COMO CRECER
EN DIOS
(1ª Tes.
3:9-13)
(Lección 7)
“Por lo cual, ¿qué acción de gracias
podremos dar a Dios...?” (3:9a).
El recibir buenas nuevas acerca
de la fe y del amor de los nuevos cristianos tesalonicenses era motivo de
alegría para Pablo en Atenas. Estaba profundamente preocupado por el bienestar
de los nuevos cristianos que estaban siendo perseguidos. Sus más profundas
preocupaciones fueron disipadas por las alentadoras nuevas que Timoteo trajo al
volver, después de pasar éste un tiempo con los nuevos cristianos de
Tesalónica.
¿Cuál fue la respuesta de Pablo?
Estaba agradecido, y quería expresar ese agradecimiento y luego prestarle su
atención al futuro de estos santos en crecimiento. El quiso que este futuro
fuera nutrido por Dios para llevarlos hacia la madurez, la cual duraría toda
una vida. No solo pensó profundamente en estas metas, sino que también oró a
Dios por ellas. Ahora quería hacerles saber a los tesalonicenses acerca de sus
oraciones para que fueran alentados.
Al leer y estudiar este ejemplo
de cristianismo del primer siglo, podemos comparar la preocupación de Pablo con
nuestros pensamientos acerca de los cristianos de hoy día. ¿Cómo podemos poner
en práctica la clase de cristianismo que les ayude a otros a crecer?
ORE AGRADECIDAMENTE (3:9-l0 a)
Las buenas noticias de la fe y
del amor continuo de los tesalonicenses dejó a Pablo casi sin habla cuando le
dio gracias a Dios. Pablo estaba colmado del gozo de saber que los cristianos
recién nacidos estuvieran vivos y creciendo: “Por lo cual, ¿qué acción de
gracias podremos dar a Dios por vosotros, por todo el gozo con que nos gozamos
a causa de vosotros delante de nuestro Dios...?” (3:9).
Pablo había estado profundamente
preocupado por el bienestar de este pequeño grupo de nuevos cristianos en una
ciudad donde la mayoría de las personas no seguían al verdadero Dios ni
adoptaban los valores de este. Además, los que habían dejado la religión
aceptada en la ciudad, eran a menudo excluidos del trato por sus familias y por
el resto de la comunidad, haciendo que su elección religiosa afectara sus
amistades, sus empleos y los beneficios de una ciudadanía. El encontrarlos
todavía fieles fue un gran consuelo para Pablo. ¿Qué mantenía tan fervorosos a
estos cristianos? Era el compromiso de ellos con Dios, era la fe de ellos y el
aliento recibido de hermanos amorosos.
Habrá ciertos momentos, en los
cuales no hallaremos las palabras con las cuales expresarnos cuando
consideramos las tantas bendiciones por las que tenemos que estar agradecidos
en nuestras vidas y en las vidas de otros, pero deberíamos orar de todas
maneras: “Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de
Dios para con nosotros en Cristo Jesús” (5:17-18). ¡Dios desea que de nuestras
vidas siempre manen oraciones de gratitud!
HAGA PLANES PARA EL CRECIMIENTO
FUTURO (3:l0 b)
Pablo había estado contento de
orar por la fidelidad pasada y el bienestar presente de los tesalonicenses,
pero también estaba profundamente interesado en el crecimiento futuro de ellos.
Por esta razón, oró diariamente por la oportunidad de reunirse con los hermanos
de Tesalónica y completar lo que faltara a la fe de ellos (3:l0 b).
Debemos hacer planes con tiempo,
para el progreso de los cristianos —tanto el nuestro como el de los demás.
Cuando evaluamos los atributos y habilidades actuales, podemos decidir cómo
aplicar
PERMITA QUE LA VOLUNTAD DE DIOS
GOBIERNE SU VIDA (3:11)
A pesar de lo mucho que Pablo
quería estar con estos hermanos, él estaba dispuesto a dejar que Dios decidiera
cómo llegaría él allí: “Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y nuestro Señor
Jesucristo, dirija nuestro camino a vosotros” (3:11). Otras oportunidades para
servirle a Dios pudieron haberle impedido ir a Tesalónica, pero él estaba
dispuesto a actuar según la voluntad de Dios.
Del mismo modo, debemos hacer
nuestros planes teniendo presente la voluntad de Dios, y no solamente nuestros
propios propósitos. Según Santiago 4:15, deberíamos decir: “Si el Señor quiere,
viviremos y haremos esto o aquello”. Debemos pensar, orar, hablar y actuar como
si deseáramos que la voluntad de Dios sea hecha en todo. ¿Hacemos esto?
¡Tratemos!
AMOR, AMOR, AMOR (3:12)
A estos cristianos se les dijo
que tenían amor. ¡Pablo oró para que fueran llenos de amor y les dijo que
deseaba que abundaran en amor! Les dijo que las buenas noticias del amor de
ellos le trajeron gozo y consuelo (3:6-7). También les dijo que estaban
cumpliendo bien el mandamiento de amarse unos a otros (4:9-10). A pesar de
esto, oró para que los nuevos cristianos crecieran y abundaran en amor (3:12).
¡Esto debe significar que el amor es vital en la vida cristiana! ¡No hay
sustituto para el amor!
El Nuevo Testamento enfatiza el
amor de Dios, y enseña que el pueblo de Dios debe reflejar el amor de Dios.
Juan escribió: “Dios es amor, y el que permanece en amor, permanece en Dios, y
Dios en él” (1ª Juan 4:16 b). Jesús dijo
llanamente que un amor como el de Cristo sería la marca que distinguiría a sus
seguidores: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os
he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois
mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros” (Juan 13:34-35).
¡El amor de Dios y de Cristo y el
reflejo de este amor en las vidas del pueblo de Dios son conceptos que
necesitamos estudiar y poner en práctica! Estos conceptos deben ser enseñados a
los nuevos cristianos, y a los cristianos en perspectiva, como parte del
carácter cristiano. Todo cristiano debe cultivar el amor como parte de su
progreso hacia la semejanza con Cristo. Nuestro amor debe experimentarse con
nuestros hermanos y hermanas y ser visto por los no cristianos con los que nos
asociamos.
SEA PURO DE CORAZÓN (3:13)
El versículo trece está muy
relacionado con el abundante amor del versículo anterior. Si el amor llena
nuestros corazones, entonces jamás podremos ser acusados de tener falsos
motivos, puesto que estaremos demostrando los motivos de Dios mismo. A estos
cristianos ya se les había recordado que Dios “prueba nuestros corazones” (2:4).
A menudo cometemos errores y descuidamos hacer buenas obras, de lo cual podemos
ser perdonados, pero Dios quiere que nuestros corazones estén llenos de amor,
para que, como dice el texto, “sean afirmados nuestros corazones,
irreprensibles en santidad delante de Dios nuestro Padre, en la venida de nuestro
Señor Jesucristo con todos sus santos”.
¿Cómo se preparaban los
tesalonicenses para la venida de Jesús? ¡Esa es una pregunta importante! El
prepararse para la venida de Jesús es parte del llegar a ser cristiano (1:10).
También es parte de la reunión cristiana que anticipamos de forma gozosa
(2:19-20). En el versículo 3:13, el regreso de Cristo se presenta como el
momento cuando Dios reúne los corazones puros, que comparten la santidad de
Dios cuando Jesús regrese (3:13).
Entendemos muy bien que no somos
hechos santos por nuestros propios méritos, “por cuanto todos pecaron, y están
destituidos de la gloria de Dios” (Romanos 3:23). También sabemos que Dios no
puede convivir con la maldad: “Porque tú no eres un Dios que se complace en la
maldad; el malo no habitará junto a ti” (Salmos 5:4).
Debemos confiar en que el sacrificio de Jesús, dado por Dios, posibilita el
que seamos partícipes de la santidad de Dios: “Al que no conoció pecado, por
nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en
él” (2ª Corintios 5:21). Solamente a
través de Jesús pueden nuestros corazones ser partícipes de la santidad de Dios
cuando Cristo regrese. Al igual que los tesalonicenses, debemos poner nuestra
confianza en que Dios afirmará nuestros corazones en su santidad.
CONCLUSIÓN
¡Es difícil que podamos pensar en
un escrito más conmovedor que éste, en el que amigos cristianos expresaron su
agradecimiento por bendiciones pasadas, el deseo de ellos de estar reunidos, y
de aspirar a un destino de bendición para aquellos de los cuales estaban
separados! Si podemos captar estos pensamientos y comenzar a ponerlos en
práctica con los hermanos donde nos encontramos y con los hermanos de los
cuales estamos separados, esto les traería gran beneficio a ellos y a nosotros.
Lea de nuevo y lentamente los
versículos del 3:9-13, y piense cuidadosamente en ellos. Ponga en práctica
estas ideas en sus oraciones regularmente, y hágale saber a sus hermanos y
hermanas cuánto está pensando y orando por ellos. ¡Esto se hará sentir! Moverá
los corazones; cambiará las actitudes; producirá buenas obras; y ayudará a los
hermanos a crecer y a permanecer fieles.