(2ª Tes.
2: 1-12)
(Lección - 15)
“… por cuanto no recibieron el
amor de la verdad.” (2: 10b).
Para muchas personas, el proceso
de envejecer significa la pérdida de fuerzas y de habilidades, la pérdida de parientes
y de amigos. En la mayoría de edad, los beneficios eternos, duraderos, pueden
llegar a ser más obvios y más agradables. Para el cristiano, el final de esta
vida es un punto culminante de honra y de gloria. Aun si Jesús volviera antes
de que muriéramos, podemos esperar con alegría un encuentro glorioso.
En la ciudad de Tesalónica,
algunos cristianos estaban preocupados porque los que ya habían muerto se
perderían de ese glorioso encuentro con Jesús. En 1ª Tesalonicenses se les aseguró que la muerte no
le impediría a ningún cristiano fiel participar en el éxtasis del advenimiento
de Jesús.
Para el tiempo cuando se escribió
2ª Tesalonicenses, los cristianos
estaban desconcertados por ciertos rumores en el sentido de que Jesús ya había
regresado. Si esto había sido así, entonces se habían perdido de ese encuentro
con El y con los hermanos que ya habían muerto. Al igual que la primera carta,
la segunda fue concebida para consolarlos con la verdad acerca del advenimiento
de Cristo. Esta verdad, en contraste con el error, muestra que el futuro del
cristiano está asegurado.
La falsa enseñanza es siempre
dañina. Puede apartar a los cristianos de la senda de la vida. Los puede
distraer de lo que tiene mayor valor. Puede desperdiciar los recursos que
deberían ser empleados en esfuerzos piadosos. ¿Cómo podemos impedir que la
falsa enseñanza haga daño? ¿Cómo podemos enfrentar las amenazas que ella
entraña?
DETECTE LA FALSA ENSEÑANZA (2:1-5)
A menudo, en la historia de la
iglesia, han surgido individuos con nuevas enseñanzas, y a veces con enseñanzas
sorprendentemente diferentes. Con frecuencia, estas enseñanzas se refieren al
cumplimiento de profecías. La mayoría se centran en el tema de las profecías antiguotestamentarias acerca de la venida del Señor para
establecer Su reino, o se centran en el tema de las profecías neotestamentarias acerca de la venida del Señor para
juzgar.
En muchas ocasiones ha habido
personas que han anunciado que Jesús está a punto de volver, o que ya ha venido en forma secreta. A la gente se
le puede impresionar por esta aparente revelación, e incluso se les puede
asustar al punto que cambien las creencias y las vidas de ellos. ¿Cómo podemos
descubrir tal error y protegernos de él?
Primero, debemos reconocer la fuente
del error. Cuando una persona introduce una enseñanza que nadie más ha
descubierto, cuando es solamente una persona la que alega tener una revelación
especial, debemos ser cautelosos. Debemos serlo especialmente, cuando la
persona afirma que su información es la clave para descifrar todo conocimiento
o toda revelación, o cuando afirma que todos los demás están equivocados. A
menudo la enseñanza se fundamenta en pasajes oscuros o figurativos de
Un mensaje de revelación nueva se
les había presentado a estos cristianos (2:1-2), y tal vez era de alguno que
alegaba contar con autoridad apostólica para hacerlo. Se les advirtió no
dejarse “mover fácilmente”, porque se trataba de un engaño. Tenían que ser
cautelosos, Asimismo nosotros, debemos tener siempre cuidado con cualquier
enseñanza nueva, por más emocionante que ella sea. Puede que se trate de una
especulación meramente humana, y no de la revelación de Dios.
Segundo, debemos revisar la
enseñanza en sí. ¿Está ella de acuerdo con lo que sabemos que proviene del
Señor Jesús y de los maestros inspirados de Éste? Si contradice lo que el Nuevo
Testamento enseña, podemos saber que no es verdadera. Podríamos tener
dificultad para entender la falsa doctrina; pero si conocemos la verdad y la
nueva enseñanza contradice a ésta, entonces la nueva enseñanza debe estar
equivocada.
Es como el conocimiento que usted
tiene de sus propios padres. Si ante usted vinieran otros afirmando ser los
padres suyos, puede que usted no sepa quiénes son ellos, ni por qué estarían
afirmando tal cosa, pero sí sabría que las afirmaciones de ellos son falsas.
Ellos no son sus padres. Del mismo modo, el conocimiento de la verdad nos ayuda
a evaluar el error, a reconocerlo, y a protegernos de él.
Los tesalonicenses estaban
preocupados y desconcertados, pero se les recordó que ya ellos tenían la verdad
sobre la venida de Jesús. (2ª Tesalonicenses 2:5). Si conocían la verdad que
va habían recibido, ellos podían descubrir el error. No se les dijo exactamente
cuándo surgiría este error, ni quién lo habría de propagar, pero podían saber
que sería falso y que el maestro que lo propagara, estaría oponiéndose a Dios
mismo.
Las personas que se oponen a la
verdad de Dios, es a Dios a quien se oponen. Se erigen ellos mismos como la
autoridad en asuntos de religión y tratan de tomar el lugar de Dios en las
mentes del pueblo de Dios. Tienen que ser señalados como opositores a Dios,
pero esto es posible solamente si el pueblo de Dios conoce la verdad.
¡Estudie la verdad! ¡Conozca la
verdad! ¡Siga en la verdad! ¡Esta es la mejor defensa en contra del error! La
ignorancia, el desatender
FORTALEZCA LA ENSEÑANZA VERDADERA
(2:6-9
La verdad siempre es verdad, pero
puede ser olvidada, especialmente en momentos de estrés. Los fundamentos de
nuestra fe deben repetirse a menudo para que podamos tener seguridad y paz
cuando las dificultades surjan. Si no atinamos a recalcar los fundamentos
continuamente, las bases de nuestra fe parecerán inseguras.
Los buenos maestros de
En las cartas a los
tesalonicenses, se siguió esta práctica. Más de una docena de veces, Pablo se
refirió a lo que ya había enseñado anteriormente. El propósito al declararse
esta verdad, era que ella fuera bien aprendida para que les fuera útil a ellos
por el resto de sus vidas.
Los tesalonicenses ya habían sido
advertidos acerca de una apostasía venidera, o del peligro de apostatar de la
fe. Habían recibido la revelación de que alguien se enfrentaría a Dios. También
sabían que esto sucedería antes del advenimiento de Jesús. Puesto que lo
anterior no había sucedido todavía, podían saber que los rumores, en el sentido
de que Jesús ya había venido, eran falsos. No tenían razón para estar desconcertados
por tales rumores, pero sí tenían necesidad de que se les recordara la
verdadera enseñanza que provenía de la mente de Dios.
CREA EN LA ENSEÑANZA VERDADERA
(2:10-12)
A veces nos sorprende que la
gente acepte enseñanzas falsas. Nos parece que la falsedad del mensaje hará que
la gente lo rechace. A menudo la gente rechaza la verdad y acepta enseñanzas
falsas. ¿Cómo es posible que haga así la gente?
La respuesta a esta pregunta está
en la actitud. El error puede tener su atractivo. Uno de ellos es el prestigio
de ser admirado como alguien que tiene un conocimiento superior. Otro atractivo
es que satisface el deseo, de la aventura que las nuevas enseñanzas prometen. A
veces la aceptación de un error hace más popular a la persona, pues la falsa
doctrina es más ampliamente aceptada. Dado que tememos el rechazo por parte de
los demás, para nosotros es más cómodo estar de acuerdo con ellos que aceptar y
reconocer la verdad y ser rechazados por ellos. A veces las personas aceptan el
error, porque no atinan a ver las consecuencias de sus creencias. No atinan a
ver cómo la falsa enseñanza contradice
Detrás del error siempre hay
falta de amor por la verdad. El amor por la verdad no se encuentra en la lista
de prioridades de los que aceptan enseñanzas falsas; ven más atractivo el
error. Para ellos, el prestigio, la popularidad y la aceptación asociada con el
error, son más importantes que la verdad. El resultado trágico de esta falta de
amor por la verdad se traduce en almas perdidas.
Los tesalonicenses fueron
advertidos de que aquellos que no amaran la verdad serían llevados por engaño,
a creer verdadero lo que en realidad era falso (2:10-12). Se perderían de
disfrutar del poder salvador de
El mensaje para nosotros es
claro. Si rechazamos la verdad, estamos rechazando la salvación. Así como Dios
y Su Palabra van juntos, también la verdad de Dios y Su salvación van de la
mano. Esto es lo que leemos: “Cualquiera que se extravía, y no persevera en la
doctrina de Cristo, no tiene a Dios; el que persevera en la doctrina de Cristo,
ése sí tiene al Padre y al Hijo” (2ª Juan 9). Atesore la bendición de saber y creer
la verdad de Dios. Es el único medio para tener acceso a la comunión con Dios
mismo.
CONCLUSIÓN
Las doctrinas falsas constituyen
una seria amenaza al bienestar de la iglesia y a la fe de cada cristiano en
particular. Debemos estar conscientes del peligro que el error representa y saber
cómo salvaguardar nuestra fe. Todo cristiano debe tener cautela y ser
cuidadoso, revisando cada enseñanza a la luz de
A los cristianos se nos debe
recordar la verdad, y el poder de ésta, para lograr lo que Dios desea para
nosotros, que es dirección, salvación y seguridad por toda la eternidad.