "contienda y contención"
a la iglesia, esa debería ser abandonada. En 1866, Franklin escribió en su
revista que él no podía continuar defendiendo la sociedad misionera, sino que
había llegado a la conclusión de que esta era una organización antiescritural.
El cambio de Franklin fue un golpe tambaleante para la sociedad, y precipitó
una década de controversia entre los cristianos del norte. La controversia
continuó aún hasta cuando la iglesia ya estaba dividida.
Mientras tanto
había unos entre la hermandad del norte que se estaban volviendo muy críticos
de Franklin y su revista. Estos hombres eran más liberales de espíritu, y
creían que Franklin era demasiado cerrado y dogmático en su lealtad al pasado.
Lo que se necesitaba era "una religión más progresista", como ellos
lo expresaban con frecuencia. Dirigidos por los acaudalados hermanos Phillips
de Pennsylvania, Isaac Errett, James A. Garfield, Dr. J.P. Robinsón, W.K.
Pendleton y otros, ellos determinaron producir un nuevo boletín semanal, el
"Christian Standar", el cual desplazaría la influencia de la
revista de Franklin. La primera edición del Estándar apareció el 7 de abril de
1866.
Isaac Errett
(1820- 1888) fue seleccionado para editar el Standar, y esto resultó ser una
decisión muy sabia. Errett había crecido en una iglesia de Cristo Haldeana de
New York. Aprendió el trabajo de impresor cuando era aún adolescente, y por
medio de eso se interesó en la escritura. Al igual que Franklin, Errett tenía muy
poca educación formal, pero tenía una gran habilidad natural, particularmente
como escritor. Había predicado durante los años de 1840 para una iglesia de
Ohio, y mientras servía como ministro de la congregación de Warren Ohio (1851-
1856), él logró una reputación más allá de los círculos locales. Sirvió como
secretario corresponsal en la sociedad misionera de Ohio en 1853 y tuvo algunas
conexiones oficiales con el trabajo misionero de los discípulos por el resto de
su vida. Ocupó el puesto de secretario corresponsal por varios años en la sociedad nacional. Llegó a
ser como escritor del Millenial Harbinger en 1861, y estuvo muy asociado
con Alexander Campbell durante los últimos años de la vida de este.
El Christian
Standar muy apenas sobrevivió a su nacimiento. Estaba bien editado y
contenía una amplia variedad de material que debería haber apelado a todos los
hombres de la familia cristiana. Sus fundadores habían asumido que éste tendría
una circulación muy amplia, pero se equivocaron. El periódico sufrió fuertes
pérdidas financieras y los accionistas votaron por descontinuarlo, y acordaron
cambiarlo a la propiedad de Errett. Posteriormente la compañía R.W. Carroll de
Cincinnati asumió el control del Standar desde su principio hasta su muerte en
1888, 22 años después.
El Standar era
el único periódico semanal que apoyaba a las sociedades misioneras durante los
años inmediatamente después de la guerra civil. El American Standar Review
se había pronunciado contra las sociedades en 1866. En el sur el Gospel
Advocate se había opuesto a la sociedad en la última parte de los años de
1850, y la amargura que la guerra había dejado intensificó la oposición. Pero
la sociedad misionera no fue el asunto principal entre el Standar y el
Gospel Advocate los temas que ellos discutían eran si los cristianos
tenían el derecho de involucrarse en el servicio militar, quién era responsable
por la guerra civil, y el status de los hombres libres del sur. Errett
argumentaba que cuando un gobierno era amenazado con rebelión, la espada tenía
una misión justa que cumplir. El insistía que los cristianos habían estado bajo
una "obligación sagrada de mantener y defender un gobierno atacado
injustamente". Declaró que el concepto de Lipscomb de que los
cristianos no deberían tener nada que ver con el gobierno era "una fe
pueril" abrazada por aquellos que estaban "en simpatía con una causa
perdida".
Pero la
oposición verdadera de ideas en la iglesia estaba en el Norte, donde el American Christian Review y el Standar se
oponían en una gran variedad de temas. La primera oposición sería sobre la
sociedad misionera y posteriormente el tema fue la música instrumental. Pero
éstos fueron solamente síntomas de problemas que se profundizaron más. El
American Standar Review era de espíritu conservador, más bíblico en su
interpretación y dedicado a preservar la fe del pasado El Standar era más
liberales, admitía muchas prácticas nuevas como ilícitas, y era menos hostil a
abandonar cosas tradicionales. Isaac Errett fue el primer predicador en el movimiento
en aceptar el título de "reverendo" para la consternación de hombres
como Franklin. Errett abogaba por una religión más progresista y describía a
sus críticos como" los más fuertes graznidos en contra del progreso”. Los
conceptos de Franklin reflejaban un espíritu
opuesto: "nosotros ya estamos enfermos de escuchar a los cristianos
progresistas hablar continuamente sobre un cristianismo más elevado y
mantenerse al día... estas iglesias progresistas progresan tan rápidamente que
con frecuencia trascienden los límites de la responsabilidad cristiana". Y
enfatizó que ellos estaban más interesados en "la conciliación y el
compromiso" que en convertir al mundo.
El Gospel
Advocate fue el boletín más influyente en el Sur. Habiendo sido
suspendido durante la guerra, reinició su publicación en 1866 con Tolberth
Fanning y David Lipscomb como editores. Pero Fanning estaba muy ocupado por
otras actividades para dedicar mucho tiempo al periódico, y para 1868 Lipscomb,
era el único editor. (1831- 1917 continuó el Advocate por más de 45 años, y a
través de esos años él ejerció una influencia mayor que cualquier otro hombre
sobre la iglesia de Cristo en el Sur. Lipscomb era de espíritu completamente conservador. Había asistido al
Franklín College, y la influencia de Tolberth Fanning es obvia en la oposición
de Lipscomb a las sociedades misioneras, la música instrumental y sus conceptos
sobre el gobierno civil.
Lipscomb,
ayudado por tales editores como E.G. Sewell y F.D. Srygle, hizo su más grande
contribución a la iglesia en el sur por medio del Advocate, pero su actividad
no se limitó a esto. Fue un predicador muy respetado, a pesar de que sus
sencillos sermones expositivos eran diferentes a los sermones comunes de su
tiempo. Lipscomb tenía muchas conexiones con las iglesias de Texas, incluyendo
en el Advocate una sección dedicada a Texas; y escribió extensamente sobre la
sociedad misionera cuando este asunto llegó a las iglesias de Texas al punto de
la división en los años siguientes a 1880. En 1884. Lipscomb ayudó en el establecimiento de la Escuela Fanning Orphan School, después de la muerte de
Fanning, y sirvió en su junta directiva por el resto de su vida. Fundó la National
Bible School (ahora David Lipscomb College) en 1891, con una facultad que
consistía de él, su hermano William y James A. Harding. Posteriormente Lipscomb
escribió: "he encontrado más satisfacción en enseñar la Biblia a los
jóvenes y señoritas en la escuela que en cualquier otro trabajo de mi vida".
Los editores del
Lipscomb en el Advocate incluirían todas las cuestiones principales que se
suscitaron en la iglesia por casi 50 años, y su punto de vista conservador con
frecuencia lo envolvía en controversias. En 1866, Lipscomb e Isaac Errett
discutieron extensamente la relación del cristianismo con el gobierno. Lipscomb
escribió muchos artículos en oposición a la sociedad misionera. Él creía que
el trabajo de la iglesia debiera ser hecho por medio de la congregación local y
acusó a la sociedad misionera de ser un instituto del plan divino. Al
discutir este. Con J. W. McGarvell, Lipscomb escribió que si la sociedad podría
ser el trabajo misionera de la iglesia, las sociedades podían hacer todo el
demás trabajo de la iglesia, y la iglesia vendría a ser "nula, insignificante,
mutilada de espíritu, despojada de su santidad, y su autoridad y
utilidad". Lipscomb poseía una cualidad, la cual era la más impresionante
de sus escritos- una fe firme en la Biblia, semejante a la de un niño. Si acaso
ha habido algún hombre que haya reverenciado la palabra escrita con tanta
firmeza, debe haber sido Lipscomb. En su cuadragésimo aniversario como director
del Advocate, él escribió: "el pensamiento principal en mi religión ha
sido seguir siempre la voluntad de Dios, como está ordenada en precepto o por
ejemplo ha probado; tener un fundamento sólido; estar seguro de la aprobación y
bendición de Dios". Muchos años antes(1867). Lipscomb se había
involucrado en un debate escrito con Thomas Munell sobre la sociedad misionera.
Lipscomb había dicho que 10,000 iglesias podían cooperar Escrituralmente, y
Munell le pidió que escribiera como tales iglesias podrían cooperar sin ninguna
clase de organización. La respuesta de Lipscomb refleja su espíritu a decir a
Munnell: "nosotros no sabíamos que Dios se había propuesto convertir al
mundo según la sabiduría del mundo. Los hombres sabios cuya intención es lograr
un gran objetivo, muy rara vez escogerían un debé nacido fuera del matrimonio,
criado en un pesebre, como el eficiente superintendente en el logro de tal
obra. Los hombres de negocios, no hubieran escogido a los ignorantes, simples
pescadores, como sus agentes; no habrían escogido la infamia de la Cruz y la
degradación de la tumba. Es inconcebible que hombres de negocios, al entrar en
la Iglesia, intenten cambiarla a semejanza de un negocio". Y Lipscomb
concluyó:" los caminos de Dios no son los caminos del hombre, porque la
locura de Dios es más sabia que la del hombre".
Esa fue la
herencia más grande que David Lipscomb dejó a las iglesias de Cristo expandidas
en el Sur- una fe firme en la autoridad de la palabra de Dios.
Hay al menos
otros dos hombres que deben ser incluidos entre los editores influyentes de la
hermandad en la década después de la guerra civil- J. W. McGarvell y Moses
Lard. Hay varias razones del porque sus nombres aparecen juntos con frecuencia.
McGarvell Lard vivieron ambos en Kentucky después de la guerra, y trabajaron
juntos en dos periódicos:" el Lard's Quarterly y el Apostolic Times.
Ambos hombres compartieron un concepto neutro en los asuntos controversiales
del día; es decir, ellos favorecían a la sociedad misionera pero se oponían a
la música instrumental.
J. W. McGarvell
(1829- 1911) vivió en Lexington, Kentucky, desde 1862 hasta su muerte.
Anteriormente, él había asistido al Bethany College y había predicado 10 años
en Missouri. McGarvell es comúnmente
recordado como un maestro, escritor y predicador, más que editor. Enseñó por
más de 40 años en el colegio de la Biblia de Lexington e inspiró a cientos de
predicadores jóvenes a amar el texto de la Biblia inglesa. McGarvell escribió
un número de libros importantes, incluyendo el comentario sobre Hechos (1863,
ed. revisada en 1892). También escribió extensamente advirtiendo a la hermandad
de la amenaza que representaba el "cristicismo bíblico" para la fe.
Moses Lard
(1818- 1880) fue criado en extrema pobreza, pero estaba determinado a obtener
una educación y predicar el evangelio. Se graduó del Bethany College, aunque no
sino después de 30 años de edad. Después del colegio, Lard predicó por más de
una década en Missouri. Fue un gran predicador, tan bueno que cuando él estaba
en su mejor época, no había otro igual que el entre la hermandad. Aún durante
su vida la elocuencia de sus sermones hicieron leyenda. Cuando llegó la guerra
civil, el pacifismo de Lard le produjo gran dolor a él y a su familia en
Missouri, y a sugerencia de J.W. McGarvell, Lard se trasladó a Georgetown,
Kentucky, en 1863. Fue bien recibido en Kentucky, y esto le facilitó iniciar un
proyecto el cual había planeado con anterioridad, la publicación de un
periódico trimestral, la cual llamó Lord's Quarterly. El Quarterly se
publicó por cinco años (1863- 1868) e incluyó ensayos de Lard, McGarvell y
otros. El Quarterly es una de las más finas piezas del periodismo religioso de
la historia del movimiento de restauración. Pero se descontinuó por no tener
suficientes suscripciones para sostener el periódico, y después de haber sido
descontinuado, cinco predicadores de Kentucky- McGarvell, Lard, Robert Graham,
Winthrop Hopson y L.B. Wilkes empezaron un nuevo periódico semanal, el Apostolic
Times, el cual editaron juntos. El Times fue importante, especialmente en
los años de 1870, debido a su firme posición en contra del uso de la música
instrumental.
1866 fue el año
clave para el movimiento de restauración. Fue el año clave en la historia de
los tres periódicos más importantes que guiarían la iglesia en los años
venideros el Gospel Advocate reinició su publicación; se empezó a
publicar el "Christian Standar", y el "American
Christian Review" invirtió su filosofía editorial y empezó a oponerse
a la sociedad misionera- todo en 1866. Ese mismo año, murió Alexander Campbell,
y sin su influencia unificadora, las controversias parecieron hacer erupción
por todas partes. Había amargura entre los cristianos del norte y del sur.
Entre los cristianos del norte, 1866 marcó el principio de una década de
controversia y enajenación. Cuando la década había pasado, la división de iglesia
era inevitable: los editores, quienes jugarían funciones principales en-continuar