EL VALOR DE
(2ª Tes. 2:13- 3:5)
(Lección - 16)
“... estad firmes, y retened la
doctrina” (2:15).
Los maestros deben conocer y
enseñar fundamentos importantes de las Escrituras. Los oyentes tienen el
privilegio y la obligación de aprender estas enseñanzas que constituyen el
fundamento de su propia fe personal.
Son once veces las que
encontramos en 1 y 2 de Timoteo y Tito —tres cartas dirigidas especialmente a
predicadores— expresiones tales como “la sana doctrina” (1ª Timoteo 1:10; 2ª Timoteo 4:3; Tito 2:1), “la buena doctrina” (1ª
Timoteo 4.6), “sana enseñanza” (Tito
1.9) “en la enseñanza mostrando integridad.” (Tito 2:7), “las sanas palabras”
(1ª Timoteo 6:3; 2ª Timoteo 1.13), “sanos en la fe” (Tito 1:13;
2.2), y “la palabra fiel” (Tito 1:9). Todos nosotros debemos conocer los
fundamentos de la verdad de Dios para que sea Dios quien nos haga aptos para
usar la Palabra de El.
En 2ª de Tesalonicenses 2:15, Pablo
animó a los santos tesalonicenses a mantener su relación con la Palabra de
Dios, ¿Por qué es tan importante la enseñanza de las Escrituras —para ellos y
para nosotros? ¿Cuál es el valor de la verdad de Dios?
DIOS USA LA VERDAD PARA SALVARNOS
(2:1314)
¿Quién convierte las almas
perdidas del campamento de Satanás en hijos salvos de Dios? Es Dios quien lo
hace. ¿Qué usa El para salvar las almas perdidas? El usa Su Palabra.
Somos llamados por el evangelio,
por el mensaje de
Somos llamados por
A la salvación, pues, se le puede
considerar que la constituyen dos llamados. El llamado que Dios nos hace a
nosotros y el llamado que nosotros le hacemos a Dios. El primero ocurre cuando
Dios usa Su Palabra para llamarnos a Él. Esto sucede cuando se nos enseña el
evangelio. El segundo ocurre cuando respondemos a ese evangelio. Cuando se nos
ha enseñado la Palabra, y nos damos cuenta de que necesitamos la salvación,
nosotros lo invocamos a El para que nos salve por medio de poner nuestra fe o
confianza en esa Palabra, la cual promete la salvación a los que obedecen el
mensaje por medio del arrepentimiento y del bautismo.
Nuestra obediencia a las
enseñanzas de Dios es el medio por el cual aceptamos la oferta de salvación de
Dios. “Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis
obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados;
y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de justicia” (Romanos 6:17-18).
DIOS USA LA VERDAD PARA
FORTALECERNOS (2:15)
Una vez que somos salvos, Dios
usa Su Palabra para animarnos y fortalecernos. Ella nos puede ayudar a crecer,
a cultivar y a producir frutos en nuestras vidas.
¿Cómo sucede esto? La respuesta
está en 2:15. “Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que
habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra”. A esta “doctrina” no
la constituían ideas humanas; se trataba de instrucciones inspiradas. Los
tesalonicenses ya habían recibido enseñanza en forma oral, y también escrita,
cuando recibieron 1 de Tesalonicenses.
Los cristianos necesitan de la
enseñanza de Dios para su crecimiento y edificación. Esta enseñanza ya ha sido
dada; pero para algunos, la verdad presentada en
Los cristianos necesitan
DIOS USA LA VERDAD PARA
CONSOLARNOS (2:16-17)
La naturaleza compasiva,
considerada y bondadosa de Dios se subraya por la descripción con la que se le
refiere a El como “Padre de misericordias y Dios de toda consolación” (2ª Corintios 1:3b). La consolación amorosa de
Jesús, y de Dios Padre, constituyó un valioso recurso, el cual pesó en el
aliento dado a los cristianos de Tesalónica a resistir en tiempos de
persecución. “... el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre”, son
los que nos amaron y nos dieron “consolación eterna y buena esperanza por
gracia” (2:16).
DIOS USA LA VERDAD PARA PROTEGERNOS
(3:1-5)
Nosotros por lo general sabemos
qué es lo que puede dañar nuestros cuerpos. Tratamos de comer las comidas
adecuadas, de viajar con seguridad por las carreteras, de ser cuidadosos con la
electricidad y el fuego, y de tomarnos otras precauciones para proteger
nuestros cuerpos. Las almas también pueden ser dañadas. Satanás supervisa una
colección completa de influencias malignas con el fin de causarle daño a
nuestras almas. Él dice que las prácticas que en realidad nos perjudican, son buenas
para nosotros. El dice que la falsedad es verdad. El puede tomar personas,
objetos e ideas y torcerlo todo para causarnos daño. ¡Satanás usará a quien sea
o lo que sea para atacar nuestras almas!
¿Quién tiene el poder de soportar
este ataque sobre nuestras almas? Solamente Dios a través de Jesucristo puede
salvar nuestras almas del pecado y dirigir nuestras vidas para evitar que
seamos atrapados en las redes de Satanás otra vez. Solamente la Palabra de Dios
nos señala el rumbo correcto para nuestro vivir diario: “Pero fiel es el Señor,
que os afirmará y guardará del mal” (3:3).
Puesto que
CONCLUSIÓN
La verdad es siempre la verdad,
pero la verdad de Dios es mucho más que eso. Es el camino que lleva a la vida y
a ser libres del pecado. Es el poder para salvarnos, sustentarnos y
consolarnos. Jesús dijo: “Si vosotros permaneciereis en mi Palabra, seréis
verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará
libres” (Juan 8:31- 32). Los verdaderos discípulos de Jesús ven el valor de la verdad que Jesús vino a revelar.
¡Busque, crea y valore la verdad de Dios!
Cuando estudiamos compartimos
Los corazones que abunden en