Las cartas o epístolas del Nuevo Testamento se escribieron para ayudarles a los nuevos cristianos en su lucha por cerrar la brecha entre el carácter de Dios y el de ellos. Esos libros nos pueden ayudar a entender nuestra propia naturaleza y carácter, y el carácter de los demás miembros de la iglesia. Nos demuestran la forma como Dios obra en nuestras vidas cristianas, para que lleguemos a ser fructíferos y eficaces, tanto a nivel individual como a nivel de pueblo de Dios que somos, es decir, a nivel de iglesia.

 

    1 Tesalonicenses se escribió para los cristianos nuevos que estaban en la ciudad de Tesalónica (llamada actualmente Salónica) en Macedonia, la cual está al norte de Grecia. Pablo, Silvano (o Silas), y Timoteo habían ido allí después de haber predicado en Filipos, y antes de ir a Berea, Atenas, y Corinto. Algunos de los que estaban en Tesalónica, habían respondido bien al mensaje, aunque esto significó que fueron maltratados por los que se rehusaron a creer en el mensaje de Dios (Hechos 17.1-9). El libro de 1 Tesalonicenses fue la primera de dos cartas que fueron escritas para los nuevos cristianos, después de que los predicadores se hubieron ido. Fue escrito con el fin de ayudarles a los cristianos nuevos a permanecer fieles, y a crecer en la relación de ellos con Dios y de unos con otros.

1.    Siga a Jesús el líder
2.    Gratitud a Dios
3.    Ejemplos  a seguir
4.    Maestros - siervos
5.    Maestros agradecidos
6.    Preocupados por los hermanos
7.    Como crecer en Dios.
8.    La voluntad de Dios en nuestras vida
9.    Amar y vivir
10.  Reencuentro en Jesús
11.  El día del Señor
12.  El punto de vista de Dios sobre la madurez
13.  Continúe siguiendo a Jesús, el líder
14.  La fidelidad en tiempos de tribulación
15.  La verdad de Dios y el error humano
16.  El valor de la verdad de Dios
17.  Trabajadores de Dios