EJEMPLOS A SEGUIR

(1ª  Tes. 1:6-10)

 

“... habéis sido ejemplo” (1:7 a).

 

    La imitación es una fuerte tendencia de los seres humanos. Los niños imitan a otros niños y adultos. Aun los adultos imitan lo bueno y lo malo de otros adultos. Los atletas, los hombres de negocios y los profesionales imitan las acciones de otros para poder desarrollar técnicas y progresar en sus carreras. Tratamos de imitar el éxito de otros y tratamos de tener éxito donde otros fallaron.

 

    La última parte del capítulo uno, dice bastante acerca de la imitación. 1ª  de Tesalonicenses 1:6-10, describe los grandes comienzos realizados por los tesalonicenses cuando respondieron al evangelio. Sus acciones fueron imitaciones de las vidas del Señor y de los discípulos de éste, y son dignas de ser imitadas por otros cristianos. El conocimiento de la vida de otros hermanos era parte de la experiencia de estos nuevos cristianos, y esto era algo que los ayudaba a prepararse para la segunda venida de Jesús.

    ¿A quién debemos imitar, y cómo debemos hacerlo? ¿Para quién debemos ser ejemplos?

 

IMITEN EJEMPLOS CRISTIANOS (1:6)

    Hay un dicho conocido que dice: “Es más fácil contagiarse del cristianismo que enseñarlo”, el cual significa que es más fácil aprender la voluntad de Dios por medio de verla cumpliéndose en la vida de una persona, que simplemente por medio de escuchar lecciones. Hay otro dicho que expresa: “Es más fácil enseñar el cristianismo que contagiarse de él”, el cual enfatiza el beneficio de conocer la Palabra perfecta de Dios y la certidumbre de que todo cristiano se comporta de modo imperfecto y que, por lo tanto, es un modelo imperfecto.

 

    La verdad de la Biblia es que el cristianismo se aprende mejor de ambas formas: siendo enseñado y contagiándose de él. Se nos debe enseñar la voluntad de Dios, pero también necesitamos ver el cristianismo en la vida de otros. Dios nos dio el ejemplo de una vida perfecta en Jesús. Cuando los tesalonicenses aprendieron el evangelio, ellos quisieron actuar como Jesús y hacer la voluntad de Dios. También imitaron el comportamiento de sus maestros (1:6). Esto debería hacer que todos los que enseñamos, estemos plenamente conscientes del daño que podemos infligir si apartamos del buen camino a otros por causa de nuestras acciones. Al mismo tiempo, debemos estar conscientes del poder que tiene una vida piadosa, como ejemplo a ser seguido por los que desean poner la Palabra de Dios en acción.

 

    Aunque una “gran tribulación” es sólo una idea remota en la mente de muchos cristianos de hoy día, para los tesalonicenses había sido un peso desde el día que obedecieron al evangelio. La mayoría de las ciudades estaban compuestas por solamente unos pocos cientos de familias. Cuando el evangelio era predicado en esas pequeñas comunidades, todos sabían quién había cambiado sus convicciones. Los cultos familiares diarios, la alabanza en el templo, las fiestas regulares y las peregrinaciones anuales —todo lo cual se hacía en reconocimiento de dioses falsos— ya no podían formar parte de la vida del cristiano. Su casa ya no tendría ídolos; no serían partícipes de los sacrificios que se hacían en el templo; dejarían de asistir a las procesiones religiosas. Los vecinos lo sabrían y no les agradaría. El ser objeto de abusos, rechazos y golpes eran parte del ser cristiano.

 

    A pesar de todas las situaciones anteriores, los cristianos tesalonicenses estaban llenos de gozo. ¡Esto es difícil de entender para nosotros! ¿Cómo pudieron adoptar tal actitud?  El espíritu humano —con sus sentimientos de dolor, discriminación y aislamiento— le abrió espacio al Espíritu Santo, el cual les confirmó el amor y la amistad de Dios, la paz y la seguridad de Dios, y la provisión y el destino de Dios. Cuando ellos meditaban en esas bendiciones, se podían regocijar. Habían visto a Pablo comportarse de esa manera, porque él había aprendido a contentarse, cualquiera que fuera su situación (Filipenses 4:11).

 

    Ahora estaban perdiéndose de la idolatría. Estaban perdiéndose de la comunión religiosa con sus parientes y vecinos. Habían elegido esa opción. Podían observar que por medio de imitar a Dios y a las personas piadosas, habían elegido el mejor sendero de la vida. Esto los motivaba a perseverar aún en medio de gran dificultad. ¿Podemos ver la diferencia? ¿Podemos elegir la opción correcta? ¿Podemos seguir el ejemplo del Señor, sabiendo que es la mejor manera de vivir?

 

SEA UN EJEMPLO QUE LOS DEMÁS IMITEN (1:7)

    Escoger el camino de Dios es lo mejor para nosotros, pero también lo es para los demás cuando tomamos esa decisión, Dios siempre ha usado a su pueblo para ayudarles a otros a conocer cómo es El.

 

    El libro de Hechos nos habla acerca de los cristianos no sólo de Tesalónica, sino también de Filipos y de Beréa en Macedonia, y de Atenas y de Corinto en Acaya. Muchos cristianos de muchas iglesias, incluidos estos hermanos, oyeron acerca de la respuesta gozosa de los tesalonicenses al evangelio en circunstancias difíciles, y fueron alentados a seguir ese ejemplo. Esto les ayudó en momentos difíciles. Obviamente, las nuevas de otras iglesias eran parte del ambiente cristiano que ayudaba a las congregaciones a madurar.

 

    A menudo creemos que lo que sucede en la congregación local no es asunto de las demás. La voluntad de Dios para las relaciones entre las congregaciones es diferente. A veces hemos confundido la autonomía —la necesidad de que la congregación maneje sus propios asuntos bajo la dirección de Dios— con la independencia y el aislamiento. El ejemplo bíblico es hacer partícipes de las noticias a los demás. ¡Hasta la gente que vive al otro lado del mundo, en Australia, sabe de lo ocurrido en esta nueva iglesia de Tesalónica hace casi dos mil años!

 

    Cuando tomamos en cuenta que las autoridades los perseguían y que sus vecinos los ridiculizaban, esto nos puede ayudar a hacerle frente a las dificultades que tenemos por delante. A los cristianos de Tesalónica les hubiera resultado difícil hallar empleo, comprar comida y otras necesidades, y tener amigos entre los vecinos. Ya sea que tengamos, o no tengamos, estas mismas dificultades que tuvieron estos cristianos primitivos, las amenazas a nuestro bienestar y progreso espiritual, son muy reales para nosotros. El saber que otros han sido fieles a pesar de la oposición, nos ayuda a perseverar con espíritu de determinación.

 

    La congregación más pequeña puede ser un ejemplo alentador para las demás de la ciudad, del estado o provincia, del país, e inclusive, del continente, si la congregación está dispuesta a practicar su cristianismo aun en circunstancias difíciles. A menudo creemos que solamente las grandes congregaciones deberían ser nuestros ejemplos, pero la influencia de estos nuevos cristianos nos debe recordar que hasta una sola alma anhelante, de una pequeña congregación, puede ser un ejemplo para alguna congregación grande de los alrededores. Busque buenas nuevas en la congregación donde se reúne y transmítaselas a otras.

 

GUÍE A LOS DEMÁS A SER EJEMPLOS (1:8)

    A medida que el evangelio se propagaba por Tesalónica, ¡los maestros se estaban quedando sin su trabajo! Los estudiantes habían asumido la enseñanza. Después de aprender su lección muy bien, los nuevos cristianos le decían a todo mundo acerca del evangelio. No solamente en esa región, sino que en todo el mundo, la gente estaba escuchando acerca de las buena nuevas y de cómo beneficiarse de ellas; era tan entusiasta la manera como la gente contaba acerca de lo que estaba sucediendo en Tesalónica (1:8) que Pablo, Silvano y Timoteo no tuvieron necesidad de hacer que la gente escuchara lo que había sucedido. El mensaje y sus resultados viajaban más rápido que los maestros.

 

    La fe genuina cambiará la vida de las personas para bien. ¡Otros que vean los resultados querrán conocer la causa y mencionársela a los demás! Las malas noticias viajan rápido porque son alarmantes e inusuales. El verdadero cristianismo puede ser igual de alarmante e inusual, pero también es atractivo y desesperadamente necesario en un mundo de engaños, escepticismos e inseguridad como este. Una sola persona puede ayudarle a toda la congregación a escuchar las buenas nuevas regularmente. Una sola persona puede enviar nuevas acerca de la congregación local a muchas otras congregaciones. A Dios le encanta escuchar que Su pueblo hable positivamente de Su iglesia. Esto lo honra y ayuda a las almas. Multipliquemos las buenas nuevas para alentar a los cristianos a seguir lo bueno que ven y escuchan de otras personas.

 

ELIJA DAR UN EJEMPLO (1:9-l0)

    Elegir una opción es el primer paso de la imitación. A la gente que creía en muchos dioses, Pablo les habló de un solo y verdadero Dios, el cual era desconocido para la gente de Atenas (Hechos 17:22-31). Les dijo que éste era un Dios de poder absoluto, de inteligencia suprema y de superabundante amor. Comparado con éste, cualquier otro dios sería inferior. Lo más maravillo acerca de este Dios, no era Su majestad sino Su cercanía, porque Él “no está lejos de cada uno de nosotros’. Dios es asemejado a un padre, cuyos hijos son personas que están en todas partes y que ya son como Él en muchas formas. Los tesalonicenses podían ver la diferencia entre adorar un ídolo y seguir al verdadero Dios.

 

    A pesar de haber crecido con la idea de que había muchos dioses, los tesalonicenses habían visto la diferencia, y estaban ansiosos por dejar lo inferior y disfrutar de lo superior (1:9-10). Habían decidido dejar el panteón griego de dioses dominantes, que sólo buscaban lo Suyo, por un Dios que los trataría del mismo modo que un padre amistoso a sus propios hijos. Habían pensado en las opciones y tomado una decisión. Dejaron a “los muchos” para elegir al “Único”. Había sido la propia elección de ellos y no un supuesto edicto de los dioses.

 

    Esta es una importante lección que aprender. Dios es superior a todos los demás seres. La Palabra de Dios es superior a toda otra sabiduría. El camino de Dios es superior a cualquier otro estilo de vida. Sin embargo, El no nos obliga a seguirlo. El hacerse cristiano y perseverar en Sus caminos es algo que se hace por elección. No hay obligación de por medio—sólo el beneficio de la bendición, si elegimos que Dios nos adopte. Elija a Dios siguiendo la Palabra de El y viviendo del modo que El manda.

 

    Si elegimos la opción de imitar a Dios a sus seguidores, debemos tener algunos motivos para querer hacerlo.  La resurrección de Jesucristo, el prometido advenimiento de éste, fueron partes dramáticas del mensaje del evangelio, a las que estos antiguos paganos habían respondido. El prepararse para reunirse con el Hijo de este Dios verdadero los llenaba de ilusión. Jesús era el que había dado Su vida para salvar a Su pueblo del desastroso resultado de llegar sin preparación a encontrarse cara a cara con Dios. El encontrarse con Jesús sería una experiencia de regocijo y de

gratitud; sería la oportunidad de conocer al que pensó tanto en ellos —y en nosotros— al punto que estuvo dispuesto a morir en la cruz. ¡Los tesalonicenses querían ser como Dios, estar de Su lado; pero también tenían en perspectiva que estarían con Él y al lado de El!

 

CONCLUSIÓN

    El poder del ejemplo cristiano es algo que Dios se propuso que tuviéramos para ayudarnos a vivir la vida cristiana. Dios inició este trabajo con la vida de Jesús. Él lo transmitió a las vidas de los apóstoles que propagaron el evangelio. Cada uno de ellos dio el ejemplo para los maestros cristianos y los demás seguidores. La iglesia tesalonicense siguió su ejemplo y lo transmitió a otros. ¿Estaremos dispuestos a seguir esta pauta?

 

    Los cristianos somos los valiosos ejemplos de Dios de hoy día. Su vida es importante para Dios, y su influencia es parte del poder que El usará si usted se lo permite. Observe a otros para aprender de ellos cómo poner en práctica la Palabra de Dios, y trate de imitar las vidas de ellos. Hágales saber que las vidas de ellos constituyen un aliento para usted. ¡Esfuércese por hacer de los más pequeños hábitos de su vida ejemplos que los demás puedan seguir para darle gloria a Dios! ¡Ayúdeles a estar listos para el gran encuentro con el Creador y Líder de ellos!

 

Muestre su gratitud

    Se cuenta una leyenda acerca de un hombre adinerado, el cual llegó a caer gravemente enfermo, y el cual, después de su recuperación, estuvo tan lleno de gratitud para con Dios, que le oró pidiendo que le mostrase alguna forma de pagarle su bondad.  Tal vez, ¿podría él edificar una gran catedral que llegara hasta los cielos? Según la leyenda, un ángel se le apareció y le dijo al hombre: “No puedes enviar tu dinero al cielo, pero puedes mostrar tu gratitud”. El ángel llevó al hombre a un rancho pequeño, donde vivía una familia en la pobreza; el padre estaba enfermo y sin trabajo, la madre, preocupada acerca de lo que podían hacer para comer, los niños sólo tenían unas pocas ropas que daban lástima para ponerse. El ángel le dijo: “He aquí un altar para tu sacrificio”.