(1ª Tes. 4:3)
(Lección - 8)
“... pues la voluntad de Dios
es...” (4.3).
A través de
En los tres capítulos de noticias
llenas de gozo, que precedieron a esta parte de la carta, Pablo recordó la
predicación del evangelio entre los tesalonicenses, y la forma anhelante como
recibieron el mensaje los que habían llegado a ser cristianos. Habían seguido
tiempos de fe y de amor crecientes, aun de cara a la severa persecución. El
progreso de estos nuevos cristianos fue fuente de gran gozo y consuelo para sus
maestros. Después de recordar esos tiempos de crecimiento, Pablo pasa a tratar
algunos principios y prácticas que estos nuevos cristianos necesitaban para
ayudarles a continuar su progreso.
Las enseñanzas de 4:1-8, resaltan
la necesidad de la santificación. La pureza de vida es una parte importante del
crecimiento cristiano, y se necesitaba de la pureza para reflejar el Dios que
estos cristianos adoraban. En esta sociedad pagana, las vidas de las personas
demostraban la voluntad de los dioses en los que ellas creían y adoraban. Si
los gentiles de la comunidad iban a aprender acerca del Dios verdadero, las
vidas de los cristianos tendrían que reflejarles una imagen fiel de la santidad
de Dios.
¡BUSQUE EL PROPÓSITO DE DIOS PARA
NOSOTROS! (4:1)
En el versículo 4:1, Pablo
empieza a rogarles y a exhortarles, o a suplicarles e implorarles a sus
lectores, así corno vemos que se hace en la mayoría de las cartas del Nuevo
Testamento. Estas palabras buscan dirigir la atención a una petición especial,
y a menudo indican uno de los principales propósitos para escribir una carta.
Cuando escribimos una carta, podemos tener muchas cosas valiosas que decir,
pero por lo general tenemos una razón importante para escribirla, la cual
podría ser el hacer alguna petición a la acción por parte del receptor. Del
mismo modo, de entre los muchos mensajes que contienen las cartas del Nuevo
Testamento, a menudo hay una importante petición a la acción, introducida por
palabras tales como “Les ruego”, “Les pedimos”, o “Les imploramos”. Tales
frases introducen una importante parte de la carta.
¿Qué le estaba pidiendo Pablo que
hiciera, a la iglesia? Que abundaran más y más en la manera corno debían conducirse
y agradar a Dios (4:1). ¿Significa esto que no lo estaban
haciendo bien? ¡Rotundamente no! En este versículo se les dijo que ya estaban
haciendo un buen trabajo. Pablo les pidió a estos cristianos, varias veces en
esta carta, que hicieran un trabajo mejor que el que ya estaban haciendo bien.
En los versículos 4:9-10, los elogió por tener amor entre ellos, pero les pidió
que abundaran en ese amor; en 5:11, les pidió que se animaran unos a otros y se
edificaran unos a otros así como lo estaban haciendo.
A menudo pensamos que sólo
podemos enseñar o ser enseñados acerca de lo que está mal. Aquí hay tres
ejemplos, en los cuales a las personas que ya estaban haciendo una buena obra,
se les anima a hacer una obra aún mejor. Este enfoque es como ayudarle a un
buen atleta a alcanzar todo su potencial. Si usted estuviera buscando un atleta
con posibilidades de participar en los juegos olímpicos, usted seleccionaría a
un joven sobresaliente y le ayudaría a alcanzar su potencial, sabiendo que
sería capaz de desarrollarse y hacer un trabajo todavía mejor. Del mismo modo,
las fortalezas de los tesalonicenses tenían el potencial de des arrollarse para
un mayor servicio a Dios.
La aplicación para nosotros es
que usemos y cultivemos nuestros talentos, en lugar de sólo estar tratando de
evitar hacer lo malo. Como maestros, consejeros y padres que somos, a veces
sólo enseñamos en contra de lo malo y olvidamos enfatizar el potencial, las
buenas obras, y las destrezas de nuestros estudiantes, hermanos e hijos, para
estimularlos a hacer un mejor trabajo en esos aspectos!
Después de agradecerles y elogiarles por lo bueno que habían estado, y estaban
haciendo, Pablo les escribió la última parte de la carta a los cristianos
tesalonicenses para estimularlos a un mayor servicio en su andar con Dios.
¿Cómo debían conducir sus vidas?
¡Agradando a Dios! A la iglesia de Éfeso se le dijo que debía aprender a
comprobar “lo que es agradable al Señor” (Efesios 5:10). Esa debe ser también
nuestra meta. El hacer lo que queremos, lo que se nos ocurra, o el seguir
nuestras conciencias, no siempre agradará a Dios. Debemos aprender lo que Dios
desea y aprender cómo se hace. ¡Obedezcamos
RECUERDE LOS MANDAMIENTOS DE DIOS
(4:2)
A los cristianos de Tesalónica se
les pidió recordar lo que ya se les había enseñado. Echaremos una mirada más
adelante en el capítulo, para ver qué era eso, pero la instrucción principal
fue que no olvidaran la enseñanza que ya habían recibido (4:2).
¡Qué tan a menudo hacemos a un lado lo que ya sabemos! Puede que tengamos
muchas razones para hacerlo. Tal vez la enseñanza es difícil de entender; tal
vez no estamos dispuestos a aceptarla; tal vez no creemos necesitarla; o tal
vez somos demasiado flojos como para ponerla en práctica. A menudo creemos que
al conocer una verdad ya hemos hecho una aplicación total de esa verdad.
Cualquiera que sea la razón, ¡qué
desperdicio es recibir enseñanzas valiosas de
ABSTÉNGASE DE LA FORNICACIÓN (4:3)
El versículo tres se centra en el
gran contraste que hay entre “la santificación” y “la fornicación”. El
santificado está reservado para el uso de Dios, para hacer lo que le agrada a
Dios. El fornicario satisface su propio apetito sexual del modo que se agrada a
sí mismo. La santificación puede ser descrita como el ser puesto aparte, o el
ser reservado para un uso especial. Lo que se aparta para el uso de Dios se
describe en
Nosotros estamos acostumbrados a
tener usos especiales para diferentes objetos. Un mantel se reserva para usarse
sobre la mesa; no lo usamos para limpiar el piso, ni para darle brillo a
nuestros zapatos. Del mismo modo, Dios desea que nos apartemos para usos
especiales especificados por El. Incluso nuestras vidas sexuales están
reservadas para un uso especial —en el matrimonio.
Algunos han creído que las
relaciones sexuales son malas en sí mismas y, por esta razón, han enseñado que
la soltería es un estado más santo. Por esta razón les han prohibido el
matrimonio a algunos o a todos. La Palabra de Dios enseña que una de las
señales de apostasía de la fe sería que algunos “prohibirán casarse” (1ª Timoteo 4:1-3). La enseñanza de Dios es:
“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los
fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). La relaciones sexuales son valoradas y honradas por Dios
dentro del matrimonio. Cuando mantenemos las actividades sexuales dentro del
matrimonio, estamos consagrados a la forma de vida de Dios.
APRENDA A SER SANTO (4:4)
El aprender a usar nuestros
cuerpos de la manera correcta, y para el propósito correcto, no es una acción
“natural”. Necesitamos aprender a hacer esto (4:4). El vaso que se menciona en
el versículo cuatro, podría ser el cuerpo del hombre, tal como en 2ª Corintios 4:7, o tal vez sea el cuerpo de su
esposa, tal como en 1ª Pedro 3:7; de
cualquier forma, es obvio que es el uso de nuestros cuerpos lo que se está
tratando aquí.
Si queremos poner nuestros cuerpos
aparte para un uso que honre a Dios, entonces debemos poner en práctica lo que
Dios desea que hagamos. Algunas personas dejan que sus actividades sexuales
sean guiadas solamente por lo que ellos desean, por lo que otros están
haciendo, o por actitudes de la sociedad. Si nosotros simplemente hacemos lo
que dictan nuestros sentimientos, o seguimos el ejemplo de otros, eventualmente
iremos en contra de Dios. Debemos seguir lo que Dios desea, aun cuando ello
signifique que necesitamos dominar o cambiar nuestros deseos, e inclusive,
cuando ello vaya en contra de lo que otros practican o aceptan.
Nota: La palabra “esposa”, del
versículo cuatro, aparece traducida por “vaso” en la NASB, que es la versión de
la Biblia que usa el autor de este estudio.
EVITE LA CONCUPISCENCIA (4:5)
¿Qué es lo que causa que las
personas se vean envueltas en actividades sexuales pecaminosas? Es el deseo que
Cuando estos tesalonicenses se
convirtieron “de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1:9),
ellos tuvieron que aprender lo que Dios deseaba, y por consiguiente, tuvieron
que dominar sus deseos sexuales. Si queremos ser adoradores de Dios, tendremos
que poner en práctica la voluntad de Dios para nuestras vidas.
¿Cómo se pueden dominar los deseos sexuales? Pablo le dijo al joven
predicador Timoteo, que una persona puede ser “instrumento para honra,
santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra” (2ª Timoteo 2:21). Lo apremió diciéndole: Huye
también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la
paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2ª Timoteo 2:22).
Estos versículos tienen algunas
ideas valiosas para evitar las trampas sexuales impías. Primero, reconozca que
usted puede ser instrumento para honra, santo, y útil en el servicio a Dios.
Tome la determinación en el sentido de que esa es la clase de vida que usted
desea tener. Segundo, huya de aquellas situaciones, en las cuales sea tentado a
ser dominado por pasiones juveniles. Tercero, interésese en actividades que
cultiven la justicia, la fe, el amor y la paz. Cuarto, comprométase en estas
actividades con otros que quieran servir a Dios sinceramente y de corazón puro.
Esto le ayudará a hacer lo mismo.
NO ENGAÑE A SUS HERMANOS (4:6)
Cuando uno se enreda en la
fornicación, está yendo en contra de la voluntad de Dios pero también agravia y
engaña a su hermano (verso 6). Se aprovecha injustamente de otros. Hay quienes
argumentan, que las actividades sexuales entre personas de edad para consentir
prácticas que
Según
Algunas personas creen que el
vivir juntos como compañeros sexuales por un período de prueba antes del
matrimonio, les ayudará a descubrir si son compatibles. Esto en realidad
produce justificación de la actividad sexual sin compromiso —ni con Dios ni con
la otra persona— y hace que la relación se vuelva inestable. Esto contrasta
marcadamente con lo estable y comprometida que sería una relación aprobada por
Dios. El pecado siempre lastima a otros. Este versículo nos enseña que Dios nos
pedirá cuentas si les causamos daño a las vidas de otros de esa manera.
Algunos alegan que el matrimonio
produce dificultades en las vidas del esposo y de la esposa, así que es mejor
no hacer el compromiso matrimonial. Las personas de Tesalónica pudieron haber
argumentado lo mismo, cuando contemplaron el convertirse en cristianos,
sabiendo que esto les podría traer oposición y persecución, como sucedió con la
predicación del evangelio (1:6; 2:14-1 6).
La pregunta no es, entonces:
“Producirá esta acción problemas y dificultades?”,
sino más bien: “¿Les esta la acción que Dios desea?”. Si es lo que Dios desea,
entonces necesitamos emprenderla — sin importar el resultado— sabiendo que Dios
nos ayudará a superar y a soportar las consecuencias. Sabemos que “a los que
aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien,...” (Romanos 8:28).
DECIDA ESTAR DEL LADO DE DIOS (4:7-8)
Dios nos ha llamado por una
razón. ¿Cómo nos llama Dios? Nos llama por medio de las buenas nuevas de Jesús,
mediante el evangelio. En 2ª Tesalonicenses 2:14, se nos dice lo que Dios
hizo: Nos llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro
Señor Jesucristo”. Cuando el evangelio se predica, Dios está llamando a las
personas a Sí mismo, porque Él desea hacerlas partícipes de su gloria en
Jesucristo. Puesto que Dios llama a la gente a través del evangelio, podernos
saber que no los llama a través de augurios, ni de visiones, ni de señales
misteriosas. No hay sustituto para el evangelio.
Dios nos ha llamado para nuestro
propio beneficio. Podríamos creer que Dios tiene todos sus planes ya organizados
de la forma en que El nos desea, y que debemos tratar de encajar en ellos de
alguna manera —sea bueno, o no lo sea, para nosotros. Los paganos veían a los
dioses de ellos como seres poderosos, a los cuales tenían que agradar e
impresionar para que estos dioses les pudieran conferir alguna bendición.
Si bien es cierto que Dios tiene
propósitos, Él los tiene para nuestro propio beneficio, porque Dios desea lo
mejor para nosotros! Dios nos dio muchas bendiciones,
aun antes de que le respondiéramos, y El desea que seamos sus amigos para
siempre. “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos
nosotros, ¿cómo no nos dará también con El todas las cosas?” (Romanos 8:32).
Esa es la clase de Dios al que servirnos — ¡un Dios generoso! ¡Podemos estar
seguros de que, lo que Él nos pide, es para nuestro beneficio, lo que El desea
para nosotros es lo mejor de lo mejor!
El propósito de Dios para nosotros
es la santificación (4:7-8). El desea santificarnos, lo cual significa apartarnos
para un propósito especial, o para que seamos santos. Las sillas especiales de
un teatro están “reservadas” para gente importante. ¡Los cristianos son
personas especiales “reservadas” para la persona más importante de todas —Dios
mismo!
Cuando Dios nos santifica en
Jesucristo, somos partícipes de su santidad y podemos tener comunión con él.
“... corno aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda
vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos porque yo soy santo”
(1ª Pedro 1:15-16).
Cuando tenemos comunión con Dios
podemos entonces ser partícipes de los beneficios de esa relación. Cuando nos
hicimos cristianos, Dios nos dio su Espíritu Santo, el cual Él da “a los que le
obedecen (Hechos 5:32). Este Espíritu Santo es dado como “las arras de nuestra
herencia...” (Efesios 1:14). Así como un depósito o prima que se paga en una
compra sirve de muestra de que tenemos el propósito de hacer el pago completo
más adelante, de la misma manera El Espíritu de Dios se nos da como el
propósito de Este de bendecimos por la eternidad.
Si alguien no confía en que
vayamos a pagar por completo, nuestro depósito será rechazado. De la misma
manera, cuando un cristiano débil vive de modo tal que rechaza la santidad del
Espíritu de Dios dentro de él, estará insinuando que no confía en que Dios lo
bendecirá en el futuro. Cuando alguien se enfrasca en la fornicación, está, en
efecto, diciendo: “No creo que me vayas a bendecir por la eternidad”. Está
dando a entender que los propósitos de Dios son falsos.
La lección que hay aquí para
nosotros es la de mostrar nuestro aprecio por el hecho de que Dios nos hace
partícipes de Su Espíritu, y también, la de mostrar que confiamos en Sus
propósitos de bendecimos. Para hacer esto necesitamos huir de la fornicación (2ª
Timoteo 2:22), y seguir la santidad,
aceptando el papel que Dios nos asigna y prepararnos para ver al Señor (Hebreos
12:14). Los tesalonicenses querían ver al Señor de nuevo y ser unidos con El a
Su venida (1:10). Este deseo les ayudó a vivir de acuerdo con los propósitos de
Dios para sus vidas. Esto también nos ayudará a nosotros.
CONCLUSIÓN
El ser como Dios es un trabajo en
el que todos nosotros fallamos. Dios perdona los errores de los que están en
Cristo cuando se arrepienten y piden perdón, a la vez que continúa
apremiándonos a adoptar actitudes piadosas y a emprender acciones que reflejen
Su carácter y nos ayuden a ser más útiles en Su mundo. La fornicación es una
gran tentación, la cual Satanás usa para distraernos de la manera santa de
vivir en Dios.
Esté consciente del peligro de la
fornicación, y propóngase apartarse como un siervo puro de Dios. Sea una
persona especial para Dios. El le ha escogido para que le sirva. ¡Él le ayudará
a tener éxito en esa tarea!
“Aparte de Cristo., “
William Borden creció dentro de
una familia altamente privilegiada, se graduó en