(Lecc- 31)
Ambos Testamentos levantan la fundamental interrogante, "¿qué es el hombre?" El Músico Principal del Antiguo Israel lo hace en el Salmo 8:4; el escritor de Hebreos lo hace también en Hebreos 2:6. En nuestro mundo abundan los conceptos erróneos acerca de la naturaleza básica del hombre. Evolucionistas ateos ven al hombre como un ser que ha evolucionado y que de ninguna forma ha sido creado por un Divino Hacedor. Los materialistas lo ven totalmente mortal, sin nada que sobreviva en la muerte. Como el perro, al morir, no tiene más esperanza de vida. Esta creencia niega al hombre un espíritu o entidad que sobrevive a su material tabernáculo de barro. La opinión calvinista del hombre niega su libertad moral. Este arraigado sistema de pensamiento religioso mantiene al hombre, como una marioneta, colgando de las cuerdas de las arbitrarias decisiones que Jehová ha preparado para él desde antes de la fundación del mundo. El hedonismo (la ley del placer) ve a hombres y mujeres como "playboys" y "playgirls". Este era el viejo concepto epicúreo con que Pablo se topó al encontrarse a los filósofos atenienses que se describen en Hechos 17. Ellos persiguen la idea de que "comamos y bebamos y alegrémonos porque mañana moriremos." Nadie necesita discutir que éste es el estilo de vida dominante en este siglo. Es por esto que se han diseminado la fornicación, el adulterio, el incesto, la violación, y las perversiones, entre otras cosas, y que aumentan de año en año. Luego está el punto de vista bíblico que será puesto en evidencia en este capítulo.
EL HOMBRE FUE CREADO A
Tenemos al hombre como resultado de la mano del Creador. La teoría del
"Gran Estallido" nada tuvo que ver con su origen. La teoría de la
evolución, que no tiene sentido alguno ni sensatez
para sostenerla, nada tuvo que ver con el origen del hombre. Este no se hizo por
su propia voluntad. Esto lo hace perfectamente claro el salmista en el Salmo
100:3. Fue la voluntad de Jehová que el hombre existiera.
EL HOMBRE ES UNA CRIATURA CAÍDA
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EL HOMBRE ES UN POTENCIAL HIJO DE DIOS
Esto es a causa del amor de Dios, que ofrece al hombre un remedio y en su misericordia le muestra a un Salvador (1 Juan 4:9; Juan 3:16-17; 1 Tim. 2:3-4; 2 Pedro 3:9). Por obediencia al evangelio (oír, tener fe, arrepentirse, confesar y bautizarse) el hombre se convierte en cristiano. A través de una vida que sea testimonio de fe en su trabajo, culto, vigilancia y esperanza, el hombre se prepara para las mansiones celestiales en el mundo del más allá. "Mirad qué amor tan sublime nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3:1-2).
EL HOMBRE ES UN SER DUAL O TRIUNO
El hombre es obviamente algo más que huesos, músculos, sangre y tejido. Si no fuera otra cosa que una criatura de la evolución y su única diferencia con un ratón fuera la forma en que están colocadas las moléculas, entonces el hombre no sería mejor que una cucaracha, una oveja, un cerdo o un caballo. Jesús hizo hincapié en que el hombre es más valioso que una oveja, un gorrión o las aves que vuelan. Pero no sería cierto si tanto los hombres como los animales fueran todos criaturas evolutivas.
Hay pasajes que describen al hombre como un ser dual -- con cuerpo y espíritu. En Eclesiastés 12:7 Salomón habla de que el cuerpo vuelve a la tierra de donde salió, pero que el espíritu vuelve a Dios que lo dio. Santiago 2:26 habla de la muerte del cuerpo cuando el espíritu deja el tabernáculo de barro. Jesús nos advierte que no temamos a los que matan el cuerpo sino a aquél que puede destruir tanto el cuerpo como el alma en el infierno (Mateo 10:28). Estos pasajes describen al hombre como un ser dual.
Cuando se hace una distinción entre alma y espíritu, como a veces se hace en las Sagradas Escrituras, al hombre se le describe como un ser triuno. Pablo escribió a los Tesalonicenses acerca de esta naturaleza triuna. Nótese su afirmación apostólica, "Y el mismo Dios de paz os santifique por completo, y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Tes. 5:23). El escritor de Hebreos 4:12 habla de la "división del alma y del espíritu". El término "alma" se usa de diferentes formas. (1) Puede referirse a la persona en su totalidad como en el caso de las 3,000 almas añadidas a la iglesia en Hechos 2:41, ó la cantidad de gente a bordo del barco en el viaje de Pablo a Roma descrito en Hechos 27:37. (2) Puede referirse simplemente a la vida física que disfruta el hombre junto con otras formas inferiores de vida. (3) Puede también usarse para referirse a la naturaleza intelectual del hombre. El hombre natural descrito por Pablo en 1 Cor. 2:14 es literalmente el "hombre carnal" (Guy N. Woods). (4) Se usa alma como sinónimo de esa unidad única que sellaba juntos a los discípulos del primer siglo. Eran de una sola mente y un solo corazón (Hechos 4:32). (5) También se usa sinónimamente con el espíritu para referirse a la naturaleza inmortal del hombre que sobrevive al cuerpo y a la vida terrenal. Cuando se usan cuerpo, alma y espíritu juntos, estamos hablando del tabernáculo físico de la carne, de la vida terrenal que en él habita, y de esa parte inmortal que ha sido hecha a imagen y semejanza de Dios.
ALGUNOS ERRORES REDARGUIDOS
El mismo hecho de que el hombre tiene cuerpo, alma y espíritu refuta el materialismo (asimilado y defendido por los antiguos saduceos, por los ateístas modernos y por muchos llamados religiosos) en forma descriptiva. En Lucas 20, Jesús probó a los escépticos saduceos que aún cuando Abraham, Isaac y Jacob habían muerto mucho tiempo atrás cuando Dios habló a Moisés en la zarza ardiente, esos tres patriarcas vivían, según Dios, en una forma más elevada.
El mismo hecho de que el hombre es un ser dual o triuno rechaza la
muerte del alma. El hombre no cesa de ser al momento de la muerte, sino que es
el cuerpo el que duerme en
Esta es la doctrina bíblica sobre la naturaleza del hombre. Es cuerpo, alma y espíritu. Cuando "alma" y "espíritu" se usan en forma intercambiable, entonces el hombre es cuerpo y espíritu, o cuerpo y alma.